El rescate

jeronimo
Toroz Viernes, 7 febrero, 2014 08:14 PM

Son rescatables, sí, interesantes también, antes convencieron y llevaban paso firme. Lamentablemente Federico Pizarro de repente se perdió y Jerónimo partió a meditar. Se marcharon en el preciso momento cuando estaban toreando de continuo, exhibían un futuro promisorio, particularmente Jerónimo. El domingo 2 de febrero en la Plaza México no estuvieron mal, al contrario, se les pudo apreciar una madurez y ganas de renacer. Y no deja de ser lastimoso que hoy busquen la oportunidad cuando las tuvieron todas. Salen del paso con decoro, imprimen su mayor esfuerzo y son respetados, pero de ahí a empezar desde cero, como pretende Pizarro, es difícil. Pasaron los años y se les vino encima una generación que no da tregua. Tal vez torearán algunas tardes más. En su concepto y hablando exclusivamente de él, Eulalio López “Zotoluco” señaló: “Antes de pasar inadvertido, prefiero irme, es una necedad quedarse”. Quién rescatará a los que quieren ser rescatados, habiendo una amplísima diversidad de coletas, los más jóvenes ya son cabeza de cartel. Por lo que respecta a Pedro Gutiérrez Lorenzo, además de ser apático, lleva encima la sombra de su padre “El Capea”, la cual arrastra como lastre por todos los cosos de México y España. Decorosa entrada en la décimo séptima del serial 2013-2014. Se corrió un encierro de aceptable presentación de Santa Bárbara que ocasionó problemas. Sobresalieron por su calidad, celo, bravura y nobleza, los jugados en primero y sexto lugar. Los seis debidamente picados. Salió “Rielero”, número 35, 479 kilos, negro entrepelado, bragado, meano y cornivuelto. Dio las buenas tardes con farol de rodillas, de pie chicuelinas, ajustadas gaoneras, muleteó del tercio a los medios. Federico Pizarro Procedió a tandas, vitolinas y un forzado, además de naturales. Pinchazo y estocada. Una oreja. Con “H”, número 37 y 496 kilos, cárdeno oscuro, listón, bragado, meano y capacho. Pizarro se esmeró en mandiles y navarras. El subalterno Cristian Sánchez, montera en mano por dos pares. Tomado de la barrera, empezó su tarea con pases por alto y derechazos, metiendo al albo trapo, doblones. Pinchazo, estocada y vuelta. A Jerónimo, vestido de bellísimo atuendo en pizarra, recamado en oro, perteneció “Pirulito”, número 22 con 506 kilos, cárdeno oscuro, nevado, bragado y paliabierto. Con los vuelos rosas se prodigó en chicuelinas muy aterciopeladas, la media. Quitó por mandiles, chicuelinas y tafalleras. Con ese Toreo tan suyo, entregado, quieto y profundo, Jerónimo emprendió interminables series de derechazos. Estocada y vuelta con petición. “Tres Amigos”, número 10 con 503 kilos, cárdeno oscuro, listón, bragado y cornivuelto. Se esmeró en trasteo con oficio a un animal parado y descastado. Metisaca, pinchazo y descabello. Palmas. Pedro Gutiérrez Lorenzo tuvo en suerte a “Candelario”  toro manso y peligroso, breves lances y con el cobijo rojo. Detalles. Estocada. Silencio. Con “Fosforito”, tres faroles de rodillas, chicuelinas y muletazos. Estocada. En resumen, su lote no se prestó. [email protected]   Tomada de Internet jerónimo Jerónimo, diferente

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