“Fue desolador encontrar entre los archivos, 19 años después de que lo liberaran, una carta, larga y cariñosa, dirigida a la menor de sus hijas, Zindziswa, todavía doblada con esmero en un sencillo sobre blanco”.
-Nelson Mandela, Cartas desde la Prisión.
10 mil 052 días preso. 27 años. De 1962 a 1988. Muchos líderes en el mundo han logrado cambios en sus países o comunidades; en el siglo XX y XXI, el testimonio de personajes inspiradores de todos los continentes. El caso de Ernesto Ruffo Appel está unido con el crimen de Luis Donaldo Colosio, y en especial de Manuel Maquío Clouthier y Norma Corona, defensora de derechos humanos. Cuando un sistema autoritario no puede con la libertad de un preso político, es posible que lo elimine en la prisión o trágicamente. Un día sabremos cómo y por qué sacrificaron al Maquío; lo cierto es que, en la toma de posesión 1989 de Ruffo en Mexicali, colocaron en el presidium una silla vacía en memoria de Clouthier, que estaría presente en el acto. Lo asesinaron unos días antes en Sinaloa.
Cuatro prisiones, dos hospitales. 59 cajas con cartas. Sería oportuno, ante la mezquindad del sistema actual, reconocer la cercanía entre Ruffo y el Maquío, ambos sacrificados por impulsar la democracia en Sinaloa y Baja California y en el país. Tatiana Cloouthier describe cómo durante el funeral de su señor padre, en Culiacán, su mamá echó firmemente al legendario Fernando Gutiérrez Barrios, entonces secretario de Gobernación; por algo lo retiró expresándole: “Usted no tiene nada que hacer aquí”. Y tuvo que marcharse.
Sería oportuno que Tatiana Clouthier reclamara al sistema de la “Transformación”, que liberen al preso político Ernesto Ruffo, amigo y hermano de Maquío mi padre.
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“Al secretario de Amnistía Internacional”: La primera carta de Nelson desde la prisión, fechada el 6 de noviembre de 1962, la dirige al secretario de Amnistía en Londres; agradeciéndole la participación de L. Blom-Cooper por asistir al juicio penal. “Su mera presencia, así como la ayuda que nos prestó, fueron una tremenda fuente de estímulo y coraje para nosotros. Que se sentara junto a nosotros nos brindó una prueba más de que los hombres justos y honrados y las organizaciones democráticas de todo el mundo civilizado están de nuestro lado en la lucha por una Sudáfrica democrática. Por último, debe pedirle que acepte esta breve nota como si fuera un cariñoso y sentado apretón de manos. Suyo muy cordialmente. Nelson”.
Prisión de Máxima Seguridad de Robben Island: Ya como presos, les asignaban una categoría, A, B, C y D; la de alta peligrosidad con cadena perpetua fue para Nelson Mandela y varios compañeros. A pesar de apelar y ser abogado, el líder sudafricano, a sus 44 de edad, soñaba ante la condena: “quizá un día podremos…”…”Llegará el día en que…”. “Los primeros diez años dormían directamente en el suelo de hormigón sobre una estera de sisal con tres sábanas raquíticas. Hacia tanto frío que dormían totalmente vestidos. Durante los primeros años de cautiverio, Mandela y sus compañeros se duchaban con agua fría”.
Cartas “Especiales”: Son las más dolorosas cartas de Mandela. Son cientos; tan sólo en el libro reproducen 255, pero son 59 cajas con epístolas suyas. Tras 25 años preso en Pretoria y en Robben Island, Nelson escribirá un 31 de agosto de 1987 a su hija menor: “A ZindZi Mandela. Mi niña Mantu: Levántate, cariño, y sé como esa roca estable por la que te tienen los demás. El error más trágico que podrías cometer en esa situación es quedarte paralizada, esperando que la desgracia te sobrepase. La actitud correcta es que sigas con lo que te habías propuesto, en este caso con tus estudios, hasta que esas condiciones fuera de control te hagan absolutamente imposible continuar haciéndolo”.
A Verónica Ruffo le vendría bien un acercamiento con la presidenta del Senado, Laura Itzel Castillo, quien por muchos años vivió la experiencia dolorosa de un padre ausente por ser un preso político del sistema político mexicano. Lecumberri en México; Robben Island en Sudáfrica; acá la prisión de Máxima Seguridad Almoloya y Puente Grande, de donde salía sin mayor sobresalto el Chapo Guzmán. Por la puerta grande, o por un túnel de 1.5 kilómetros. Uno de los mejores amigos de Ruffo, fue el Maquío; ¿qué podría hacer por él su hija Tatiana, tan cercana a la 4T? A Castillo le privaron de su padre en prisión, y a Tatiana el sistema le arrebató a su padre; ¿serán ambas insensibles a las injusticias por las que pasa la hija de Ernesto Ruffo? ¿Por qué no le ayudan, humanamente hablando?
Germán Orozco Mora reside en Mexicali, B.C.





