El activismo de Vicente Fox, a través de su organización Alma de México, mantiene un interés político-electoral innegable y criticable. Es más, sus movimientos, presentaciones y discursos recientes, se enfilan a 2027. Incluso, la reaparición de Santiago Creel, exsecretario de Gobernación en el “gobierno del cambio”, de buscar una diputación para el próximo año es señal de que el foxismo anda ansioso de poder.