A Nemesio Oceguera Cervantes, el Mencho, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, la Sedena informó que lo habían abatido el domingo 22 de febrero de 2026 en Tapalpa, Jalisco, pero de su fallecimiento no hay evidencia alguna. Tampoco del operativo que llevaron a cabo para supuestamente capturarlo, pero en el que terminó acribillado.
La versión oficial indica que a Nemesio y/o Rubén Oseguera Cervantes, el Mencho, lo cazaron entre elementos de la Guardia Nacional, de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), con inteligencia de autoridades de los Estados Unidos, en un complejo ecoturístico de Tapalpa, Jalisco.
Pero a seis días de los hechos, persiste la falta de información sobre las inconsistencias del operativo militar y la endeble reacción policial a la respuesta criminal que sacudió ciudades y comunidades rurales de México con narcobloqueos, vehículos incendiados, comercios saqueados y una población civil sumida en el pánico y su consecuente parálisis.
La versión oficial, desgranada con cuentagotas por el Gabinete de Seguridad, presenta una coreografía de inteligencia militar que supuestamente culminó con el abatimiento del capo. El general secretario de la Defensa, Ricardo Trevilla Trejo, relató que la localización de Oseguera Cervantes fue posible gracias al seguimiento de una de sus parejas sentimentales, quien el 20 de febrero se reunió con él en la instalación allanada en la zona serrana cerca de la carretera Tapalpa-San Gabriel. La acción, calificada como “exitosa” y avalada por el Gobierno de los Estados Unidos, dejó cicatrices profundas en el tejido social.
La autoridad mexicana dio cuenta del asalto al exclusivo fraccionamiento Tapalpa Country Club, que, entre decenas de lujosas cabañas, localizó al capo de las drogas más buscado y por el que el Departamento de Justicia norteamericano ofrecía una recompensa de 15 millones de dólares. De acuerdo con información oficial, el objetivo se hallaba en la cabaña número 39, de donde emprendió la huida con algunos de sus colaboradores, quienes fueron cazados entre unos matorrales en predios aledaños. De acuerdo al relato oficial, en el lugar murieron cuatro de los presuntos criminales y tres más resultaron heridos, entre ellos el Mencho; pero cuando eran trasladados vía aérea a la Ciudad de México, fallecieron.
En la residencia de descanso que ocupó Oseguera Cervantes, los militares hallaron indicios de su precaria salud: medicamentos para insuficiencia renal y una dieta estricta de frutas y pescados, así como perfumes de marca, registros contables y una “narconómina”. Entre los listados escritos a mano y e impresos de computadora, se detalla un control quirúrgico sobre la región: sueldos para halcones, pagos a sicarios y, lo más alarmante, sobornos a la personal de la Guardia Nacional y policías de los municipios de las regiones Sierra de Amula, Costa Sur y Costa Norte de Jalisco. La estructura incluía hasta el control de las maquinitas de juego en comercios y la venta de cristal.
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La caída de Nemesio Oseguera Cervantes tiene vacíos informativos, pues, aunque el cadáver fue resguardado en la Ciudad de México, y hasta el cierre de edición de ZETA no había sido entregado, no existen imágenes del operativo, ni la difusión de una fotografía que corrobore su identidad como ha ocurrido en otros casos. Tampoco se aclaró por qué se trasladaba a los heridos a la Ciudad de México y no a un hospital de la zona o Guadalajara, ni se ha dado a conocer la identidad de los demás sicarios abatidos, ni los lugares en los que quedaron en tierra. Por otro lado, el alto costo del “triunfo” tuvo por saldo la muerte de 62 personas, entre ellas 25 elementos de la Guardia Nacional, un custodio penitenciario, un agente de Fiscalía Jalisco, una mujer civil y 30 presuntos delincuentes.
