Tras un recorrido internacional que la consolidó como una de las producciones españolas más comentadas del último año, “Sirát” finalmente llega a salas de cine en México bajo la distribución de Zima Entertainment, luego de obtener el Premio del Jurado en el Festival de Cannes 2025, ser elegida para representar a España en los Premios Oscar 2026 y recibir dos nominaciones a los Globos de Oro, mismos que la colocaron en el radar del circuito internacional más allá del cine de autor habitual.
La historia sigue a un padre y a su hijo que atraviesan el desierto marroquí en busca de su hija, desaparecida en un rave clandestino. El viaje se aleja pronto de una estructura convencional y se convierte en una experiencia física y emocional marcada por el desgaste, la pérdida y la confrontación con uno mismo. Parte de la película fue rodada dentro de una fiesta de música electrónica no montada, factor que destaca el tono extremo y sensorial que propone el director.
Para Laxe, la cinta surge de una exploración personal, pues el cineasta ha explicado que “Sirát” parte de la idea de la crisis como motor creativo.
“Partimos de la base de que estamos todos un poco rotos. De pequeños creamos una máscara para pedir amor. Dentro de la cultura rave está el arquetipo del Peter Pan, de no querer crecer. Y en mi caso, mi psicología ha sido hacer pelis, hacerme películas en el sentido literario, pero también el figurado, es decir, evadirme y no conectar con mi carencia, vulnerabilidad y fragilidad. Y me ha hecho bajar de esa imagen idealizada de mí mismo, que siempre alimento. Al final lo que buscamos es trascendencia. Entonces el viaje tenía que ser claramente desde algo más catártico y físico”, comentó.
El film avanza como una ceremonia dura, con planos largos y una puesta en escena que, por momentos, suspende la noción de realidad. El desierto es tanto como espacio físico como paisaje mental. A medida que la narrativa avanza, el horizonte se limpia, se despeja, como si algo se revelara.
En este trayecto, la música cumple un papel central, con la banda sonora de Kangding Ray acompañando las imágenes como guía. El cineasta recordó que el proyecto fue musical desde su origen.
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“El origen del proyecto ya es muy musical, luego mi manera de escribir es muy atmosférica, entonces escribimos Santiago Fiol y yo guiones muy ad hoc. Es la primera vez que tengo la oportunidad de trabajar como músico. No quería. Las primeras músicas me pareció que eran muy de composición. Como no era del cine, se quería adaptar al cine y le dije: ‘No, vamos a hacer música real’” explicó.
El resultado es una experiencia sonora que evita la composición narrativa tradicional.
Aunque “Sirát” dialoga con referentes claros del cine de los setenta al western clásico, de Easy Rider a Deliverance, de “Mad Max” al mito artúrico, Laxe insiste en que no se trata de citas cinéfilas sino de resonancias generacionales.
“Hacer cine de alguna manera es conectar con tu tiempo, conectar con los deseos, con los miedos de tu tiempo, o sea, que nuestro cine sea generacional. Y nosotros lo hemos hecho con esa intención y eso lo veremos dentro de 20 o 30 años”.
La película puede ser leída como thriller, western, odisea espiritual o experiencia lisérgica. Puede incomodar o conmover. Puede generar rechazo o identificación. Pero difícilmente deja intacto al espectador. En tiempos de distracción permanente, “Sirát” propone lo contrario: mirar de frente y atravesar el ruido. Aunque sea incómodo. Aunque no haya respuestas aparentes claras.






