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lunes, agosto 3, 2026
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CESPT: Más fugas, falta de mantenimiento; Vega en campaña

El 24 de julio, con un día de atraso, la Comisión Estatal de Servicios Públicos de Tijuana (CESPT) informó sobre la falla que dejó sin agua a cerca de 550 colonias de Tijuana y Rosarito.

Seis días después, la CESPT aseguraba que ya se había restablecido el servicio a 80 por ciento de las colonias afectadas, siendo un porcentaje menor al 90 por ciento proyectado para el miércoles 29. Sin embargo, en redes sociales residentes de más de una treintena de colonias tildaron de “mentira” el dato y se quejaron de falta de agua e intermitencia en el suministro.

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FUGA NO FUE POR DESLIZAMIENTO

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El 24 de julio, en un escueto comunicado, la paraestatal encabezada por Mónica Vega Aguirre atribuyó a “un deslizamiento de tierra” el daño causado al tubo de 54 pulgadas y minimizó: “Diversas colonias abastecidas por esta infraestructura” permanecerán temporalmente sin el servicio por los trabajos de reparación.

Sin embargo, versiones de pobladores del Aguaje de la Tuna y de Protección Civil municipal y estatal desmienten que el desperfecto en el acueducto haya sido por un deslizamiento de tierra, y ponen en evidencia las condiciones en mal estado de la infraestructura hídrica y la falta de mantenimiento de la CESPT; tal como ocurrió con otra fuga el domingo 26 en el Acueducto La Pechuga, que dejó a otras 20 colonias sin el líquido.

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Agua turbia que llegó en Playas de Tijuana al restablecerse el servicio, Foto: Ruben Vazquez

“No hubo un movimiento detectado. Es decir, no tenemos una evidencia de que el deslizamiento haya afectado directamente la red”, dijo Salvador Cervantes Hernández, coordinador estatal de Protección Civil.

Óscar Jesús Páez, director de Protección Civil de Tijuana, coincidió en que, el día de la fuga en el Acueducto Florido-Aguaje no hubo movimiento de tierra. El último movimiento ocurrió a principios de 2026, cuando se engomaron seis viviendas, apuntó.

Ambos funcionarios precisaron que el deslizamiento en un área cercana al lugar de la fuga data de 2023. Sigue activo y suman ya 37 casas engomadas (31 en rojo Zona de Alto Riesgo y 6 en amarillo, Zona de Riesgo), cuyos habitantes permanecen en la zona.

La soldadura del tubo “ya estaba picada”. Mucho tiempo atrás “se oía el ruidajo (sic) del agua, cómo vibraba el terreno cuando pasaba el agua”, contó Guadalupe, habitante de una de las dos casas a las que se les demolió una parte para reparar el Acueducto Florido-Aguaje.

Aunque la actual administración estatal obtuvo deuda de largo plazo por casi seis mil millones de pesos y aumentó las tarifas para obras hidráulicas, sigue perdiéndose 20 por ciento de agua en fugas de la red de Tijuana y Rosarito.

“Ha sido mucho dinero, pero creo que todavía falta mucho más”, consideró Carmelo Álvarez, director del Centro de Innovación y Gestión Ambiental (CIGA), quien señaló que “hay una mala gestión del agua” de la CESPT, Secretaría del Agua (Seproa) y Comisión Estatal del Agua (CEA), porque el manejo no responde a una visión integral y sustentable.

Antes de pensar en la desaladora de Rosarito debió invertirse en reparar las fugas, porque poner el agua de la desaladora en la red es “echarle agua a un balde roto, no tiene lógica ni económica ni ambiental”, además de impulsar el reúso.

SUFREN ESCASEZ, TURBIEDAD E INTERMITENCIA

Usuarios consideraron como una “mentira” la información de la CESPT respecto a que el miércoles ya se había restablecido el agua a alrededor de 436 colonias (80 por ciento de las 546 afectadas).

