Mortal Kombat, la historia creada por Ed Boon (programador) y John Tobias (diseñador/artista) en 1992, regresa a la pantalla grande casi cinco años después de su primera entrega.
Dirigida por Simon McQuoid, quien también estuvo al frente de la primera cinta, retoma la historia de origen de Kitana, interpretada por Adeline Rudolph, y presenta la vida después de la fama de Johnny Cage, encarnado por Karl Urban (The Boys), dentro de un relato que pretende ser moralista, épico y sangriento.
La premisa es simple, conseguir un amuleto para evitar que Shao Kahn (Martyn Ford) domine el universo y destruya la Tierra. Aunque apuesta por un relato seguro, la película tropieza en la conexión y el desarrollo de sus personajes.
Cage presenta un cambio de motivación prematuro, con cierto peso emocional, pero sin la fuerza suficiente para sostener lo que se muestra en pantalla. Por su parte, la princesa del abanico filoso tiene poca potencia narrativa para cargar una película de casi dos horas.
Incluso una motivación central, como liberar a su madre, queda inconclusa y sin mayor consecuencia dramática.

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Algunas muertes secundarias terminan teniendo más dramatismo que los conflictos principales.
Los efectos especiales y las secuencias de combate están logrados. Funcionan cuando avanzan en paralelo, pero las peleas más largas no siempre consiguen sostener la esencia épica de los Fatalities.
A pesar de que la franquicia se caracteriza por sus creativas y sangrientas formas de terminar con el oponente, la cinta queda a deber a sus fanáticos.
Por otra parte, el director de fotografía Stephen F. Windon logra construir referencias directas al videojuego. Los ángulos, en su mayoría, remiten al inicio, desarrollo y cierre de los combates, sin sentirse forzados, molestos o repetitivos.
El vestuario es fiel a la inspiración del videojuego, realista y creíble por momentos, aunque algunos accesorios se perciben rígidos y poco orgánicos.
El guion es poco ágil y busca introducir demasiada historia a través de conversaciones, además arregla conflictos de manera complaciente hacia los personajes.
El humor es constante, con referencias pop actuales que por momentos aligeran la cinta, pero también rompen su tensión y terminó determinando el público con quien buscan conectar.
La cinta insiste en la vieja sentencia de la saga, pelear por los propios ideales y asumir el destino, así ganarás.
Mortal Kombat 2 se estrenará el 7 de mayo en las salas de cine mexicanas.






