“La búsqueda del color, eso para mí es lo importante”, expresó a ZETA José Lobo, que expone “De lesa natura” en la Galería de Arte POP de Tijuana
Entrar a la Galería de Arte POP de Tijuana –recinto cultural independiente que dirige Pedro Ochoa, localizado a dos cuadras de la popular Avenida Revolución– es encontrarse con paisajes coloridos, sobre todo de la región binacional, que van del realismo a la abstracción, como una interpretación no fotográfica del paisaje que propone el artista visual José Lobo en la individual “De lesa natura”.
Tras tres meses de exposición, el próximo jueves 25 de junio, a las 6:30 de la tarde, José Lobo compartirá un recorrido por su obra, con algunos invitados especiales a cargo de Calafia Cultural.
DE LESA NATURA
Fotógrafo y pintor, José Lobo propone 47 piezas de mediano y pequeño formato (desde 4.5 por 6.5 pulgadas hasta 24 por 19 pulgadas), donde plasma coloridos paisajes en diversas técnicas como pastel sobre papel, acrílico sobre papel, acrílico sobre estireno y lápiz de grafito sobre papel. En entrevista para ZETA, José Lobo expresó que “De lesa natura” incluye piezas creadas desde los 90 hasta 2026:
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“Las obras de ‘De lesa natura’ no pertenecen todas a un solo proyecto establecido con anterioridad, sino que hay cosas que yo he pensado paisajísticamente, porque siempre he pensado que son cosas más fáciles de asimilar por un cierto público. Perdón que lo diga así tan crudamente, pero a mí me interesa ganarme la vida con lo que hago. Entonces, como que es una concepción a veces hacer el paisaje más realista, como hay algunos ejemplos en esta exposición. Para esta reunión fui recopilando varias cosas, varios tiempos, pero también varias técnicas. Reuní varias técnicas que van desde las más tradicionales como el lápiz de grafito, el pastel, el acrílico. Eso en cuanto a las técnicas; pero también viene desde lo más formal hasta una gran experimentación que son los cuadros últimos que he hecho. Ésa es la idea en general de por qué se cruzan las técnicas y los tiempos. Pero la idea fundamental era hacer una recapitulación o recordatorio de lo importante que es la naturaleza, por eso el título que lleva esa exposición: ‘De lesa naturaleza’”.
De hecho, compartió que actualmente se encuentra experimentando con el color, tal como se puede constatar en piezas como “Nube” (acrílico sobre estireno, 24”x19”), donde en el primer plano recrea cinco árboles rojos, con un cerro rosa y una nube amarilla en el último plano:
“En la exposición hay obras que, las últimas sobre todo, me dicen: ‘Bueno, ¿cómo pones un árbol rojo?’. Porque ahora sí estoy soltándome el pelo, digamos, ahora no me interesa si me la creen o no me la creen. Yo estoy haciendo algo que para mí es importante, que es la idea de la naturaleza, pero también es importante para mí experimentar, como lo hice con la fotografía. Ahora estoy queriendo experimentar de una manera más desinteresada en el sentido económico con la pintura. Me gustaría haberlo hecho también con la escultura, pero la escultura me lleva más tiempo, más espacio que no tengo. Por eso no tengo cuadros tan grandes”.
Incluso recordó algunas piezas más antiguas incluidas en “De lesa natura” concebidas desde la década de los 80 y 90, como “Manglar profundo” (pastel sobre papel, 4.5”x 6.5”), “Tormenta en Montepío” (pastel sobre papel, 16”x24”) y “Popocatépetl” (grafito sobre papel, 15”x21”):
“Esas piezas son de un viaje que hice a Veracruz, a Montepío; es un lugar que seguramente ya no existe como yo lo vi, seguramente ahora es un lugar turístico, pero en ese momento que yo fui era un lugar salvaje. Cuando fui, de muy jovencito, me llevé mis acuarelas e hice unos apuntes, y después los recuperé y me puse a hacerlos en pastel. La obra de ‘Manglar…’ es de un viaje a Nayarit, debió haber sido allá por el 88, 89. Y también, lo mismo, hice unos bocetos y ya me puse a trabar en el estudio. La obra del ‘Popocatépetl’ también fue un viaje atravesando por un lugar que se llama Paso de Cortés, que son las faldas del Iztaccíhuatl cuando se une con el Popocatépetl”.
