Ahora que las filas para ingresar de Tijuana a Estados Unidos oscilan entre tres y, en ocasiones, hasta nueve horas en cualquiera de los dos puertos de entrada de esta ciudad fronteriza, la venta irregular de pases de cruce ágil para servicios médicos ha proliferado. Los pases médicos, expedidos a galenos presuntamente acreditados, tienen un costo oficial de 420 pesos, según la Secretaría de Desarrollo Económico de Tijuana, pero estos llegan a ofertarse entre 60 y 80 dólares. Su venta indebida puede darse a través de redes sociales e, incluso, por médicos que ofrecen este “servicio” creado originalmente para agilizar el cruce fronterizo con la finalidad de promover y fomentar la actividad económica en Baja California, así como la movilidad del turismo médico. Una ciudadana estadounidense relató el modus operandi de la Fast Lane de la garita de Otay, donde documentó la presunta complicidad entre empleados municipales y médicos tijuanenses. Dora cruzó la frontera los primeros días de julio, luego de sufrir la pérdida de un familiar, pese a que recientemente había sido sometida a un procedimiento médico que la obligaba a guardar reposo. A su regreso a Estados Unidos, la fila de la Ready Lane avanzaba muy lentamente. Después de dos horas de espera, y desesperada, un conocido le recomendó acercarse a la caseta del cruce ágil, mostrar sus estudios médicos (que los llevaba consigo por cualquier incidencia) y explicar la necesidad de llegar cuanto antes a su domicilio. Al llegar a la caseta de Fast Lane en Otay, el empleado no creyó en su versión y le dijo que llamaría a una enfermera para que la evaluara. Sin embargo, la trabajadora de la salud le respondió que la veía en buenas condiciones y que nada le impedía regresar a la fila, pese a que le mostró las indicaciones médicas que le fueron expedidas por los especialistas estadounidenses. Al verse rechazada y desesperada, la enfermera le indicó que si quería comprar un pase médico para cruzar por esa línea, no se preocupara si no conocía a un médico, pues ella misma le proporcionaría el contacto de uno y todo el trámite podría realizarlo desde su teléfono celular, sin necesidad de acudir al consultorio. Fue así como le proporcionó el número telefónico de un médico, quien le ofreció el pase en 80 dólares (alrededor de mil 300 pesos). Sin embargo, Dora respondió que no estaba dispuesta a pagar esa cantidad, por lo que el galeno redujo el precio a 60 dólares. Tras aceptar la oferta, el médico le proporcionó una cuenta bancaria a nombre de una mujer, Kateleen Alemán, para que realizara la transferencia. La ciudadana reconoce que lo que hizo “fue indebido”, pero asegura que su intención era comprobar si realmente podía cruzar por esa vía; sin embargo, afirma que lo que encontró fue la oferta de un “negocio redondo”. De acuerdo con la Secretaría de Economía, actualmente el programa Fast Lane suma mil 417 registros, entre empresas y beneficiarios. De ellos, 910 corresponden al sector de servicios médicos; 367, al programa para estudiantes; 101, al de turismo y negocios; y alrededor de 50, al esquema para trabajadores transfronterizos. En lo que va de la actual administración municipal, la recaudación del programa aumentó alrededor de 32 por ciento, al pasar de entre 18 y 20 millones de pesos mensuales a aproximadamente 25 millones.
Pases médicos
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