Parece que algunos de los presidentes municipales de Baja California se encuentran un tanto incómodos con el hecho de abandonar su cargo para competir por la gubernatura de Baja California y ahora están preparando estrategias o formas de burlar la Ley para no tener que dejar desprotegidos sus gobiernos. En los últimos días vimos los movimientos políticos realizados tanto en la administración de Ismael Burgueño Ruiz, alcalde de Tijuana, y Claudia Agatón Muñiz, presidenta municipal de Ensenada, quienes están buscando el mecanismo ideal para abandonar su cargo en busca de la gubernatura, pero sin abandonar el gobierno. Y es que el pasado martes 16 de junio, la alcaldesa suplente Ayerim Guadalupe Magallón emitió un posicionamiento férreo en contra de la titular, la alcaldesa Claudia Agatón, a quien acusó de intentar hacer una trampa para no solicitar una licencia indefinida, sino menor a 15 días y renovarla constantemente. Así, Agatón Muñiz no tendría que abandonar formalmente el cargo ni dejárselo a su suplente, con quien no se llevaba mal inicialmente, pero que ahora representa un problema. Lo mismo ocurre con Abdiel Gutiérrez Coronado, suplente de Ismael Burgueño Ruiz, quien además es su secretario particular. El joven tiene una buena relación con su jefe, pero su propia juventud y algunas conductas de sobreexposición que prefiere, le generan cierta desconfianza al alcalde, quien está buscando la forma de no dejar a Abdiel como presidente municipal, al menos en lo que se define la candidatura a gobernador. Es decir, Burgueño busca el mecanismo para burlar la Ley y no dejar a su suplente, al menos en tanto se define si él (o algún otro de los aspirantes) puede ser el candidato de Morena en el próximo proceso electoral. El joven Abdiel no es malo (hasta donde se sabe), pero al parecer pretenden dejarle la Alcaldía sólo si Burgueño Ruiz asegura la representación de Morena en el próximo proceso electoral. Parece que no aprendieron de ejemplos como los que padeció la hoy gobernadora, Marina del Pilar Ávila Olmeda, quien tuvo en Lupita Mora Quiñonez, su suplente cuando fue alcaldesa, y a quien intentó bloquear por varios meses debido a que sabía que la hoy petista y seguidora de Jaime Bonilla Valdez iba a intentar perjudicarla electoralmente hablando. A pesar de que buscó la forma para que no se asumiera la suplencia, al final no le quedó de otra y dejó el cargo hasta el último día.
Suplentes incómodos
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