Trump se ha propuesto hacer a América grande de nuevo, pero no en lo moral ni en lo social; probablemente en lo económico y en lo militar, al quererse apoderar de Groenlandia que tiene 55 mil habitantes, que es una isla enorme y vacía, donde puede haber metales necesarios para la tecnología moderna. Obviamente Europa se rehúsa, sin embargo, estoy seguro que llegarán a un acuerdo donde Estados Unidos pague por bases militares cercanas a Rusia y que podrían crear una amenaza.
Prácticamente se apoderó de Venezuela y de su petróleo. Está haciendo que las compañías petroleras americanas cierren tratos para extraer petróleo del país que más tiene. Con vehemencia anuncia su deseo de incorporar a Canadá a la “Gran América”, curiosamente anuncios de cosas abusivas planteadas por Trump son creídas y se convierten en tema de discusión, llegando a razonamientos que consuelan de la injusticia y el abuso de la pérdida de soberanía de los espacios que él va intentando acaparar.
Entendemos que en Canadá siempre ha habido movimientos separatistas de Inglaterra formando dos países, uno francés y el otro inglés, pero he aquí que aparece una propuesta que deformaría y conformaría una nueva América. No te extrañe, amigo lector, que EU empiece a anunciar la toma de Baja California para añadirlo a su “Gran América” y no te extrañe también que muchos mexicanos, groelandeses, canadienses y venezolanos estén dispuestos a ser parte de la próspera nación.
Rusia responde que todos los países que pertenecieron a la Unión Soviética deberán volver al seno de la unidad. Cuando Trump desliza sus argumentos, parecen tontos, abusivos e inaccesibles, pero en cuanto los días pasan la discusión se torna diferente, convenciendo quizás a México para ser invadido y aparte de Canadá de ser americana, con la secuela de la toma de un par de territorios mexicanos que quedarían en el gran imperio americano.
Todo suena imposible, al principio, pero lentamente la idea va penetrando en los sesos y accesos de diferentes países y se va viendo la posibilidad de la gran transformación del mundo. ¿Qué pasaría con Cuba y cuántos países de Centroamérica se querrían sumar? Así pues, Dios libre a América Latina de ser parte de “The Great America” pero Groenlandia “¿why not?” “who cares”…
La caída de “El Mencho” (para mí no es Don Mencho) y sus secuelas que pueden estar en dos ámbitos: uno, la destrucción ahora sí de los cárteles o varios “culiacanazos” que ya perduran por dos años, pueden hacer que México en parte deba ser invadido por los americanos. Colombia también, y aunque no creo que Trump sea capaz de encontrar a Nicaragua en el mapa, de todos modos, la anexaría como El Salvador.
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Muchos amamos a la América justa, a la América que habla de libertades, a la América demócrata que cambia de gobernantes cada 4 u 8 años, a la América que salvó a Europa del nacismo, a la América que recibe estudiantes de todo el mundo para que regresen a sus países a mejorar los niveles de vida de ellos, o que se queden en Estados Unidos para cultura, ciencia y conciencia de la humanidad; todos queremos a América de los cuerpos de paz, no de los cuerpos de guerra, no a la que invadió Nicaragua, Panamá, Venezuela y produjo un Pinochet e impulsó y apoyó a dictadores como Trujillo, Somoza y Batista. Vemos un contraste entre unas débiles, torpes e influenciables Naciones Unidas a un poderoso Estados Unidos capturando dictadores y bombardeando Irán. Queremos una gran América, no una América grande.
José Galicot es empresario radicado en Tijuana, B.C.
Correo: [email protected]








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Hocam detaylı bir anlatım olmuş eline sağlık
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