Acusaron la falta del servicio e intermitencia en las colonias México, Xicoténcatl Leyva, Nueva Aurora Sur, Cedros, Los Altos, Ampliación Lucio Blanco, Colinas del Sol parte baja, Barcelona Residencial, Bonanza Residencial, La Cuesta, Independencia, Colinas de Mazatlán, Lomas del Porvenir, Plan Libertador, Lomas de Rosarito, Santa Lucía, Loma Bonita, La Mina, Generación 2000, Pórticos, Lomas del Coronado, Constitución, Delicias II, Lomas de Montecarlo, Benito Juárez, Costa Azul, Laderas del Mar, La Ramos, Real de Rosarito y Benito Juárez.

Foto: Jorge Dueñes

Víctor, residente de Cedros Sur, compartió con ZETA que el agua solamente llega a su fraccionamiento en las primeras horas de la mañana. Durante el día va bajando la presión hasta quedar en “un hilito” que desaparece por la tarde. Ya son seis días con el mínimo de agua; las pipas ofrecidas por CESPT son insuficientes.

“No podemos hacer cosas tan básicas como bañarnos, lavar la ropa, limpiar la casa” y con el calor se complica más la situación. Esa zona casi siempre es de las más afectadas y de las últimas en restablecerse el servicio, lo que se dificultará más “por todos los departamentos que están haciendo”, dijo otro residente de ese fraccionamiento.

Ante la incertidumbre que existe “tenemos que almacenar cuando nos llega”, dijo Antonio, habitante de Viñas del Mar. Relató que el sábado dejó de tener agua en el grifo. Como tenía poca guardada tuvo que comprarle a una pipa dos cubetas, a 25 pesos cada una. “El tambo lo daban a 300 pesos”. Su familia además desembolsó 200 pesos para comprar vasos, platos y cubiertos desechables para sortear los días sin agua.

Ante el desabasto, el lunes el Ayuntamiento de Rosarito puso a disposición diez pipas de agua. Nueve de ellas acudieron a 15 colonias y una pipa de 14 mil litros surtió agua en un punto fijo sobre la calle José Haros Aguilar.

Entrega alcalde Abdiel Gutiérrez tinacos a familias de la delegación La Presa Abelardo L. Rodríguez, Foto: Tomada de Internet

Pero la ayuda gratuita ya no continuó, pese a que habitantes de Independencia, Colinas de Mazatlán, Plan Libertador, Lomas de Rosarito, Santa Lucía y La Mina, entre otras, reportaron escasez los subsecuentes días.

Entre tanto, la administración de Rocío Adame abrió una convocatoria para “el Programa de Apoyo con Tinacos” (en una estrategia que pareciera vaticinar carestía en los próximos meses) El ciudadano pagará mil pesos por el tinaco, sin incluir instalación. “Están previstos 300 tinacos” a entregarse en 15 días.

En Playas de Tijuana se reportó turbidez del agua al restablecerse el suministro. Lo cual pudo deberse a lodo, oxido, o la suciedad del tanque de la CESPT o de casa, lo que “puede representar un riesgo” por los sedimentos y el crecimiento de microorganismos, de ahí la importancia de lavar los depósitos, explicó Carmelo Álvarez, director de CIGA.

 

CESPT SE COMPROMETE A REPARAR CASAS EN EL AGUAJE

El jueves 23 de julio de 2026, alrededor de las 6:40 de la tarde, se escuchó un estruendo. “Salimos de la casa y vimos que salía agua mientras se deslizaba la tierra por el baldío de a un lado”, compartió Solangel Domínguez.

La tierra y el agua fluían perpendicularmente a la línea de casas de la calle Melchor Ocampo también conocida como Acueducto. El alud de lodo descendió por la ladera y entró a la casa de Marcos, dañando electrodomésticos, muebles y parte de la estructura de su hogar.

