Una señora que se llama Montserrat Caballero Ramírez, ex presidenta municipal de Tijuana (foránea que nos gobernó), habiendo más personajes con mejores cualidades que ella, fue impuesta gracias a Morena, y ganó. Dicha mujer no conoce Tijuana como para que se ponga a hablar de la ciudad que me vio nacer. Tijuana tiene hartos cerros, mesetas, relieves, lomas, cunetas, cañones, etcétera… Esta metrópoli moderna que es ahora en 2026, antes fue de zonas despobladas en los 70s a los 80s.
Las zonas de mazapán (como dice ella) ahí están por culpa de las invasiones de tierras; por ejemplo: Camino Verde, Lomas Taurina, las tristemente célebre 3 de Octubre o parte del Mariano (Zona Este). Tijuana tiene casas autoconstruidas por sus dueños de dichos predios, done usan llantas de desechos para contener taludes de tierra sin supervisión de un ingeniero civil, arquitecto, alguien de palacio municipal o algún supervisor competente. Invasiones hechas por líderes políticos desde los años 70s, 80s y 90s. De esa forma creció Tijuana, ciudad cosmopolita que tiene deslizamientos naturales por formar parte del tramo de la famosa Falla de San Andrés, siendo una zona telúrica, por lo tanto, de alto riesgo.
Creció Tijuana y el gobierno da permiso a fraccionadores en la ciudad. Ellos escarban, meten maquina pesada, hacen sus casas en serie, todo lo encementan y la tierra ya no respira, no tiene absorción de agua para la naturaleza, provocando que esa agua corra y vaya veloz destruyendo las partes bajas, arrastrando consigo basura y lodo, de esa forma se mojan o inundan. La arcilla ya se ahogó y viene el lodo a hacer sufrir las partes bajas de Tijuana.
Ha habido deslizamientos de tierras naturales: recuerdo la colonia Garzón Santibáñes en 1972 a 1973, abajo del 70-76; ese hundimiento fue natural. De igual forma sucedió en la colonia El Rubí, la Sánchez Taboada, el fraccionamiento La Sierra. Mucho de estos hundimientos sucedieron de forma naturales y otros por fugas de agua de la CESPT.
Hoy Tijuana está inundada por fugas de aguas negras (red obsoleta), eso aporta para que nuestra ciudad sea como mazapán, como dice la señora oaxaqueña, exlíder de esta frontera. Tijuana ha sido azotada por torrenciales lluvias en tiempos en los que esta señora aún no nacía: 1978, 1977, y más tarde en 1993. Allí Tijuana no era tan concurrente; el agua hizo de las suyas en el cauce, mas no había tanta población como hoy… Hay herramientas para evitar tragedias, más no para detener las lluvias.
Tijuan es mucho cerro, la topografía así nos tocó, mas no hemos sabido construir. El municipio da permiso, y para hacerlo invierte dinero y más dinero, por ende, la ciudad sufre la indecencia de hambreadores constructores, quienes remueven taludes, desvían el cauce natural del agua y allí se marca una falla futura. Tijuana no era mazapán, la han coinvertido así. ¿Qué podemos hacer? Denunciar, pedir construir honrosamente, evitar y poner la lógica a la naturaleza, no retarla.
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Hay muchas colonias que yo no podría llamar mazapán: La Independencia, la Hidalgo, la Libertad, los módulos de Otay. Así que no estoy de acuerdo que, a esta ciudad, que escuchó mi primer llanto, le digan mazapán una persona foránea. Por la tanto evitemos tirar basura, denunciar basureros clandestinos y a los fraccionadores, ser conscientes de nuestra situación y deber como ciudadanos. ¡Piénsenla! Tijuana es de todos.
Si hacemos bien las cosas, nos irá bien a todos y tendremos tierra firme, como era Tijuana en los ¡50s, 60s, 70 y 80s. ¡Los mazapanes los venden en la calle, señora!
Atentamente,
Leopoldo Durán Ramírez.
Tijuana. B.C.






