“Mientras impere el capitalismo, no hay para la clase media más que una de estas dos salidas: o conquista la posición del capitalista (posibilidad que, en el mejor de los casos, solo se abre ante el 1% de los pequeñoburgueses) o pasa a la situación de clase media arruinada, luego al semiproletariado y finalmente a la de vulgar proletario”.
-V. I. Lenin. “Las Enseñanzas de la Revolución”.
La actual representante del imperialismo internacional, en general, y en particular del norteamericano (es decir, Claudia Sheinbaum) anunció el pasado 19 de diciembre, con bombo y platillos, que el 40 por ciento de los habitantes de nuestro país ya son de la clase media acomodada.
Atendamos lo que publicó uno de sus portavoces: “Por primera vez en México hay más clase media que personas en pobreza, aseguró la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, al señalar, con base en datos del Banco Mundial (BM), que, durante los siete años de la Cuarta Transformación, alrededor de 12 millones de mexicanos se sumaron a ese nivel socioeconómico. La clase media pasó de 27.2 por ciento en 2018 a 39.6 por ciento de la población en 2024… en tanto, el número de pobres por ingresos se redujo de 35.5 a 21.7 por ciento en el mismo lapso”. (Periódico La Jornada. Sábado 20 de diciembre de 2025).
Ahí tenemos a la “Doctora” en ingeniería ambiental disertando sobre economía política, como fiel vocera del Banco Mundial. Organismo “neoliberal” al que antes la “izquierda socialista” aseveraba detestar. Una perla.
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Todo mundo debería entonar hosannas a la autocracia morenista por tal hazaña. Por haber convertido a gran parte del proletariado en clase media pequeñoburguesa. ¿Pues qué fue lo que hizo el régimen militar de la “4T” para que 12 millones de pobres hayan pasado repentinamente a ser parte de la mediana burguesía?
La reaccionaria bufona del partido Morena lo explicó con soltura. Escuchemos su sofistería: “¿Qué ocurrió en México? Se llama Cuarta Transformación, gobierno humanista, economía moral, programas de Bienestar, no programas asistencialistas, sino derechos”. (La Jornada. Op. cit.).
En otras palabras, para que los pobres puedan transitar de la pobreza a la riqueza, basta y sobra que un gobierno se declare humanista, de economía moral (que entienda quien pueda que es esa “economía moral”) y reparta migajas (“apoyos”).
Qué cosas más disparatadas se les ocurre para divertir y confundir a las masas, a los lacayos de la burguesía imperialista. También el dicharachero López Obrador hizo locuaces ofrecimientos. Por ejemplo, aseguró que durante su gobierno el país iba a convertirse en una potencia del primer mundo. Asimismo, que durante su régimen se pondrían los cimientos para que en nuestro país ya no hubiera pobres ni ricos. Objetivo que, según Sheinbaum, como lo ha alardeado, ya lo va logrando.
Nunca antes, autócrata alguno se había atrevido a vociferar que bajo su régimen la clase pobre estaba, a zancadas, transitando a la clase rica pequeñoburguesa. Nunca antes nadie aseguró que la clase media acomodada fuese la más numérica.
Nuestro país no es una mesocracia. Ni está en vías de serlo. México es un territorio de esclavos paupérrimos. Un país capitalista dependiente. Más exactamente una colonia del imperialismo, dividida básicamente en tres clases sociales. Veamos:
En el primer nivel se encuentran los oligarcas, la gran burguesía imperialista, que son un puñado de todopoderosos inversionistas extranjeros (quienes son los que entronizan y destronan, a discreción, a los gobernantes (mejor decir, a sus cancerberos), a través de la farsa electorera. Y de Golpes de Estado); en el segundo escalón se encuentra la pequeña burguesía, o sea, el mediano y pequeño propietario: el menudo comerciante, el artesano, el enflaquecido industrial, los pescadores pangueros, los decrépitos transportistas, el campesinado misérrimo, etc.; y abajo, muy debajo de las dos clases sociales antes mencionadas se encuentra el proletariado, esto es, la clase pobre, clase social a la cual pertenecen la aplastante mayoría de los habitantes de México.
