Una película con Jodie Foster hablando un francés perfecto y Daniel Auteuil en la cabeza del elenco ya es razón suficiente para ver una película.
Agreguémosle a Virginie Efire en el reparto y el interés por este thriller psicológico crece. Bajo la dirección certera de Rebecca Zlotowski, la cinta se centra en el personaje de Lilian Steiner (Foster), una psiquiatra estadounidense que vive y trabaja en París.
La doctora sospecha que una de sus pacientes, Paula (Efire), fue asesinada por su marido, pero en realidad, conforme el caso avanza, lo que entendemos es cómo esta profesional de salud mental necesita terapia. Urgentemente.
El apoyo que la protagonista necesita lo encuentra en su ex esposo Gabriel (Auteuil), un oftalmólogo. Esto, después de confirmarse que el deceso de la mujer fue por suicidio.
Desde un principio hay dos situaciones claras: la psiquiatra no tiene autocontrol y quien fue su pareja le tiene una enorme paciencia producto del amor que aún ronda por ahí.
Independientemente de muchas subtramas, enredos, una narrativa veloz y complicada, el filme es un deleite, una vez más, tan sólo por las actuaciones y la posibilidad de una historia que se concentra en los recovecos de la personalidad humana sin perder de vista que el cine es entretenimiento. Es lo que es, vaya. ***
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Punto final.- Nunca hay que perder de vista la entrega de los premios Goya el 28 de febrero.






