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jueves, septiembre 3, 2026
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Brote de salmonella azota al Hospital General de México y deja decenas de médicos hospitalizados

 

Un brote de salmonelosis afectó a 135 médicos del Hospital General de México. Cuarenta y un profesionales continúan hospitalizados estables, lo que obligó a suspender el servicio de comedor institucional

Una emergencia epidemiológica de carácter nosocomial sacudió los pasillos del histórico Hospital General de México “Dr. Eduardo Liceaga”, luego de que un súbito brote de gastroenteritis infecciosa aguda afectara de manera directa a un centenar y medio de profesionales de la salud que realizan sus especialidades en el complejo médico.

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El código de alerta se activó de forma oficial el pasado 31 de agosto, momento en el cual las autoridades sanitarias detectaron un crecimiento exponencial en la afluencia de médicos residentes con cuadros clínicos severos caracterizados por dolor abdominal punzante, evacuaciones diarreicas continuas, febrícula y episodios recurrentes de vómito.

Tras los primeros filtros de atención médica interna, la magnitud del contagio obligó a coordinar un operativo de contención para evitar la propagación masiva entre el personal en activo y los pacientes que diariamente acuden a las instalaciones de la colonia Doctores en la Ciudad de México.

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EL CERCO HOSPITALARIO Y LA ESTABILIZACIÓN DE PACIENTES

Conforme avanzaron las jornadas de observación clínica y el corte epidemiológico actualizado al 3 de septiembre, la Secretaría de Salud confirmó que cuarenta y un profesionales de la medicina permanecen internados bajo estricta vigilancia intrahospitalaria para garantizar su recuperación y control farmacológico.

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A pesar de la gravedad que implica la hospitalización de personal clave para la operación del nosocomio, la dirección general enfatizó que todos los afectados se reportan estables y responden favorablemente a los esquemas de hidratación y antibioticoterapia prescritos.

Las brigadas de epidemiología desplegaron de inmediato una red de seguimiento activo para mapear a la totalidad de la población médica potencialmente expuesta, estableciendo cercos sanitarios preventivos y realizando pruebas de laboratorio aleatorias para contener cualquier posible ramificación del contagio dentro del centro de salud.

LA EVIDENCIA MICROBIOLÓGICA Y LA SUSPENSIÓN DEL COMEDOR

Las indagatorias científicas y los análisis toxicológicos realizados por el área de patología arrojaron resultados determinantes al corroborar la presencia masiva de la bacteria Salmonella spp. en las muestras biológicas analizadas, detectando además una agresiva coinfección con Escherichia coli enterotoxigénica (ETEC) en por lo menos dos de los cuadros clínicos más complejos.

Las primeras líneas de investigación epidemiológica apuntan de manera directa hacia el servicio de comedor institucional, operado bajo un esquema de subrogación para la proveeduría de alimentos del cuerpo médico residente.

Ante la contundencia de las pruebas bacteriológicas, la administración del hospital ordenó la suspensión inmediata e indefinida de la concesión del servicio alimentario externo, mientras peritos sanitarios de la Cofepris peinan las instalaciones de la cocina concesionada en busca de la fuente exacta de contaminación cruzada.

EL CUADRO CLÍNICO Y LOS SÍNTOMAS PRINCIPALES

La infección provocada por Salmonella spp., conocida clínicamente como salmonelosis, suele manifestar sus primeras señales entre 6 y 72 horas después de la ingesta de alimentos o líquidos contaminados, con un ciclo sintomático que se prolonga de 4 a 7 días. Los signos clínicos más frecuentes identificados en los pacientes afectados comprenden:

  • Trastornos gastrointestinales: Diarrea severa, que en algunos casos puede presentar rastros de sangre o moco, acompañada de dolor y cólicos abdominales intensos.
  • Reacciones sistémicas: Fiebre, escalofríos, cefalea (dolor de cabeza), malestar general y fatiga persistente.
  • Cuadros eméticos: Náuseas y episodios recurrentes de vómito.

Nota: En grupos vulnerables —como adultos mayores, infantes o personas con inmunodepresión—, la bacteria puede migrar desde el tracto digestivo hacia el torrente sanguíneo, derivando en complicaciones graves que exigen hospitalización inmediata.

LAS MEDIDAS DE PREVENCIÓN E HIGIENE ALIMENTARIA

Para mitigar drásticamente el riesgo de contraer infecciones gastrointestinales de origen bacteriano, las autoridades sanitarias recomiendan implementar estrictas pautas de manipulación y conservación:

  • Higiene estricta de manos: Lavarse minuciosamente las manos con agua y jabón antes de preparar o consumir alimentos, después de ir al servicio sanitario, de cambiar pañales o de tener contacto con animales.
  • Prevención de la contaminación cruzada: Utilizar tablas de picar y utensilios independientes para los insumos crudos (carnes, aves y pescados) y los productos listos para el consumo, sanitizando las superficies de trabajo tras su uso.
  • Cocción térmica adecuada: Garantizar que los alimentos de origen animal alcancen las temperaturas internas recomendadas para destruir patógenos, evitando el consumo de huevos crudos o preparaciones incompletas.
  • Control de cadenas de frío: Mantener los productos perecederos bajo refrigeración o congelación oportuna, evitando dejarlos expuestos a temperatura ambiente durante lapsos prolongados.
  • Consumo de agua y lácteos seguros: Beber exclusivamente agua potable o purificada, y asegurar que la leche y sus derivados cuenten con procesos vigentes de pasteurización.

 

 

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