El Banco de México (Banxico) decidió el 25 de junio de 2026 mantener sin cambios la Tasa de Interés Interbancaria a un día en 6.50 por ciento, resolución que fue aprobada por unanimidad de todos los miembros de la Junta de Gobierno. La decisión ratifica el fin del ciclo de flexibilización monetaria iniciado meses atrás por el banco central.
La Junta de Gobierno evaluó el panorama inflacionario, los niveles observados del tipo de cambio, la ausencia de presiones de demanda en la economía y el grado de restricción monetaria implementado antes de adoptar la resolución. “La Junta de Gobierno evaluó el panorama inflacionario. Valoró los niveles observados del tipo de cambio, la ausencia de presiones de demanda en la economía y el grado de restricción monetaria implementado. Así, con la presencia de todos sus miembros, decidió por unanimidad mantener el objetivo para la Tasa de Interés Interbancaria a un día en 6.50 por ciento”, señaló el banco central en su Anuncio de Política Monetaria.
En el frente inflacionario, la inflación general registró una reducción significativa entre abril y la primera quincena de junio de 2026, al pasar de 4.45 a 3.55 por ciento, como resultado del descenso tanto de la inflación subyacente como de la no subyacente. La inflación subyacente, por su parte, pasó de 4.26 a 4.12 por ciento en ese mismo lapso. Las expectativas de inflación general para el cierre de 2026 presentaron una disminución marginal, aunque las de mayor plazo se mantuvieron relativamente estables en niveles por encima de la meta establecida por el banco central.
Los pronósticos de inflación general para el segundo trimestre de 2026 se ajustaron a la baja, de 4.1 a 4.0 por ciento, derivado de niveles menores a los previstos para la inflación no subyacente en ese periodo. En contraste, las expectativas para la inflación subyacente se modificaron ligeramente al alza entre el segundo y el cuarto trimestre de 2026, de 3.7 a 3.8 y de 3.4 a 3.5 por ciento, respectivamente. Banxico continuó anticipando que la inflación general converja a la meta en el segundo trimestre de 2027.
El banco central identificó varios riesgos al alza para la trayectoria de la inflación, entre ellos disrupciones derivadas de políticas comerciales internacionales, un impacto inflacionario de los conflictos geopolíticos, persistencia de la inflación subyacente, afectaciones climáticas, presiones de costos y una posible tendencia a la depreciación del peso mexicano. Entre los riesgos a la baja, Banxico consideró una actividad económica menor a la anticipada en México y EE.UU., un menor traspaso de aumentos en los costos y menores presiones derivadas de la apreciación que la moneda nacional registró desde el año pasado.
“Se considera que el balance de riesgos respecto de la trayectoria prevista para la inflación en el horizonte de pronóstico mantiene un sesgo al alza. Los cambios de política económica por parte de la administración estadounidense y la posible prolongación de los conflictos geopolíticos continúan añadiendo incertidumbre a las previsiones. Sus efectos podrían implicar presiones sobre la inflación en ambos lados del balance”, advirtió el banco central en el comunicado.
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Respecto al entorno macroeconómico, Banxico destacó que desde la decisión de política monetaria anterior, las tasas de interés de valores gubernamentales en México disminuyeron en la mayoría de sus plazos, mientras que el peso mexicano se depreció. El banco central anticipó que la economía mexicana se expandiría en el segundo trimestre de 2026, luego de la contracción registrada en el trimestre previo, aunque señaló que persisten condiciones de holgura a lo largo del horizonte de pronóstico y riesgos a la baja para la actividad económica.
En mayo de 2026, Banxico había aplicado un recorte de 25 puntos base para reducir la tasa al actual nivel de 6.50 por ciento, decisión que puso fin a su ciclo de flexibilización monetaria. Hacia adelante, la Junta de Gobierno consideró que será apropiado mantener la tasa de referencia en su nivel actual, al juzgar que la postura monetaria es la adecuada para enfrentar los retos del entorno macroeconómico, incluidos los derivados del contexto internacional. Economistas de BBVA México anticiparon que el banco central mantendría la tasa en 6.50 por ciento durante un periodo prolongado, en un contexto donde la debilidad de la demanda interna sigue predominando, aunque la persistencia de la inflación de servicios justifica una postura monetaria neutral.





