Durante una jornada de monitoreo de flora y fauna, especialistas y residentes señalaron afectaciones derivadas de urbanización, vandalismo y alteraciones al ecosistema en la zona ubicada junto al muro fronterizo.
Bajo el contexto de recientes conflictos ambientales y proyectos urbanísticos en zonas naturales de Tijuana, como el caso de la Cañada Azteca, especialistas y activistas realizaron actividades de monitoreo de especies en la Cañada de Los Sauces Norte para impulsar la conservación de un espacio protegido desde 2011.
La jornada fue organizada por integrantes de la asociación Amigos del Parque de la Amistad, Proyecto Fronterizo de Educación Ambiental y residentes de Playas de Tijuana, quienes buscan restaurar el espacio y consolidar un corredor ecológico que conecte la cañada con el Parque de la Amistad y la zona costera.
En ese sentido, participantes recordaron los conflictos ambientales y urbanísticos registrados en los últimos años en distintas cañadas y áreas naturales de la ciudad, donde organizaciones y activistas han denunciado afectaciones derivadas de desarrollos inmobiliarios y obras de infraestructura, como recientemente ocurrió con la Cañada Azteca.
Daniel Watman, director de programas de Amigos del Parque de la Amistad, explicó que la Cañada de Los Sauces es un espacio transfronterizo que ha sufrido alteraciones derivadas de construcciones urbanas y del muro fronterizo, lo que ha modificado el funcionamiento natural del ecosistema.
“Con la construcción del muro y de otros proyectos se ha interrumpido el ecosistema. Cuando todo está canalizado y cubierto de cemento ya no se le da a la naturaleza la oportunidad de funcionar de manera normal”, comentó.
Indicó que una de las primeras acciones consiste en identificar las especies que habitan en la zona para conocer el estado ecológico actual de la cañada, participando alrededor de 30 personas en recorridos y registros de flora y fauna como parte de la jornada.
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Watman destacó que anteriormente en la zona fue localizada una planta considerada poco común y que se pensaba desaparecida, situación que ayudó a respaldar la declaratoria de conservación del área.
Por su parte, Delia Castellanos, integrante del Proyecto Fronterizo de Educación Ambiental y coordinadora del programa de corredores ecológicos, señaló que uno de los principales problemas para conservar este tipo de espacios es la falta de información científica actualizada, lo que provoca que muchas veces sean vistos como terrenos abandonados o disponibles para urbanización.
“Son espacios relictos que quedaron dentro de la ciudad y muchas veces terminan convertidos en basureros o zonas inseguras, cuando en realidad cumplen funciones ecológicas importantes”, indicó.

Asimismo, Castellanos explicó que la Cañada de Los Sauces Norte todavía funciona como un escurrimiento natural y humedal que ayuda a filtrar agua proveniente de zonas altas de la ciudad, además de servir como refugio para distintas especies de la región, registrándose durante las primeras horas de la jornada alrededor de 20 especies de aves por parte de especialistas.
La coordinadora añadió que la zona enfrenta problemáticas relacionadas con incendios, vandalismo y presencia de personas en situación de calle, problemáticas que representan riesgos para el ecosistema debido al uso de fogatas y acumulación de residuos.
Aunque reconoció que ha existido apoyo parcial de autoridades municipales y de vecinos de la zona, señaló que todavía se requieren mayores recursos para vigilancia, restauración y desarrollo de un plan de manejo ambiental.

“Los vecinos hemos tratado de colaborar con dinero y reparando cosas, pero más tardamos en arreglarlas que en que vuelvan a vandalizarlas”, relató.
Finalmente, Castellanos explicó que la visión a largo plazo es consolidar un corredor ecológico que conecte la cañada con Friendship Park, el malecón y otros espacios naturales de Playas de Tijuana.