Todo mundo concluía que la clase trabajadora era la clase social más numerosa, no la clase media, como sostienen hoy los farsantes de la “4T”, intentando enredar al pueblo con sus “tesis” de “economía moral”. Es un hecho: en todos los países capitalistas del orbe (metrópolis imperialistas, enclaves coloniales como México, o protectorados) es el proletariado la clase más numerosa. Masas obreras multitudinarias que día tras día se acrecientan debido a la llegada de miles de pequeñoburgueses arruinados que se incrustan en las filas proletarias de las grandes ciudades. Verbigracia los ejidatarios y parceleros (“parvifundistas”) que han sido obligados a abandonar su terrón de tierra ante el avance arrasador del gran capital imperialista “transnacional” en el agro mexicano.
Al mismo tiempo del aumento cuantitativo de las masas trabajadoras, éstas, a ojos vistas, se pauperizan cada día más. Hoy, casi todos los miembros de una familia proletaria tienen que trabajar (vender su fuerza de trabajo a la clase patronal capitalista) para sostener su hogar común. Mientras que los omnipotentes oligarcas acrecientan, hasta el cielo, sus fabulosas riquezas.
Es una completa paparruchada de que el proletariado este pasando de ser pobre a ser parte de la clase rica pequeñoburguesa. En general, eso no es posible dentro de los marcos del capitalismo.
De la misma manera, es un hecho innegable y una tendencia irreversible que la clase media se desmorona conforme transcurre el tiempo. Se arruina -mejor decir, es arruinada- por los omnipotentes monopolios internacionales y va cayendo sin remisión en las filas de la clase obrera. Las cuentas del Gran Capitán que hace Sheinbaum son de cabo a rabo una gigantesca mentira.
No hace falta ser un ducho analista para no darse cuenta de cómo infinidad de medianos y pequeños empresarios han sucumbido (“se precarizan”) y seguirán sucumbiendo ante la imparable embestida de los todopoderosos cárteles financieros internacionales. Los medianos empresarios (medianos frente a los trusts) maiceros, frijoleros, los trigueros y otros medianos capitalistas caerán abatidos. Si no es hoy, mañana.
Veamos el caso de las MIPyMES (Micro, Pequeñas y Medianas Empresas). Dicen los apologistas del capitalismo, es decir los economistas, que dichas compañías son ejemplo del éxito del pequeño y mediano empresariado. Nada más alejado de la verdad. Estas micro y medianas empresas pequeñoburguesas ya hace mucho que son peones de los omnipotentes trusts financieros. Dependen directamente de los monopolios, reciben encargos, créditos, materias primas, tecnología, etc. Estas MIPyMES existen porque así le conviene a la oligarquía financiera. Política y económicamente. Cuando ya no le convengan, las eliminaran. Lejos de ser, las MIPyMES, exitosos empresarios pequeñoburgueses, son tamemes del gran capital.
Escuchemos algo más de lo que afirmo Sheinbaum: “En su conferencia de prensa subrayó que el reporte del organismo internacional (del Banco Mundial, de propiedad, mayoritariamente, norteamericana) muestra que México es el país de América Latina donde más aumentó la clase media…se trata de prosperidad compartida, porque puede haber crecimiento económico, pero si esa generación de riqueza sólo se queda en unos poquitos, no hay distribución y no le toca al que menos tiene… Es justicia social, desarrollo, bienestar” (La Jornada. Op. cit.). Ahí tenemos a la contemporánea Robín Hood de la “4T”.
“Prosperidad compartida”. ¿En dónde? ¿En qué país los oligarcas han compartido sus riquezas con los trabajadores? Ahora resulta que los todopoderosos “neoliberales” (a los cuales “odian” tanto los autócratas de la “4T”), se han convertido bajo el gobierno de Sheinbaum, en unos filántropos. Y parten sus riquezas con sus esclavos asalariados.
Todos los explotadores capitalistas (sean privatizadores-neoliberales o estatistas) son unos desalmados ladrones. Pues se apropian de la plusvalía que genera el obrero. La riqueza de los burgueses es producto de la explotación que sufre la clase obrera en conjunto. Y punto.
Gran hipocresía de la dictadorzuela de la “4T” decir que al obrero le toca muy poquito de la riqueza producida por todo el proletariado. ¿Hasta ahora se dio cuenta? En toda nación donde el poder lo detentan los burgueses al trabajador le toca siempre “muy poquito”. Los salarios de hambre sólo sirven para que el obrero sobreviva para que al día siguiente vaya a la fábrica a que le coloquen el yugo de nuevo.
