“¿De qué se gozan los impíos? ¿En qué cosiste este gozo? Te lo diré brevemente: ¡el gozo de los impíos es la impunidad de su mal obrar!”
Kempis Agustiniano
Poder entregarse a la malicia, a la fornicación, deleitarse en los espectáculos, recrearse con los placeres del vino y gozarse con toda clase de intemperancias, sin que el dolor se mezcle en ellos.
Un entrañable amigo jesuita expresaba en latín: Convertio pésima optimae, corruptae optimae pésima. La conversión del peor es lo mejor, y la corrupción del mejor es lo peor.
Tendríamos que conocer de las grandes reformas religiosas y políticas para asumir cada quien lo que necesita reformar en su vida. Se habla de las reformas luteranas, teresianas, conciliares y también de las constitucionales y políticas. Maritain dedicó un ensayo a Los tres grandes reformadores. Más la reforma de don Benito Juárez y la reforma del Concilio Vaticano II.
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San Agustín en el siglo IV consideraba que los malos se gozan en la maldad, se gozan en las torpezas, se gozan en la indecencia, se gozan en el vicio.
En la Iglesia, hemos vivido reformas encarnadas por Juan Pablo II, Benedicto XVI y el Papa Francisco. Si se habla de la reforma de las costumbres es una reconstrucción moral (mos moris). Una conversión a vivir bien, no precisamente en lo superficial o externo, incluso material.
Hay reformadores como Rosa Luxemburg que intentaron reformar el marxismo, otros reformar el capitalismo económico. Las reformas se refieren a algún cambio en las personas al interior de la Iglesia o de los gobiernos o instituciones humanas. No siempre las reformas las promueven personas idóneas o moralmente veraces. A veces la única reforma viable es hacer lo que uno tiene que hacer. Ser lo que uno tiene que ser.

Escribe el psiquiatra Dr. Manfred Spitzer (Demencia Digit@l) que en Alemania como en Estados Unidos, los adolescentes dedican 7.5 horas al día de su atención a las redes digitales. Y que erróneamente los padres, atrapados por el mercado de los ordenadores, computadoras y teléfonos inteligentes, creen que eso cambiará la vida educativa de sus hijos. Nada más falso con tanta basura cuanto hay en las redes. Aunque en las plataformas digitales hay increíbles oportunidades de aprender como con Internet Archive y sus tres billones de links interconectados, claro, de infinidad temática como el universo.
Bueyes requieren leyes. No hay como tener uno o varios amigos abogados, ellos conocen de leyes y litigios. No siempre ocupan los puestos en los que la mejor reforma es su vida misma. De ahí aquella obra sobre El simulador del derecho. Toda actividad humana requiere constantes reformas: la vida sacerdotal, religiosa, económica, política, legal, sanitaria.
Siglo tras siglo, Dios suscita reformadores que con su ejemplo y vida nos hacen considerar la esencia del servicio, la identidad humana y religiosa. “No te digo que no ames los bienes de la tierra, sino que los ames moderadamente y con relación al Creador, a fin de que este afecto no te sirva de lazo y no ames para gozar lo que sólo debes tener para usar. (Kempis Agustiniano, Cómo se debe amar al mundo).
¿Quiénes quieren reformar si no se reforman ellos? Mala gallina la que en casa come y afuera pone.
Es una pésima propuesta desaparecer el programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP) del INE, a pretexto de que los cómputos distritales darán inicio la noche de la jornada electoral. Estamos ante dos malas ideas. Sin exagerar, estarían regresando el sistema electoral a 1988 y años previos, cuando la ausencia de información oportuna y confiable, la noche de la jornada electoral, permitía al gobierno realizar el fraude electoral. (Jorge Alcocer V. www.vozyvoto.com.mx)
Germán Orozco reside en Mexicali, B.C.






