“Solo hay dos maneras de vivir la vida. Una es como si nada fuera un milagro. La otra es como si todo fuera un milagro”. Actuar ante el asombro de la vida misma, es un milagro
La ecuanimidad también implica reconocer que las propuestas deben ser analizadas con criterios de factibilidad. Una promesa llamativa pero sin sustento técnico o financiero puede convertirse en un espejismo que alimenta la frustración ciudadana (Przeworski, 1995).