También resaltó que actualmente sigue pintando, tal como se refleja en “De lesa natura”, con piezas incluso de 2026, como “Paisaje con luna” (acrílico sobre papel, 14”x 14”), “Blue Moon” (acrílico sobre estireno, 22”x17”) y “Boscoso” (acrílico sobre estireno, 22”x17”).

EN BUSCA DEL COLOR
La obra paisajística de José Lobo se caracteriza por el color inusual en la plástica bajacaliforniana, cuyas piezas parten del realismo a la abstracción en las que el pintor no reproduce fielmente los matices del paisaje, tal como puede apreciarse en piezas como “Cónclave naranja” (pastel sobre papel, 15”x10.5”), “Santa Ana presente” (pastel sobre papel, 14”x14”) e incluso “Nube” (acrílico sobre estireno, 24”x19”), piezas en las que el espectador puede especular o reinterpretar el paisaje.
— Sus obras van del realismo a la abstracción, donde no reproduce fiel o fotográficamente el paisaje. ¿Cómo describe o qué le interesa del paisaje?
“Yo pongo mucho interés al color. Independientemente del rescate de la noción de la naturaleza, yo pongo mucho énfasis en el color, para mí el color es fundamental. Por ejemplo, hay una obra que se llama ‘Lubricán’ (pastel sobre papel, 12”x 5.5”), es un paisaje con un cielo naranja, tres cipreses y una mancha azul que aparenta una montaña; así no es la realidad, es una búsqueda del color, eso para mí es lo importante. Luego, ‘Cónclave naranja’ es un color naranja sobre un cielo muy azul. Hay otras que son más dedicadas a la naturaleza más cercana. Hay otra que se llama ‘Santa Ana presente’ que es un incendio, que es casi realista, pero igual, no es así; ahí funciona igual: el color, la composición cómo se mueve el humo; eso es lo que yo busco”.
“Al final de cuentas eso es lo que yo busco, es lo que a mí me importa: busco que el color impacte, que el color te llame, te jale, te emocione, eso es lo que yo busco. Otra que se llama ‘Parque’ (pastel de óleo sobre papel, 12”x8”), es un lugar que se puede reconocer como un lugar boscoso, hay árboles y hay una fronda muy oscura, pero hay una franja llena de luz, y eso rompe el cuadro en tres partes, que es una composición muy clásica, los tercios; ahí vibra la luz. Cuando tú le das importancia a la luz, pues estás hablando de otra cosa, no estás hablando de árboles, ni de hierbas, estás hablando del espíritu. Eso es lo que yo pretendo: que impacte. Ésa es la idea; si llego a lograr algo, un poquito, pues perfecto”.
— ¿Por qué no le interesa reproducir fiel o fotográficamente el paisaje?
“Tengo ‘El Centinela’ (pastel sobre papel, 12”x17.5”) desde La Rumorosa; es casi una fotografía, pero para hacer una fotografía necesitaría ser suprarrealista, pero no me interesa a mí ser suprarrealista. La obra ‘En el Hongo’ (pastel sobre papel, 11”x14”) es algo que existe, es algo que se puede ver, pero no está al detalle; no son suprarrealistas, no me interesa. ‘En el Hongo’ es una escena que existe cada año, a lo mejor cambia un poquito la composición de la nieve, pero eso existe siempre. Hay otra que se llama ‘Cowles Mountain’ (pastel de óleo sobre papel, 11.5”x9”), que es paisaje de Baja California, es la montaña que tenemos aquí al norte de San Diego. Y otra que se llama ‘Atardecer en Golden Park’ (pastel de óleo, 8.5”x11”) –Golden Park está cerca de mi casa–, simplemente que ahí cambian los colores: tiene un fondo de una vegetación de un color naranja y los árboles que están en primer término son oscuros; eso no existe, eso no puede existir. ¿Por qué? Porque estoy contradiciendo a la naturaleza misma”.

