El 29 de diciembre a las 18:10 horas, mientras el abogado Arturo Pérez Anguiano Scully se encontraba en su vehículo en el acceso de la Privada Hacienda, en la colonia Los Españoles de Tijuana, fue asesinado a tiros. A saber de las investigaciones en la Fiscalía General del Estado, por lo menos dos personas han sido detenidas como autores materiales.
Ambos, Juan Manuel Martínez Ramos, señalado por los investigadores de “organizar el operativo homicida” y conducir el auto en fuga, y Héctor Sosa, identificado como “el presunto autor material”, aunque detenido por narcomenudeo, fueron aprehendidos en las inmediaciones de la colonia Libertad, aunque en diferentes días: Martínez el 2 de enero, Sosa el 5 del mismo mes. (Se presume inocente mientras no se declare su responsabilidad por la autoridad judicial. Art.13, CNPP)
De acuerdo a información extraoficial proporcionada por agentes investigadores, Manuel Martínez Ramos es un expolicía al que ubicaron como dedicado a la venta de cocaína de manera independiente con clientes fijos. La indagación les ha revelado que éste habría sido contratado para privar de la vida al abogado (aún se ignora la identidad del autor intelectual, así como el móvil); le ofrecieron dos mil dólares a pagar cuando cumpliera “el trabajo”. Entonces, él hizo trato con uno de sus clientes consumidores del opioide para que fuera el ejecutor, en este caso, dijeron investigadores, se trata de Héctor Sosa.
De acuerdo a estos datos, los victimarios habían seguido al abogado por dos semanas (salía mucho de la ciudad); en dos ocasiones previas estuvieron a punto de cumplir con el contrato criminal, pero no lo hicieron porque había mucha gente. El 29 de diciembre recibieron una llamada diciéndoles que el litigante estaba en el despacho, que tenían “que quitarle ese día” sin excusa ni pretexto, y así lo hicieron.
Según lo expuesto en la audiencia de vinculación a proceso del 7 de enero, era el expolicía municipal de Tijuana, Juan Manuel Martínez Ramos, alias el Meño, quien conducía el vehículo Ford Explorer color café con placas de California, Estados Unidos -sobrepuestas-, que recogió y ayudó a la huida del sicario identificado como Héctor Sosa, quien asesinó al litigante.
Los videos de vigilancia indican que la tarde de los hechos, el abogado llegó al acceso privado del fraccionamiento donde residía y se detuvo a unos tres metros; cuando la víctima dio vuelta al camino de ingreso, el victimario apareció por detrás, caminando sobre la banqueta y el asfalto del lado derecho de la camioneta. Cuando Arturo se detuvo, el matón ya estaba a su costado izquierdo, apuntando por la ventana, y le disparó a la cabeza en diversas ocasiones.
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Según una testigo, compañera de trabajo de la víctima, de iniciales M.L.P., previo al homicidio ella y el litigante fueron a comer al Restaurante El Potrero, sobre boulevard Agua Caliente, después acudieron al corporativo Corporativo Comonfort, ubicado en Zona Río, y su destino final fue la Privada Hacienda, donde vivía Scully; ahí escucho “como una explosión”, y al voltear a ver al litigante lo vio desangrándose, por lo que corrió a pedir ayuda a unos vecinos para llamar al 911.
Dicha narrativa coincide con las videograbaciones de la privada -aunque con desfase de hora- y con la referida por los oficiales primeros respondientes. El certificado de la necropsia reveló que la causa de muerte fue un choque hipovolémico secundario a heridas perforantes en cráneo y cuello producidas por proyectil de arma de fuego, mientras que en la escena se encontraron casquillos percutidos calibre nueve milímetros.

A través del seguimiento de cámaras del C5 se observó que previo al homicidio, la Ford Explorer -conducida por Juan Manuel Martínez Ramos- siguió al litigante desde su salida del corporativo, hasta el boulevard Federico Benítez, donde detuvo su marcha y accionó las luces intermitentes. Después de unos minutos, llegó huyendo el autor material, Héctor Sosa, y arrancaron hacia el boulevard Las Américas de la colonia 20 de noviembre, tomaron la Vía Rápida, se dirigieron al boulevard Padre Kino, para terminar en la calle Abraham de la colonia Libertad, donde el expolicía dejó el vehículo justo afuera de la casa de Irma Leticia, pareja sentimental de Martínez Ramos.
La mujer, quien sirvió como testigo, confirmó que la Ford Explorer era propiedad del expolicía y la había dejado ahí el 29 de diciembre (posterior al homicidio del litigante); explicó que llegó junto con otro hombre -Héctor-, que Manuel Martínez se fue a bordo de un auto Equinox, mientras el presunto sicario se retiró caminando. Otro testigo dijo haber visto que Héctor “…se fajaba detrás lo que parecía un arma de fuego”.
Juan Manuel Martínez -quien cuenta con antecedentes por delincuencia organizada- fue detenido el 3 de enero en posesión de varias dosis de cocaína, y vinculado a proceso el día 7 del, mismo mes, por homicidio calificado; mientras que Héctor Sosa López fue detenido el 5 de enero, pero por narcomenudeo, y presumen en la FGE, se trata del tirador que ejecutó al abogado. Fue imputado en una audiencia celebrada el 8 de enero a mediado, y dado que se acogió al término de las 144 horas, su audiencia de vinculación se llevará a cabo el próximo 12 de enero a las 13:00 horas. De momento, quedó bajo la medida cautelar de prisión preventiva.