La respuesta del Cártel Jalisco (CJNG) al operativo federal no fue una retirada, sino una ofensiva total que exhibió la vulnerabilidad del Estado mexicano en múltiples entidades
ABANDONO DE LA ESCENA
Otra gran inconsistencia de las autoridades de los tres órdenes de gobierno, principalmente de quienes intervinieron en el operativo para detener a Oseguera Cervantes, militares y Ministerio Público Federal, fue el abandono de los sitios de intervención, como el complejo de las cabañas de Tapalpa Country Club, al dejar la pluma de acceso levantada y la estancia abierta, sin acordonamiento o sellos de aseguramiento, ni levantar indicios como la presunta “narconómina”, quedando el inmueble a merced de quien quisiera ingresar, como ocurrió con periodistas nacionales que incluso transmitieron desde el interior, contaminando la escena.
Al arribo de reporteros locales el acceso ya era controlado, no por la autoridad, sino por la administración del fraccionamiento. Una empleada amablemente impedía el paso a terceros, pero informó: Dijo que les resultó una sorpresa que ahí se hospedara el Mencho, (después se contradijo), ya que al sitio acuden muchos residentes con equipos de seguridad “porque tenemos empresarios que traen sus escoltas y para nosotros verlos es algo equis, normal. Aquí llegan diputados, gober… (evitó completar la palabra), vienen los diputados, con sus escoltas”.
Aunque la trabajadora no estaba al momento del operativo, asegura que por vivir cerca se dio cuenta del sobrevuelo de los helicópteros y sus compañeros del turno saliente le contaron del despliegue militar que rodeó el fraccionamiento. Reiteró que no advertían nunca nada fuera de lo común, pues “para nosotros es muy común ver que llega el señor con sus escoltas”. Ese domingo se juntaron los empleados salientes del country club con los que iban llegando a trabajar y ahí los tenía la administración por si fueran requeridos por algún tipo de autoridad, que en esos momentos brillaba por su ausencia.
ZETA realizó un recorrido por la zona y los cotos con residencias aledaños, como el complejo de Cabañas La Loma, donde había vestigios de la presencia militar e incluso de violencia. Inmueble designado por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) desde 2020 por tener actividades de lavado de dinero y ser presunta propiedad de miembros del Cártel Jalisco Nueva Generación. El fraccionamiento, al parecer utilizado por fuerzas especiales del Mencho, lucía desierto, la pluma de ingreso levantada y la casa de seguridad abierta y abandonada. A unos cuantos pasos había tres casquillos percutidos por arma de fuego larga sobre el camino empedrado.
A espaldas de esa caseta, bajo un tejabán había cobertores y toallas tirados en el piso junto a una camioneta pick up Ford de modelo reciente, en cuya caja tenía más cobijas y toallas, dos juegos de llaves en el tablero y una mancha de sangre en la batea. A unos cuantos metros una motocicleta de bajo cilindraje derribada. Restos de comida, un asador rústico y metros arriba una mancha oscura de lo que al parecer era sangre, así como la funda de una navaja. Las cabañas del complejo tenían nombres de flores como Rosa, Margarita, Tulipanes y Alcatraces, entre otros.
Todas las cabañas tenían las puertas abiertas y el menaje fue revuelto. Algunas de ellas, como la denominada Margarita, tenían tres impactos de grueso calibre en la fallada y los cristales del ventanal del balcón rotos. Metros hacia arriba, en terreno empinado, frente a la estancia de nombre Tulipanes, en el camino de piedras, se localizaban 15 casquillos más de arma larga, agrupados en un área de tres metros cuadrados, que fueron olvidados o no vistos por las autoridades. En las cabañas, aseguran quienes ingresaron, había una constancia de fumigaciones recientes a solicitud de una persona de nombre Luis Preciado, homónimo del ex senador panista por Colima, Jorge Luis Preciado, al que le desaparecieron un hijo días antes y su auto fue abandonado reducido a cenizas en Tolimán, Jalisco.
Cerca de la caseta de seguridad abandonada había restos de papel rotos de lo que al parecer era un acta correspondiente a la carpeta de investigación “C.I. FED/FEMDO/FEIDCS-JAL/0000230/2026” (Fiscalía Especializada en Materia de Delincuencia Organizada / Fiscalía Especializada en Investigación de Delitos Contra la Salud), de la Fiscalía General de la República, y que presuntamente corresponde a los hechos del operativo en la zona, destacando principalmente actividades periciales en horas de la tarde y la fijación de indicios balísticos, y unos cadáveres, al menos uno de ellos calcinados.