EL COLOR DE LA FRONTERA
En la obra pictórica de José Lobo también puede apreciarse el color de la región, como en piezas como “Santa Ana presente”, “En El Hongo”, “Cowles Mountain”, por citar algunas.
— ¿Qué tanto el paisaje bajacaliforniano y californiano determina su obra?
“Pues totalmente, aquí vivo, aquí he vivido. Por ejemplo, el Centinela, Santa Ana, Golden Park está atrás de mi casa; todo el paisaje me impresiona, me gusta caminar por estos lugares. Yo he caminado San Diego como pocos, tal vez: lo he recorrido de norte a sur y de este a oeste, caminando, nada de carro, caminando. Todo eso me ha enriquecido. He visitado sus parques naturales, he visitado sus cañones; por ejemplo, tengo una obra que se llama ‘La presa’, es una escena nocturna de la antigua presa de San Diego, que ya está en ruinas, pero ahí está. Visitar esos lugares, estar ahí, es lo que me ha nutrido, lo que me ha inspirado; no quiero hablar de inspiración, pero me sirve y me ha nutrido estar cerca de la naturaleza. Y las obras que no tienen una referencia real, de todos modos tienen que ver con la vivencia, que tengo en mi caminar entre la vegetación, entre la naturaleza”.
— En obras como “Santa Ana presente” o “En el Hongo” se reflejan los colores de la región fronteriza. ¿Cómo ha influido el color de la región en su paleta?
“Yo creo que son colores exuberantes, pero de otros tonos, es otra su gama. En fotografía le llamamos temperatura del color, eso es para mí lo que me ha cambiado o me ha alimentado en mi forma de aprovecharla, de entenderla, con ese filtro que es la luz, esa forma en que la luz se cuela enriquece con su entorno”.
“Tengo una obra que se llama ‘Autumn’ (pastel sobre papel, 12”x18”); es un cuadro que a mí me encanta tanto y que también es inexistente, no podría existir: es un fondo rojo y tres troncos de árboles oscuros. Pero además, volvamos un poquito también a la técnica: el pastel es un gis y yo he podido lograr textura, el pastel por eso me gusta: es la forma más pura del color, del pigmento. Todos los colores llevan los mismos elementos físicos: polvos de metales aglutinados diferente. El pastel es el que lleva menos aglutinante, o sea que es el pigmento más puro. Yo he logrado que se sostenga con una gran textura. El problema del pastel es que si te pasas de la raya, aquello se vuelve una mancha gris; el pastel de óleo es más dúctil, pero igual, tiene muy poco aglutinante, entonces reflejas la plasta, es el color puro. A mí lo que me interesa es el color, las ideas también; no dejo fuera las ideas, pero el color para mí es fundamental”.

EN LA PLÁSTICA TIJUANENSE
José Lobo estudió Arquitectura en el Instituto Politécnico Nacional y, paralelamente, Artes Plásticas en la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado “La Esmeralda”, entre 1968 y 1972. En 1985 llegó a Mexicali donde vivió dos años, para posteriormente establecerse en San Diego, California, desde 1987. En la década de los 90 expuso en galerías de Nina Moreno y Casa de la Cultura de Tijuana, formando parte de la plástica tijuanense.
José Lobo ha sido parte fundamental de las artes visuales en Baja California, al lado de Benjamín Serrano, Manuel Varrona, Álvaro Blancarte, Ruth Hernández, Danielle Gallois, Rubén García Benavides, Carlos Coronado Ortega, Gabriel Adame, Joel González Navarro, entre muchos más.
— ¿Cómo se siente Usted de ser parte de la plástica tijuanense y bajacaliforniana?
“Yo me siento orgulloso de ser parte del arte no de San Diego, sino de Tijuana. Yo no me siento un artista de San Diego; vivo acá, sí, pero yo me siento un artista tijuanense, parte de la cultura tijuanense. Así es como yo me siento”.