El proletariado en la sociedad capitalista no trabaja para vivir, vive para trabajar. Para ser explotado. Su vida le pertenece a la entera clase patronal burguesa. El esclavo asalariado no es más que un instrumento para crear riqueza ajena.
Las limosnas, los “apoyos” que se les avienta a las masas paupérrimas, no tienen ni briznas de humanismo. No son más que sobornos. Paliativos que de ninguna manera acaban con la miseria y el hambre del proletariado. Migajas que, con mucha frecuencia, a través de innumerables y repetitivos “spots”, se los echan en cara a los miserables que los reciben. En ninguna parte del mundo las limosnas han sacado de la pobreza a la clase trabajadora. Ni liberado del hambre a los esclavos asalariados.
Sigamos. La pequeña burguesía es una clase social que la historia ha condenado a desaparecer. Tarde o temprano será demolida por el gran Capital oligárquico internacional. Los que no ven esta realidad es que se tapan los ojos.
Predicar que el proletariado mexicano se está convirtiendo en clase media no tiene otro objetivo más que el de crear confusión e ilusionar a las masas inconscientes e irreflexivas. Nosotros, los marxista-leninistas-stalinistas sostenemos que es al revés, y los hechos, los irrefutables hechos, demuestran que la clase media se está desmoronando y pasando a engrosar las filas del proletariado.
México es el país del mundo donde el proletariado es muy numeroso, joven y un gran porcentaje con educación media. Pero, sobre todo -y esto es lo que más les interesa a los inversionistas- donde están los esclavos más baratos del mundo. Una ganga para los vampiros imperialistas. Las miles de fábricas y maquiladoras (verdaderas ergástulas de terror) que hay en nuestro país son prueba fehaciente de esta verdad. A eso se debe a que México “está de moda”, como vocifera la dictadorzuela de la “4T”.
Si de verdad fuese una verdad notoria de que 12 millones de mexicanos, desde hace siete años -o sea, desde que la “4T” fue entronizada en el Poder- dejaron de ser pobres, entonces, ¿por qué hay tanta gente paupérrima que deambula por las calles hurgando en los tambos de basura en busca de un pedazo de pan? ¿Por qué hay tantos trabajadores desempleados y vendedores ambulantes? ¿Por qué hay tantos proletarios miserables que duermen en la calle, a la intemperie, y otros “viven” en casuchas decrepitas y en tugurios infectos como trogloditas?
Miente con todos los dientes la dictadorzuela judía Claudia Sheinbaum. Miente el partido Morena y sus despreciables compinches de papel, el PT y el PVEM. Los 13 millones de pobres que asegura que su régimen militar “rescató” de la pobreza es pura superchería. Es una completa falsedad de que el proletariado este pasando de ser pobre a ser parte de la clase media pequeñoburguesa. A la “justa medianía”. Cosa imposible en una sociedad burguesa. Hace falta estar ciego para no darse cuenta como el proletariado se va depauperando cada día más y más. Como lo señalamos arriba.
En el capitalismo sólo hambre, desempleo, carestía, corrupción, miseria, enfermedad, crimen, etc., etc. existe para los esclavos asalariados. Y por más “gordas” que sean las limosnas que les aviente la autocracia de la “4T”, los trabajadores no dejarán de ser esclavos.
Felicidad completa para los pobres, donde no exista ni opresión, ni explotación, ni hambre, ni miseria, sólo es posible en una verdadera sociedad socialista (no remedos como los de Brasil, Nicaragua, Venezuela, etc., regímenes burgueses que de socialismo no tienen ni briznas) donde el Poder lo detente con firmeza la clase obrera. Y esto no se logrará nunca si la clase trabajadora y todos los pobres no se unen, si no se organizan. Si no se sublevan para aplastar a esos despreciables vampiros capitalistas que les chupan la sangre. Y que los mandan a la tumba prematuramente.
Esa despreciable paparrucha del régimen militar de la “4T” de que los pobres se están convirtiendo en clase media pequeñoburguesa, y de que ya van 12 millones que gozan del placer de ser ricos clasemedieros; además del pregón de que 13 millones de proletarios fueron “rescatados” de la indigencia en que se ahogaban que se las crea quien quiera creérselas. El obrero consciente y reflexivo no se traga esa píldora. Y afirmaban los morenistas y sus secuaces -y aun afirman- que ellos no son iguales a los anteriores sátrapas “prianistas”. Desfachatez la de estos criminales.
Atentamente,
Javier Antuna.
Correo: [email protected]






