El juzgador determinó que los jurados permanecerán en el anonimato, no serán vistos por el público en general y permanecerán bajo protección del Servicio de Alguaciles, durante todo el tiempo que tome el juicio, mismo que puede tardar varias semanas.
El entierro de Ratzinger se llevará a cabo el 5 de enero de 2023. En la plaza de San Pedro, Francisco oficiará una misa en memoria de su predecesor. Acto seguido, Benedicto XVI será puesto en un sarcófago y sepultado en una cripta de la catedral de San Pedro, lugar escogido por el propio religioso alemán, donde también se encuentran los restos de cerca de 90 papas.
Lula da Silva -ex obrero metalúrgico y sindicalista- será el mandatario del país sudamericano durante los próximos 4 años, hasta 2027. Se trata del tercer mandato del izquierdista, quien asumió en 2003 y permaneció durante dos períodos consecutivos, hasta el 2010. Ostentó el poder por primera vez hace exactos 20 años.
En las primeras imágenes de Benedicto XVI tras su muerte, difundidas por la Santa Sede, el 1 de enero de 2022, se le observa reposando en una sala del citado monasterio, acostado sobre dos cojines, bajo un gran crucifijo y junto a un cirio encendido, un árbol de Navidad y un pesebre de Belén.
El religioso alemán, de nombre secular Joseph Aloisius Ratzinger y de 95 años de edad, resultó elegido como papa por los cardenales que votaron en el cónclave, el 19 de abril de 2005, tras el fallecimiento de Juan Pablo II.
El Congreso de Perú aprobó, el 28 de diciembre de 2022, una moción parlamentaria en rechazo a “los constantes actos de intromisión en los asuntos internos” por parte de los presidentes de México, Andrés Manuel López Obrador, y de Colombia, Gustavo Petro Urrego.
Luego de un mes de estar internado, a sus 82 años, el icono del fútbol mundial, Pelé falleció en la capital brasileña víctima de cáncer que padecía desde el 2021.
El religioso alemán, de nombre secular Joseph Aloisius Ratzinger y de 95 años de edad, resultó elegido como papa por los cardenales que votaron en el cónclave, el 19 de abril de 2005, tras el fallecimiento de Juan Pablo II.
El máximo tribunal estadounidense concedió una solicitud de un grupo de fiscales generales estatales republicanos, para suspender la decisión de un juez que invalidaba la orden de emergencia.