LA MARCA DEL CJNG
Para el investigador académico Jesús Pérez Caballero no existe duda de que la caída del narcotraficante Nemesio Oseguera Cervantes, el Mencho, tiene huella de la presión del Gobierno de los Estados Unidos que marca los ritmos, y las acciones se efectúan conforme a sus marcos discursivos, militares, políticos y estratégicos. “Dentro del mapa mental de las autoridades estadounidenses, hay una línea trazada muy clara, donde a partir de la catalogación de los cárteles como grupos terroristas, sin ninguna definición previa, con discusiones opacas, simplemente a partir de consideraciones, sí, de inteligencia seguramente, pero también mediáticas, a partir de este marco se han establecido una serie de líneas que México debe ir cumpliendo paulatinamente para no ser castigada con acciones económicas, acciones de sanción política, etcétera”.
Por ello, el operativo de abatimiento de uno de los criminales más buscados es para el gobierno de Washington un trofeo, sin importar cómo se haya conseguido. “Estados Unidos necesita retroalimentar la maquinaria de los titulares, por así decirlo, y esto es una victoria, para Estados Unidos, para Trump; es una victoria de su narrativa, donde un alto líder ha vuelto a caer un poco en la idea esta de mission accomplished speech: ha cumplido la misión, cayó el Joaquín ‘Chapo’ Guzmán, como cayó Osama Bin Laden, como fueron a por Nicolás Maduro, como ahora abatieron a Nemesio Oseguera Cervantes y vamos a seguir en esta línea”, refiere el experto.
Pérez Caballero, doctor en seguridad internacional por el Instituto Universitario General Gutiérrez Mellado de Madrid, quien se ha dedicado al estudio de fenómenos delictivos del derecho penal internacional, establece que para México “la relación con los grupos criminales es de una especie como de equilibrio homeostático; es decir, mientras no se hagan determinadas cuestiones, no se pasen determinadas líneas, es posible una relativa convivencia. Con estira y afloja, obviamente hay fricciones, porque en un entorno como el de la delincuencia organizada es difícil una planificación para el orden local, para tener control social, pero Estados Unidos eso lo ha barrido por completo”.

Mientras que para la Unión Americana un grupo criminal sólo es un importador de droga a su país o un terrorista, para México esa agrupación delictiva significa parte de una serie de equilibrios locales, de arreglos, de acuerdos, que cuando una persona de relativo consenso, como el líder del CJNG (“a pesar de los problemas de salud, etcétera, su capital simbólico no lo había perdido; al contrario, lo había acrecentado”), se pone en la mira de los Estados Unidos, “la caja de Pandora se abre, y lo hemos visto con otras supuestas decapitaciones de grupos criminales” como ocurrió con el Cártel de Sinaloa.
El entrevistado detalla que “la capacidad a pocos segundos, de hacer 50 a 100 ‘Culiacanazos’ a la vez, que ha tenido este grupo, nos revela la fortaleza que se tiene para movilizar individuos a un nivel simultáneo en casi prácticamente toda la República, con una capacidad de fuego y de generación de zozobra que se ha hecho simplemente para mostrar todo esto, y que si hubiera sostenido seguramente estaríamos todavía en un estado de sangre y fuego; lo que nos habla de que las capacidades del grupo criminal frente a esta detención están prácticamente intactas, porque al final, si vemos la cantidad de muertos ejército- anillo de protección, es casi una treintena de Guardias Nacionales muertos”.
El CJNG no está debilitado, asegura Jesús Pérez Caballero, y ha innovado en el mundo criminal a diferencia de otras organizaciones, al menos en tres aspectos. El primero de ellos, es que se ha sabido insertar en conflictos preexistentes locales aliándose a alguna facción (Baja California, Michoacán, Sinaloa y Tamaulipas), mostrando una flexibilidad operativa; segundo, ha establecido un discurso didáctico en materia de comunicación, a la vez amenazador, “donde hay una significación clara y una jerarquía”; y tercero, se ha incrustado en los nuevos mercados de las drogas de diseño encontrando espacios perfectos en entornos urbanos.
