Un ejecutivo, trabajando duro, sudando para ganarse la vida, ve a uno tirado en una hamaca, descansando sin hacer nada.
El ejecutivo no aguanta más y le dice:
— ¿No sabes que la pereza es uno de los siete pecados capitales? Y el otro, sin moverse, relajado, le contesta:
— ¡La envidia también!
Autor: Un codicioso.
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Pijama 2
Una mujer, ya mayor, va a visitar a su nieta, que vive con su novio.
La nietecita abre la puerta y la abuela ve que está tal cual vino al mundo, sólo que con unos años más.
La abuela le pregunta por qué está así, y ella dice:
— Pijama 2.
En eso que aparece el futuro esposo de la nieta, también en cueros.
— Pijama 2 —le dice el novio.
Total, que la mujer se va a su casa con idea de probar el nuevo modelo…
Llega a su casa, se quita la ropa y llama a su marido.
— ¿Pero mujer, ¿qué haces? —pregunta con tono de curiosidad.
— ¡PIJAMA 2! —Responde la mujer, toda emocionada.
— Pues podrías plancharlo antes…
Autor: El marido.
Duda
Le dice un gallego a otro:
— Oye Paco, he comprado un condensador de protones estroboscópicos con fisionador calimastrado y lo he puesto en mi patio.
— ¡EEEEEEH! Espera un momento. ¿Qué demonios es un patio?
Autor: Un tercer gallego.
Un therian en terapia
— ¿Desde cuándo tiene usted la obsesión de que es un perro?
— Desde cachorro, doctor.
Autor: un joven sin broncas.
Solteras y casadas
— ¿Por qué las mujeres casadas son más gordas que las solteras?
— La soltera llega a la casa, ve lo que hay en el refri y se va a la cama. La casada llega a la casa, ve lo que hay en la cama y se va al refri.
Autor: Una viuda.
La llamada
Está una pareja en la cama, suena el teléfono y lo coge la mujer:
— ¿Si?… Ah. No te preocupes… de acuerdo, adiós.
El hombre le pregunta quién era, y la mujer le responde:
— Es mi esposo, que dice que llegará tarde porque está cenando contigo.
Autor: Sin palabras.
Medio ebrio
Ella: ¿Cómo es que vienes a casa medio borracho?
Él: No es mi culpa; se me acabo el dinero.
Autor: Un ebrio pobre.
En la barra
Un enano que no llegaba a la barra del bar, toma vuelo, salta y dice:
— Una Fanta.
Así varias veces. Finalmente, harto, da la vuelta y ve al mesero; también un enano, que estaba saltando diciendo:
— ¿De naranja o de limón?, ¿De naranja o de limón?
Autor: El cantinero muerto de risa.
Copas de más
— Doctor, me siento mal, todo me da vueltas, además me arde el corazón.
— Mire señora, en primer lugar, no soy doctor, soy cantinero, usted no está enferma está borracha y en tercer lugar no le arde el corazón, tiene el pecho en el cenicero.
Autor: Mejor así lo dejamos.
Testigo
Tocan en la puerta de una casa y sale la señora:
— ¿Si?
— Hola, ¿Quiere ser testigo de Jehová?
— Lo siento, no vi el accidente.
Autor: Un devoto.
Extensión equivocada
Un tío que trabaja en una empresa, agarra el teléfono y dice:
— ¡Muñeca! menéalo rapidito y súbeme un café con dos donas. ¡¡Pero ya!!.
Al otro lado del teléfono se oye una voz varonil que dice:
— ¡Idota! te equivocaste de extensión. ¿sabes con quien estás hablando? Estás hablando con el director general, ¡¡Imbécil!!
Y el otro contesta:
— ¡¡Y tú qué, explotador del infierno!! ¡¡¡Basura!!! ¿Sabes con
quien estás hablando?
El director general responde:
— ¡NO!
Y el otro contesta:
— Pues menos mal… Y cuelga.
Autor: Una recepcionista.
De pésame
— ¡Nunca deberías haberte muerto!
El hombre llora desconsoladamente a un hombre sobre una tumba. Al cabo de un rato se le acerca otro:
— Debe sobreponerse. Seguro que se trataba de un familiar muy querido, ¿tal vez su padre o madre?
— Ni uno ni otro. ¡Es el marido de mi mujer!
Autor: Un arrepentido.
Educación sexual
Este era Jaimito, que tenía al día siguiente la primera clase de educación sexual que daban en su colegio, y pregunta a su madre:
— Mamá, ¿De dónde vienen los niños?
— De las naranjas.
Jaimito extrañado se coge una y se la mete al bolsillo.
Al día siguiente llega la profesora y dice:
— Jaimito, ¿De dónde vienen los niños?
Y Jaimito entusiasmado responde metiéndose las manos en el bolsillo.
— ¿Se la saco, señorita, se la saco?
— No, no, un diez, tienes un diez.
Autor: Pepito.






