Gobernar es un arte, diría el militar y político argentino Juan Domingo Perón, dicho sea de paso, viudo de Evita. Y aunque el arte se ve beneficiado con el aprendizaje de la técnica, la realidad es que el talento es nato en todo artista. Por tanto, cuando cualquier arte es forzado, no sólo no se disfruta, sino que se padece.
Andrés Manuel López Obrador es uno de dichos personajes. Luego de 13 años de campaña y tres elecciones presidenciales, finalmente logró su cometido: ser Presidente de México.
Pero el amable lector se preguntará el motivo por el cual, el autor de estas líneas se refiere a tan famosa obra musical; y es que, a más de 50 años de su lanzamiento, pareciera que ha sido escrita para lo que se avecina en México: el final del gobierno lopezobradorista.
Hasta la década de 1990, el narcotráfico en nuestro país escandalizó a muchos. Ahora, en nuestros días, la opinión acerca de dicho fenómeno se ha transformado inconmensurablemente.
Más de un siglo después, Luis Donaldo emitió un mensaje que le costó mucho sentirse cómodo. Luego de un lento despegue, Colosio comenzó a intensificar su declamación utilizando la oración “Yo veo”.
Regresar a las reflexiones de mis alumnos, así como a la producción cinematográfica alemana, me concede la posibilidad de referirme directamente al título de este texto: “gobernarse a sí mismo”.
La gran preocupación del señor de las botas era evitar un encuentro entre el líder de la revolución cubana y el presidente estadounidense, el republicano George W. Bush.
Desde la última década del siglo XX, el comercio exterior se ha convertido en un recurso prioritario para México. No solo para el aparato gubernamental, sino para la sociedad misma.
“La moral es un árbol que da moras”, no es solamente un parte del diálogo de una película, sino una frase muy peculiar; una de las tantas que caracterizó al Gonzalo N. Santos (1897 - 1978), un poderoso potosino apodado “El alazán tostado”.