Memorias de una sobreviviente de la represión estudiantil


 
Cultura Lunes, 19 Enero, 2015 08:00 PM

Tuvieron que pasar 42 años para que Rosa Albina Garavito Elías decidiera contar sus memorias como sobreviviente de la represión estudiantil en tiempos de Luis Echeverría en  la década de los 70. Se trata de “Sueños a Prueba de Balas. Mi Paso por la Guerrilla” (Ediciones Cal y Arena, 2014), donde Garavito narra sus recuerdos personales de la trágica década de los 70, que inevitablemente forman parte de la historia no solo de México, sino del mundo, sobre todo de aquellos países donde los movimientos estudiantiles permanecían vigentes en los años posteriores a 1968. Rosa Albina Garavito (Santa Cruz, Sonora, 1947) narra cómo en agosto de 1971 se integró al grupo armado que encabezaba Raúl Ramos Zavala en Monterrey, Nuevo León, cimientos de lo que después sería parte de la “Liga Comunista 23 de Septiembre” de mayo de 1973. La autora confiesa cómo sobrevivió el 17 de enero de 1972, cuando judiciales le dispararon en los departamentos de los Condominios Constitución de Monterrey: “Intentamos saltar por la ventana de una de las recámaras, pero ya nos estaban rodeando. Entonces me encerré en el baño. Después escuché la sinfonía de los cristales rotos. No, no traían orden de cateo. A José Luis lo torturaron, al Tolo (Jesús Rodolfo Rivera Gámiz) lo acribillaron, a mí casi me matan. Pero no me arrepiento de nada, tanta locura era necesaria”, recuerda. Con una narrativa vertiginosa en primera persona, Garavito comparte su etapa de “guerrillera” entre agosto de 1971 y enero  de 1972, pero también recrea con vena literaria el contexto previo y posterior de aquella época de represiones estudiantiles, desde la historia de sus orígenes sonorenses, pasando por su niñez y adolescencia que vivió en Mexicali entre 1950 y 1963; sus vaivenes de tres noches y dos días en autobús a Monterrey, cuando de 1963 a 1968 estudiaba Economía en la Universidad de Nuevo León; su etapa de estudiante en Chile, hasta desembocar en el trágico 1972 y demás años de represión en tiempos de Luis Echeverría. La escritora revela que el título lo escribió “de un tirón” en los primeros tres meses de 2002, aprovechando que la institución donde labora, la Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco (UAM-A), estaba en huelga, aunque el manuscrito estuvo arrumbado 12 años en algún cajón de su escritorio, hasta que finalmente, por recomendación de José Woldenberg, vio la luz en 2014 gracias a Ediciones Cal y Arena, que rescata el valioso ensayo personal de la ex guerrillera sonorense. Finalmente, la autora reflexiona a través de ZETA sobre la importancia de su testimonio, a propósito del momento político y de manifestaciones actuales: “Al finales de 2014 dije, ‘bueno, ¿y qué voy a hacer con esto? ¿Será de veras importante que lo publiquen?’. Me convencí que sí por lo siguiente: quizá sea útil para que los jóvenes de hoy puedan reflexionar con algunos elementos que están en el libro sobre el país que fuimos y sobre los jóvenes que fuimos entonces; y lo puedan hacer en torno al país que ahora es, y los jóvenes que son ellos”.

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