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viernes, marzo 13, 2026
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Brecha de género y las mujeres

La brecha de género se refiere a la distancia que existe entre mujeres y hombres respecto a una misma situación. Un ejemplo claro es la disparidad salarial: A nivel mundial las mujeres tienden a ganar menos que los hombres por el mismo trabajo. Esta diferencia responde a factores estructurales relacionados con el tipo de empleo, el nivel educativo y la experiencia laboral. Incluso cuando se eliminan estas variables, persiste una diferencia salarial ajustada que refleja la discriminación de género.

Al respecto, las estadísticas del INEGI señalan que:

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* De las mujeres ocupadas, 46.7% tuvo un ingreso de hasta un salario mínimo y 5.6% no recibió ingresos, en contraste con los hombres (34.0 y 4.8%, respectivamente).

* De 24.3 millones de mujeres ocupadas en el mercado laboral, 55.9% se encontraba en ocupación informal. En contraste, 3.5% de las mujeres señaló ser empleadora, mientras que el porcentaje de hombres en el mismo rubro fue de 6.7%.

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* Durante el tercer trimestre de 2025, la proporción de mujeres de 15 años y más que requerían incorporarse al mercado laboral o mejorar su participación, conocida como brecha laboral, fue de 20.8%, en comparación con 14.3% de los hombres en esta condición.

* Las entidades federativas con las tasas más altas de participación económica de las mujeres fueron Colima (56.6 %), Baja California Sur (55.8 %) y Ciudad de México (54.8 %). En contraste, Chiapas (32.5 %), Veracruz (36.3 %) y Zacatecas (40.7 %) registraron las tasas más bajas.

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La desigualdad de género no sólo afecta el ámbito económico, sino que limita el desarrollo social en su conjunto. La igualdad entre mujeres y hombres es un derecho humano y, al mismo tiempo, un requisito indispensable para construir sociedades pacíficas y sostenibles. Aunque se han logrado avances en las últimas décadas, el mundo aún está lejos de alcanzar la igualdad de género proyectada para 2030, de acuerdo con los Objetivos del Desarrollo Sostenible.

En este contexto, el empoderamiento de las mujeres es clave. Hablar de empoderamiento implica reconocer su autonomía, visibilizar sus aportaciones y garantizar su participación plena en todos los sectores y niveles de la actividad económica. Solo así es posible construir economías fuertes, establecer sociedades más justas y mejorar la calidad de vida de las familias. Sin embargo, en países como México la agenda de cuidados sigue siendo un desafío: Las mujeres continúan cargando con la responsabilidad de cuidar a las niñas, niños, personas mayores y personas con discapacidad, lo que limita su acceso a oportunidades laborales y perpetúa la desigualdad.

El acceso de las mujeres a los recursos económicos y financieros, y al control sobre ellos, resulta decisivo para cerrar la brecha de género. La evidencia muestra que cuando las mujeres administran una mayor proporción de los ingresos del hogar, los patrones de gasto cambian en beneficio de hijas, hijos y comunidades enteras. Esto confirma que la igualdad no es sólo un ideal, sino una condición necesaria para el bienestar global y para liberar el verdadero potencial de nuestras sociedades.

La buena noticia es que en México ya tenemos el reconocimiento del derecho humano al cuidado; y gracias a la decisión de la Presidenta del país, Presidenta con “a”, ya se diseña el sistema de cuidados que deberá contribuir también a cerrar la brecha de género que afecta a las mujeres.

 

Melba Adriana Olvera fue presidenta de la Comisión Estatal de Derechos Humanos en Baja California.

Correo: [email protected]

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