El lodo quedó a dos metros de la casa de madera que Solangel comparte con su mamá Guadalupe, su esposo y sus dos hijos. “Los vecinos fueron a la pila a buscar a los de la CESPT; los de la pila hablaron a las oficinas y en 20 minutos ya teníamos a los ingenieros y a Protección Civil. Al otro día, cerca de las cuatro de la mañana llegó la maquinaria”, relató.

Para que personal de la CESPT pudiera tener más espacio para excavar casi cinco metros y maniobrar durante la reparación del tubo, se le pidió a Solangel desocupar el cuarto que habitaba con sus hijos, el cual fue demolido con todo y el piso de concreto.

A cambio, la paraestatal pagó el hospedaje de “cuatro cuartos de doble cama” en el hotel Guillén (del 24 al 28 de julio) y le prometió un oficio “en el que diga que nos van a ayudar a levantar el cuarto”, respetando los 16 metros que debe haber como derecho de vía de la infraestructura hídrica.

Su madre, Guadalupe, expresó preocupación porque los trabajos hechos por la CESPT modificaron el talud aledaño a su casa. “Lo que peleo es que rellenen, porque en tiempo de agua se va a ir todo eso”, la tierra quedó floja y no sabemos si traerán camiones de tierra para rellenar o “ya dejen eso y se laven las manos”.

Teresita Ruiz, habitante del predio que está del otro lado del terreno baldío por el que atraviesa el acueducto, dijo que aceptó que demolieran la casa de sus padres porque la CESPT se comprometió a arreglar los daños en dos meses. Tiempo en que la paraestatal pagará la renta de una vivienda en la colonia Sánchez Taboada, a donde se mudaron las 11 integrantes de las tres familias que habitaban el predio afectado por la reparación del Acueducto Florido-Aguje.

Sobre la calle de terracería Melchor Ocampo, poco antes del lugar donde se encuentra el tubo de acero tapado con tierra y grava, son notorios los desniveles causados por las maniobras de la reparación. En ningún sitio hay algún letrero que alerte sobre la infraestructura.

En opinión de Carmelo Álvarez, debe haber señalización similar a la de los gasoductos, para evitar que se construya encima o invadiendo el derecho de vía. No obstante, al parecer hay un vacío legal que no obliga a la CESPT a colocar señalización, aunque debe registrar que cierta tubería pasa por determinados predios en el Registro Público de la Propiedad y el Comercio, y conforme a sus planos no otorgar la factibilidad de conexión de así considerarlo.

En ambos lados de la estrecha calle hay casas de madera y concreto, así como lámparas de alumbrado público, en lo que la autoridad reconoce como un asentamiento irregular ubicado en zona de alto riesgo.12

Guadalupe admitió que vive en una zona irregular, pero dijo que hace 25 años compró su predio por 40 mil pesos. “¿Si se supone que no tenemos derecho a estar aquí, porque es un asentamiento de la CESPT, entonces por qué sí nos dejaron vivir aquí, y nos metieron servicios?”, cuestionó Teresita.

Ambas mujeres acusaron que el deslizamiento de 2023 fue provocado por una fuga “no atendida” de la CESPT, que la paraestatal desfoga agua limpia del tanque de la colonia y que Mónica Vega estuvo “a lo mucho” una hora el mientras se reparaba el Acueducto. “Vino para la foto y se fue. No habló con nosotras”.

Sobre una posible reubicación, Óscar Jesús Páez, titular de Protección Civil municipal, manifestó: “No está en las manos de nosotros sacarlos, porque seríamos inhumanos. Que primero está la seguridad, sí lo entiendo, pero a dónde las mando”.

ZETA solicitó una entrevista con Mónica Vega, sin que fuera concedida.

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Julieta Aragón
Julieta Aragón
Licenciada en Comunicación Social por la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) Xochimilco. Cursé la maestría de Periodismo Político en la Escuela de Periodismo Carlos Septién García y sigo en proceso de tesis. Soy reportera de ZETA desde 2017.

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