Dentro de estas dinámicas aparece el gaslighting, una forma de manipulación psicológica que induce a la víctima a dudar de su propia percepción y a creer que está “loca”. Este mecanismo genera confusión, distorsión de la realidad y debilitamiento emocional, y aunque su reconocimiento aún es incipiente, constituye una forma dañina de abuso psicológico.