La investigación sobre un multihomicidio registrado en un predio rústico de la delegación Maneadero, en Ensenada, mantiene dos líneas de investigación; una de ellas se relaciona con un conflicto legal entre particulares por la propiedad del terreno.
Poco antes del mediodía del miércoles 18 de marzo, y a escasos metros de dos escuelas públicas de nivel básico, cuyos alumnos se encontraban en horario de clases, cuatro personas fueron asesinadas y una más quedó con lesiones por los disparos.
Esto sucedió cuando sujetos armados ingresaron al predio rústico y rural ubicado en el cruce de las calles Hermenegildo Galeana e Ignacio Ramírez, en la parte alta del poblado, donde abrieron fuego contra un grupo de personas que se encontraba en un pequeño cuarto color guinda, construido con lámina y madera.
El predio está seccionado, tiene cerco de protección y se ubica en la falda de un cerro fraccionado, colindante con la escuela Lázaro Cárdenas No. 8 y la primaria Emiliano Zapata.
Minutos antes de los disparos, elementos de la Dirección de Seguridad Pública Municipal (DSPM) habían acudido al lugar junto con otros civiles, para intentar ejecutar un desalojo que no se concretó, porque los ocupantes se negaron a abandonar el terreno, generando un altercado.
Momentos después, uno de los involucrados regresó armado y realizó disparos contra los ocupantes.
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Al arribar nuevamente, agentes de la misma corporación localizaron dentro del cuarto a cuatro hombres y una mujer tendidos sobre el piso de tierra, todos con lesiones por arma de fuego. Uno de los hombres sobrevivió al ataque, mientras que los otros cuatro fallecieron por las heridas.

La Fiscalía General del Estado (FGE) identificó a tres de las víctimas como José Luis de Jesús Hernández, de 29 años; Adán Daniel Sereno Hernández y José Alberto Flores Valenzuela. Sus cuerpos fueron entregados a sus familiares por el Servicio Médico Forense (Semefo), mientras que el de la mujer permanece sin ser identificado ni reclamado.
La violencia no acabó, porque la escena del crimen quedó sin resguardo por parte de las autoridades y, 24 horas después del multihomicidio, sujetos a bordo de una camioneta regresaron con combustible y prendieron fuego a la cuartería, lo que generó una fuerte movilización de elementos de la policía, así como bomberos.
La fiscalía mantiene una segunda línea de investigación, relacionada con la posible venta de drogas, ya que algunas de las víctimas presentaban problemas de adicción. Además, una de ellas contaba con antecedentes por narcomenudeo, y otros de los involucrados tenían faltas administrativas, como riñas, tirar basura en la vía pública, escandalizar, ingerir bebidas alcohólicas en la calle y agresiones verbales.
PUGNA POR TERRENO ENTRE PARTICULARES
La fiscalía identifica a dos particulares como los presuntos propietarios del terreno donde ocurrieron los hechos quienes mantienen disputas legales y se han denunciado mutuamente ante la FGE, figurando ambos como imputados, sin que hasta el momento se haya logrado una vinculación a proceso.
Entre los expedientes relacionados se encuentran la carpeta 2022-1476 por el delito de despojo, la 2023-13783 por allanamiento de morada y la más reciente, la 2024-01243, también por despojo.
Las autoridades señalaron que algunos de los implicados han ocupado cargos dentro del ejido, así como en la ahora extinta Subprocuraduría General del Estado, lo que añade complejidad al caso y a las investigaciones en curso.

ARMA USADA EN MULTIHOMICIDIO DA POSITIVO A OTROS CRÍMENES
Los resultados de los estudios de balística realizados tras el multihomicidio ocurrido en la delegación Maneadero, arrojaron coincidencias con al menos otros dos ataques armados perpetrados en la misma zona, los cuales dejaron un saldo de tres víctimas.
De acuerdo con el dictamen pericial, el arma también fue empleada el 11 de abril de 2021, cuando dos sujetos armados irrumpieron en una propiedad ubicada en el Ejido Esteban Cantú, en Ensenada. En ese lugar se llevaba a cabo una pelea de gallos clandestina, donde los agresores abrieron fuego contra los asistentes.
En ese ataque fue asesinado Salvador Gómez Ornelas, alias el Junior o el Chavita, mientras que su acompañante, Manuel Torres, resultó gravemente herido y fue trasladado al Hospital General de Ensenada para recibir atención médica.
Según información de las autoridades, ambas víctimas habían sido mencionadas en reuniones de la mesa de seguridad de Baja California como presuntos operadores en el Valle de Guadalupe. Asimismo, eran investigadas por posibles vínculos con actividades relacionadas con el narcomenudeo para el Cártel de Sinaloa.
El segundo hecho violento relacionado con la misma arma ocurrió en enero de 2023, cuando dos hombres fueron atacados a balazos dentro de un cuarto de madera ubicado sobre la calle Francisco I. Madero, detrás del Mercado Mayorista y cerca de un tianguis. Ambos perdieron la vida.
MANEADERO, DE LOS MÁS VIOLENTOS EN ENSENADA
El poblado de Maneadero se posiciona como una de las delegaciones con mayor incidencia delictiva en el municipio de Ensenada, por encima del Valle de la Trinidad, donde recientemente se han registrado enfrentamientos con elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA).
De acuerdo con datos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana del Estado, durante el primer trimestre de 2026 se contabilizaron en Maneadero y sus comunidades cercanas un total de diez homicidios dolosos.
Los ataques además han dejado cinco personas lesionadas por disparos de arma de fuego y se documentaron tres reportes relacionados con el hallazgo de restos humanos en terrenos baldíos o caminos vecinales.
En contraste, los hechos registrados en el Valle de la Trinidad, donde durante el mes de marzo se reportaron enfrentamientos armados que dejaron como saldo seis hombres sin vida y dos elementos de la SEDENA lesionados por impactos de arma de fuego. Con estos antecedentes, ambas delegaciones se mantienen bajo alerta ante el incremento de la inseguridad.
En el caso de Maneadero, autoridades de seguridad identifican como principal generador de violencia a un grupo delictivo presuntamente encabezado por Leopoldo Lizárraga Ochoa, alias el Polo o el Pantera, quien ha sido investigado durante la última década por corporaciones estatales debido a sus presuntos vínculos con el Cártel de Sinaloa. A esta célula se le atribuye el control de actividades ilícitas, como el tráfico de drogas, armas, personas y productos marítimos en la zona.
Por otro lado, los enfrentamientos en el Valle de la Trinidad han sido atribuidos a una célula de los Chapitos, presuntamente bajo el mando de Juan Carlos Almazán Almazán, también identificado como Juan Carlos Almazán Armenta, alias “el Guacho. Este grupo mantiene una disputa territorial por las rutas de trasiego de droga en la sierra con otra organización criminal conocida como los Rusos, lo que ha intensificado los episodios de violencia en esa región.
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