El arte trasciende porque conmueve; lo que conmueve transforma la percepción de la realidad, por ende, no se olvida. Esta película de Kaouther Ben Hani es justo eso, una obra del séptimo arte que altera la percepción de una guerra al combinar veracidad con ficción. Y la verdad proviene de la voz de Hind Rajab, una niña de cinco años que el 29 de enero de 2024 trató de escapar de las fuerzas israelíes en Gaza.
Ese día la pequeña palestina huía con su familia en un vehículo que fue atacado por las fuerzas de Netanyahu. La chica llamó a las oficinas de la Media Luna Roja Palestina (PRCS), una organización que colabora con la Cruz Roja y la Media Luna Roja para dar apoyo humanitario en la zona de guerra.
La oficina de la PRCS fue recreada en esta cinta. La llamada de Hind Rajab es genuina. Lo que escuchamos es la súplica de auxilio de una víctima inocente, aterrada, desde el interior de un vehículo donde todos los pasajeros ya murieron no por fuego cruzado, sino por un ataque directo.
Sin embargo, todo alrededor de esa voz se mueve con una lentitud desesperante, propia de la incapacidad de salvar a las víctimas, pese al compromiso de los socorristas, encabezados por Motaz Malhees como Omar, el voluntario que está al frente de un intento descomunal por evitar el trágico desenlace.
La cinta es tremendamente tensa y la directora tunecina logró sostenerla mientras se recreaba este hecho que es apenas un ejemplo del genocidio de niños que tiene lugar en una guerra.
La denuncia está ahí, mas no el panfleto porque el filme es extraordinario desde todos los ángulos posibles. Eso es cine, para esto se creó. Qué acierto tan contundente. ****
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Punto final.- “La cena” y “Los domingos” van muy bien rumbo al Goya 2026.






