En redes sociales escribí: “Un incendio es algo terrible. Más aún si arrasa con todas tus pertenencias y te deja sin nada con que atender a tus dos niñas estudiantes de secundaria y a tu hijo de seis años con un cuadro de cuadriplegia, cuya silla de ruedas también fue destruida por el fuego. Esa es la triste realidad de una familia de escasos recursos de una humilde colonia de la delegación Playas de Tijuana que sobrevivió al siniestro pero que quedó en ruinas y que necesita de todo el apoyo que se les pueda brindar. Hoy acudimos a brindar una primera ayuda en representación de Alianza Civil, AC. Esperemos que la sociedad tijuanense se muestre solidaria. Haremos acopio de donaciones. Necesitan absolutamente todo. Se quedaron sin nada…”
Lo anterior fue motivado por la fuerte impresión que me causó haber visitado lo que fue el hogar de la familia de Rosa y Wensceslao Ramos, donde conocí a su niño.
Cabe mencionar que también acudió la Jefa de Zona del Distrito B1, ex presidente del Club de Leones Playas de Tijuana.
Cada que veo el cuadro desolador que deja un incendio, no puedo dejar de estremecerme al ver el drama existente, el cual me hace recordar fuertes impresiones derivadas de encuentros cercanos con el fuego.
El primer caso lo viví cuando era estudiante de secundaria. Al regresar a casa y justamente al abrirse la puerta trasera para descender del autobús, lo primero que vi fueron las ruinas consecuencia de un incendio, precisamente donde hasta antes del siniestro se encontraba una construcción familiar que desapareció por el efecto devastador de las llamas.
Años después, al estar reparando mi motocicleta, no nos percatamos de que estaba escapando gasolina del tanque y con horror vimos que hizo un diminuto pero peligrosísimo río de combustible que estaba pasando frente al quemador de gas de un boiler contiguo al punto de la reparación, estallando unos instantes después todo en llamas, con mi hermano y yo dentro del pequeño cuarto en el que nos encontrábamos. Escapamos milagrosamente ilesos.
Publicidad
En el tercer caso, mi familia y yo habíamos pasado unos días en una cabaña en San Antonio de las Minas. Nos fuimos el sábado, prácticamente contra mi voluntad, porque yo quería quedarme hasta el domingo, pero al día siguiente, una llamada nos enteró de un impresionante incendio que arrasó completamente con todo en la zona, incluida la cabaña que ocupábamos hasta unas horas antes.
Por todo ello y por muchas razones más, en múltiples ocasiones me he sentido motivado a apoyar a personas y familias que han sufrido pérdidas derivadas de incendios.
En esta ocasión, existen infinidad de razones por las cuales debemos acudir a no solo sentir el deseo de ayudar, sino a materializarlo
Todo es cuestión de solidaridad para empezar de nuevo.
Alberto Sandoval ha sido profesor, servidor público, consultor, conferencista, deportista y activista ciudadano. Correo: [email protected] Internet: http://about.me/sandovalalberto/ Facebook: Alberto Sandoval X (Twitter): @AlSandoval Instagram: @AlbertoSandovalF TikTok: @AlbertoSandovalF