ÓRDENES DE CAPTURA
Por lo menos existen 11 registros de órdenes de aprehensión en contra Nemesio Oseguera Cervantes, alias el Mencho, en juzgados federales y del fuero común en el estado de Jalisco. Además del más conocido, el Mencho aparece en expedientes con los nombres de Rubén Oseguera Cervantes, Nemesio Oseguera Ramos, Nemesio Oceguera Cervantes, Nemesio Oseguera Mendoza, Nemesio Oseguera Valencia, Lorenzo Mendoza Cervantes, entre otros.
Desde 2011 se tiene el dato de la existencia de mandamientos judiciales de captura en contra del michoacano por diversos delitos, entre ellos delincuencia organizada, secuestro, homicidio calificado y delitos contra la salud. Además de actividades de narcotráfico, se le relaciona con el homicidio del exsecretario de Turismo de Jalisco, Jesús Álvarez Gallegos y su chofer, en hechos ocurridos el 9 de marzo de 2013, a una semana de que el funcionario había asumido el cargo. También se le vincula con el derribo de un helicóptero Cougar de la Fuerza Aérea Mexicana el 1 de mayo de 2015 cuando en la llamada Operación Jalisco prendieron detenerle en los límites de los municipios de Casimiro Castillo y Villa Purificación, muriendo agentes militares y federales.
Algunos de los registros pudiesen estar duplicados debido a la extinción o cambio de nomenclatura de los juzgados en diversas épocas y la asignación de nuevos números de expediente. Una de las órdenes de aprehensión prescribió recientemente y actualmente se encuentra en apelación interpuesta por el Ministerio Público de la Federación en un Tribunal Colegiado especializado en Jalisco. Dicha resolución fue emitida el 28 de septiembre de 2025 por el Juez Sexto de Distrito en Materia Penal en el Estado de Jalisco dentro de la causa penal 53/2024, declarando prescrita la acción penal, y por tanto, la orden de aprehensión dictada en el año 2012.
El expediente era instruido en contra de Nemesio Oseguera Ramos y/o Rubén Oseguera Cervantes, el Mencho, también conocido como el Gallero o el Señor de los Gallos. Se trataba de la imputación por delincuencia organizada, hecho relacionado con el secuestro de una familia completa (hombres, mujeres y niños) en el año referido en la zona conocida como El Bajío, en el municipio de Zapopan, para despojarles de sus propiedades.
Estos son los mandamientos judiciales que quedaron pendientes de ejecutarse contra el líder del CJNG:
* Causa penal 321/2011: Juzgado Octavo de Distrito de Procesos Penales Federales en Jalisco.
* Causa penal 632/2012: Juzgado Segundo de Distrito de Procesos Penales Federales en Jalisco.
* Causa penal 574/2012: Juzgado Séptimo de Distrito de Procesos Penales Federales en Jalisco.
* Causa penal 258/2014: Juzgado Noveno de Distrito de Procesos Penales Federales en Jalisco.
* Causa penal 331/2013: Juzgado Tercero de lo Criminal en el Estado de Jalisco.
* Causa penal 436/2012: Juzgado Octavo de Distrito de Procesos Penales Federales en Jalisco.
* Causa penal 6/2015: Juzgado Sexto de Distrito de Procesos Penales Federales en Jalisco
* Causa penal 38/2018: Juzgado Primero de Distrito de Procesos Penales Federales en Jalisco.
* Causa penal 11/2021: Juzgado Primero de Distrito de Procesos Penales Federales en Jalisco.
* Causa penal 24/2024: Juzgado Sexto de Distrito en Materia Penal en Jalisco.
* Causa penal 53/2024 (prescrita): Juzgado Sexto de Distrito en Materia Penal en Jalisco.






