El Sazón de Tecate, propiedad de Joel Alfonso Villalobos, presidente del Consejo Coordinador Empresarial de Tecate, acumula una decena de denuncias por el mal manejo de los desechos. Durante la administración del ex alcalde Darío Benítez, fue multado en dos ocasiones por contaminar el Río Tecate
Cuando tenía 11 años apareció en la ciudad un grupo de ladrones criminales despiadados, que por las noches, sembraron el terror torturando y matando; les decían “los encapuchados”. Era una banda grande que se reunían todos los lunes en una casa cerca del hospital junto al río.
Recuerdo allá por 1970-1980, aquí en Tijuana, la antigua y urbana, que proliferaban los cines sobre ruedas bajo carpas de nylon y plástico. Se ponían en varios predios en la vieja Tijuana: ponían sus cinitos e iba el público. No había riesgo de violencia.
Como ya es ampliamente conocido, el Poder Ejecutivo, pero en especial la Secretaría de Hacienda, no escatima en recursos legales, financieros o narrativas -sea cual sea el caso- para justificar, proteger y consentir al mandamás de las Águilas de Mexicali, Dio Murillo Rogers, el cual goza de todas las mieles del poder, del recurso público y de un espacio en las mesas de decisiones relacionadas con el deporte local, sin la necesidad de invertir o reinventar para volver el equipo un negocio sustentable.
Fue indolente, a pesar de que la insalubridad denunciada resultó en que el pasado 12 de abril, un trabajador de nombre Eduardo Rojas, falleciera a causa de una rickettsiosis; pero la respuesta de la titular de la Dirección Municipal de Prevención, Control y Sanidad, Edith Viridiana Flores Flores, fue castigar al mensajero y recriminar a los trabajadores por la fuga de información que se había generado desde el interior.
Dos hombres fueron detenidos por la Policía Municipal y puestos a disposición de la Fiscalía General del Estado tras protagonizar una riña y causar daños con sus vehículos, luego de un conflicto vial que se prolongó por varias horas la tarde de ayer domingo