22.3 C
Tijuana
lunes, junio 22, 2026
Publicidad

“Toy Story 5” actualiza su historia para conectar generaciones

Lejos de satanizar la tecnología, la nueva película de Pixar explora cómo las pantallas han transformado la infancia mientras recupera la esencia aventurera y emocional que convirtió a la franquicia en un referente

 

“Toy Story 5” es una cinta matizada que, lejos de satanizar la tecnología, abre una conversación sobre el papel que ocupa en la infancia actual.

Publicidad

Anuncio

Durante tres décadas, la franquicia ha construido sus historias alrededor del cambio. Primero fue la llegada de un juguete más moderno, ahora actualiza esa misma premisa frente a una generación que nació prácticamente conectada.

Sin llegar tarde a la conversación sobre la llamada Generación Alfa, la película recupera a Woody (Tom Hanks), Buzz Lightyear (Tim Allen), Jessie (Joan Cusack) y el resto de la pandilla para enfrentar una realidad distinta.

Publicidad

Anuncio

La cinta apela nuevamente a la nostalgia, recordando aquellos años en que la imaginación convertía cualquier objeto en un personaje y una tarde cualquiera podía transformarse en una aventura, pero también entiende que los tiempos cambiaron y que las nuevas generaciones socializan de formas diferentes.

Bonnie sigue jugando con sus juguetes, en un entorno donde estar conectado parece una necesidad. Cuando queda fuera de las dinámicas sociales que se trasladaron al mundo digital, sus padres deciden darle una Lilypad (Greta Lee), una tableta inteligente que intentará ayudarla a relacionarse. Paradójicamente, en una época donde todos están interconectados, Bonnie corre el riesgo de no conectar tras “llegar tarde”; o, dicho de otra forma, no conecta por no estar conectada, por lo que se pone al día exponiéndose a incontables horas a luz azul. Con esto, la cinta aborda temas como la supervisión del tiempo frente a las pantallas y hasta el bullying virtual.

Publicidad

Lilypad no es una antagonista como Lotso; ni siquiera es malvada. También busca ayudar a Bonnie, sólo que desde una forma distinta. Puede mandar solicitudes de amistad, y prácticamente hacer amigas instantáneamente; hasta le consiguió una invitación a su primera pijamada, pero los juguetes veteranos como Jessie piensan que eso no significa que haya construido un vínculo real.

La vaquerita, impulsiva y terca como siempre, no está dispuesta a dejar que una pantalla ocupe el lugar de los juguetes y de la interacción física. Su temperamento tampoco ayuda demasiado a la situación, aunque su intención es la misma que tiene Lilypad, que es apoyar a la pequeña Bonnie. La diferencia está en cómo cada una quiere llevar la situación.

A partir de ese choque, Jessie se mete a la maleta para la pijamada de Bonnie; en ese recorrido, la película recupera una aventura típica de la franquicia, con juguetes que saltan de vehículos en movimiento y cruzan vecindarios. Esta quinta entrega vuelve un poco a su origen con juguetes intentando demostrar que todavía tienen un lugar.

A pesar que su historia parecía haber encontrado otro rumbo en “Toy Story 4”, donde finalmente encontró su propio propósito lejos del cuarto de Bonnie, el entrañable Woody está de regreso, y su presencia aporta una carga emocional importante. El Buzz que acompañó en estas décadas es reducido y en su lugar toma importancia una trama alterna de hábiles y actualizados juguetes dron que ayudan al final; escenas que reforzaron el valor que destaca la cinta de la tecnología.

La nueva entrega tiene referencias a sus otras películas, pero no cae en una recopilación de guiños, sino que genuinamente busca decir algo relativamente nuevo desde una premisa conocida.

Cerca de convertirse en una de las entregas más sólidas de la saga, el largometraje también cumple en el apartado técnico. Las texturas, los caballos e incluso algunos escenarios alcanzan niveles de detalle sorprendentes, aunque ahora quizá las imágenes hiperrealistas ya no generan el mismo asombro que provocaron en los noventa, pero la calidad de la animación sigue siendo innegable y funciona como un recordatorio de lo que significó la primera película animada completamente en 3D.

Como ocurrió con las cuatro entregas anteriores, “Toy Story” deja una reflexión al final. Si antes sentías que debías cuidar a tus juguetes, ahora parece preguntarnos qué lugar ocupa la imaginación en una infancia atravesada por las pantallas pero que también se puede tener un equilibrio. A siete años de “Toy Story 4”, la franquicia demuestra que todavía tiene algo que decir, encontrando una discusión actual que atraviesa hogares de todo el mundo y conecta generaciones.

El doblaje latinoamericano reúne nuevamente a voces emblemáticas de la saga. Arturo Mercado Jr. regresa como Woody, José Luis Orozco vuelve a interpretar a Buzz Lightyear e Irán Castillo retoma a Jessie. A ellos se suman nuevas incorporaciones: Belinda como LilyPad y Penélope Cruz dando voz a Flamenco, además de Bad Bunny como Pizza con Lentes y Bizarrap como los juguetes olvidados que forman parte de la historia, pero sin protagonismo y con pocos diálogos.

Dirigida por Andrew Stanton, responsable de títulos como “Buscando a Nemo” y “WALL-E”, la película cuenta con producción de Lindsey Collins y música de Randy Newman, compositor que ha acompañado a la franquicia desde su primera entrega que ahora se le une la superestrella Taylor Swift con una canción original, “I Knew It, I Knew You”, misma que interpretaron en la premier en Los Ángeles.

La cinta llega en plena temporada de blockbusters de Hollywood, donde compartirá cartelera con títulos como “Supergirl” y otras grandes producciones del verano. Veremos si la era de los juguetes realmente terminó.

- Publicidad -spot_img

Autor(a)

- Publicidad -

Puede interesarte

-Publicidad -

Notas recientes

Destacadas

-Publicidad -