El director y guionista Hikari forma un gran equipo con el corpulento Brendan Fraser, quien encarna a Phillip Vanderploeg, un actor estadounidense ahora sí que perdido en Tokio aunque habla japonés, que termina aceptando la oferta de trabajo de Shinji (Takehiro Hira), el director de Rental Family Inc, una novedosa empresa que envía a histriones a sus clientes para que llenen huecos en su vida.
Un funeral donde el difunto no está muerto, por lo que generará una gran alegría entre los asistentes al funeral; el rol del prometido que una mujer necesita para poder dejar la casa familiar; o una niña hija de una madre soltera que necesita un padre, son algunos de los escenarios donde Phillip tendrá que participar y “vender emociones” para cumplir con el empleo. Esas son las historias en las que este artista acabado participará en un filme encantador que plantea lo que más aqueja a la sociedad hoy en día: la soledad.
Aunque por momentos simplona, la cinta conmueve con las situaciones que recrea y con un Fraser muy convincente, sobre todo en la medida en que vemos al protagonista enfrentar su propia desolación a través de los personajes que encarna. Vaya, claro que vale la pena esta película. * y media.
Punto final.- Cómo no ser fan de “Silent Hill”.






