Director del Semanario ZETA
Tijuana, Baja California.
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Presente
En relación con la información que saliera en esta semana sobre la inauguración de la 1ra. Etapa del Viaducto Aeropuerto – Playas de Tijuana, permítame -con todo respeto- opinar sobre dicho evento. Lo hago en mi calidad de Ingeniero Civil con Especialidad en Vías de Comunicaciones IPN, y con un posgrado en Vías Terrestre UNAM, y agregaría 63 años de estar ejerciendo esta profesión que me enorgullece, sobre todo de haber participado en la construcción de la Autopista Tijuana – Ensenada. Se dice, y es verdad, que es una de las Carreteras Escénicas más hermosas del país; y a casi 60 años de su inauguración, dicha autopista se conserva al 100.
En 1975 nuestro Colegio de Ingenieros Civiles de Tijuana, AC, celebro el 1er. Congreso de Ingeniería Civil de Baja California; un servidor fue ponente, habiendo presentado un estudio que se llamó: “Bosquejo y Consideraciones del Problema Vial de la Cd. de Tijuana, B. Cfa.”, ya desde aquel entonces comenzaban a sentirse algunos congestionamientos, sobre todo en el Boulevard Díaz Ordaz. El secretario de Obras Públicas del Estado, Ing. José Antonio Sánchez Hernández, presente en el Congreso, minimizó el contenido de mi ponencia, diciendo simplemente que exageraba. El tiempo me ha dado la razón, y es que desafortunadamente todo lo que se ha hecho desde aquel entonces en nuestra ciudad, han sido obras para salir del paso, sin visión de futuro. Ahora, para variar, lo tenemos como ejemplo: El Viaducto Aeropuerto-Playas de Tijuana. Una obra majestuosa. ¡¡¡Impresionante!!!
Se les olvida a los ingenieros que proyectan estas obras, que nuestras ciudades y Tijuana, en especial, requieren de una planeación a futuro exacta; hasta ahora seguimos demostrando simplemente que no sabemos planear, y si nos vamos más allá, no hay una sola ciudad en todo el país que tenga un Plan de Desarrollo a Futuro. En todas partes es un caos trasladarse de un lugar a otro. Y volviendo al viaducto recién inaugurado en su primera etapa, yo les preguntaría a los ingenieros que planearon la obra: ¿Por qué sólo cuatro carriles? A como están las cosas, no pasa un año en que se empiece a saturar ese viaducto. Esta ciudad tiene un volumen de tránsito muy alto; olvídense de las vialidades de cuatro carriles, que ya resultan al poco tiempo obsoletas.
Este viaducto debió haberse planeado de dos pisos, cuatro carriles en medio y cuatro carriles arriba; la obra se haría en dos etapas. Estas obras son carísimas como para estar haciéndolas de esa manera.
Atentamente,
Ing. Rubén Orozco Reyes.
Tijuana, B.C.





