La movilización reunió a cerca de mil personas, donde participantes defendieron las labores de rehabilitación de la agrupación; estudiantes y activistas también se manifestaron contra presuntas violaciones a derechos humanos.
Alrededor de mil personas marcharon para respaldar las acciones de la Patrulla Espiritual y la Clínica Jireh, durante la tarde de este miércoles en Zona Río, luego de que una mujer transgénero fuera puesta en libertad tras haber sido anexada en dichas instalaciones.
La movilización partió desde el monumento Cuauhtémoc y avanzó hasta Las Tijeras, donde integrantes de la Patrulla Espiritual señalaron a autoridades judiciales por haber ordenado la liberación de Karime, caso que generó debate en redes sociales y entre colectivos y activistas.
De acuerdo con Rafael, conocido como “Rambo” e integrante de la agrupación, el objetivo de la marcha fue promover la atención y rehabilitación de personas en situación de calle y con problemas de adicción.
“Hay que defender la vida, no hay que estar en contra de una nueva vida, de otra oportunidad. No hay otro ser humano que venga de abajo para ayudar a otro ser humano. Nuestra intención es apoyar y que no se nos quite el derecho”, expresó.
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Cuestionado sobre su postura respecto a la persona que promovió el amparo para dejar en libertad a Karime, indicó que prefería reservarse comentarios al considerar que no se encontraba en condiciones de hablar sobre el tema debido a su molestia.
Por su parte, Adriana Valdivia Rojas, madre de Karime, manifestó esperar que la situación de su hija pueda resolverse para que continúe en tratamiento dentro de la Clínica Jireh.
“Esperemos que todo se solucione y nos puedan permitir que mi hijo regrese con ellos. Es una gran ayuda, de verdad. Ahorita está tranquilo. Lo tenemos tranquilo ahorita, nomás estamos pendientes de él”, comentó.
Asimismo, expresó temor de que su hija pueda recaer en situación de calle debido al contexto de vulnerabilidad en el que se encuentra.
En contraste, un grupo de estudiantes también acudió a la marcha para manifestar su postura en contra de la clínica y de prácticas que, señalaron, se difunden en redes sociales por integrantes de la agrupación.

“Estamos aquí no porque estemos en contra de la rehabilitación. Una persona que nos acompaña ha estado en estas situaciones. En lo que no estamos de acuerdo es en la deshumanización y la promoción de violencia en redes; el contenido de gente llevando a otros en contra de su voluntad va en contra de sus derechos humanos”, comentó Europa Galván, estudiante de la UABC.
La estudiante también subrayó la necesidad de apoyar a organizaciones que realicen prácticas éticas en la atención y cuidado de personas en situación de adicción y calle, pues consideró que integrantes de la Clínica Jireh lucran con la situación de otras personas.






