Para los Cristianos y Católicos, el aborto es destruir la vida de un niño en el santuario o vientre de su mamá; no es la interrupción o el deshacerse de un “producto”, como si la vida fuese un asunto de mercadotecnia.
Quetzalcóatl, el dios de los toltetcas, aceptaba como sacrificios solo: “culebras, aves y mariposas”. Huichilopotzli, exigía a los aztecas o mexicas: sacrificios humanos.
Mientras en Ensenada se realiza el VII Festival de las Californias, dedicado en 2021 a Hernán Cortez; por decreto del gobernador, se elimina en Baja California el nombre de Mar de Cortez, para llamarlo Golfo de California.
Juan María Salvatierra fue un sacerdote jesuita italiano de Milán, educador y misionero en Chihuahua y en Baja California Sur; aunque no el primero en llegar a la Península, si el que a partir del 25 de octubre de 1697, estableció el Presidio y Misión de Nuestra Señora de Loreto, motivado por el jesuita de Trento, Eusebio Kino, con el que se apoyó desde las misiones de Sonora y Sinaloa para fortalecer las misiones califórnicas.
Lo había expresado Viktor E. Frankl, médico sobreviviente del genocidio Nazi en Auschwitz, Polonia. La enfermedad del siglo es la falta de sentido de la vida, expresada en las neurosis de nuestro tiempo, “los demonios modernos”: las drogas, la violencia, y el suicidio y falta de sentido de la vida.
Todos vivimos sin saber por qué ni para qué; todos vivimos con la mira puesta en la felicidad; todos vivimos vidas diferentes y sin embargo iguales; nos han educado en un buen ambiente, podemos estudiar, tenemos la posibilidad de llegar a ser algo en la vida.
En el ámbito humano y eclesial, sacerdotes periodistas como el jesuita holandés Tito Brandsma, o el polaco franciscano Maximiliano María Kolbe, son reconocidos en la Iglesia Católica como beatos o santos. Ambos sacrificados por el nazismo hitleriano por ejercer el periodismo libre y responsable. Como lo hiciera el mexicano de Totatiche, Jalisco, San Cristóbal Magallanes Jara, martirizado durante la Cristiada (1926-1929).