En el pasado, después que fue designado como el primer fiscal general de la República en enero de 2019, cuando fue pública su intervención en un caso que denunció la familia política de su fallecido hermano, y después cuando por cuestiones de salud abandonó extraoficialmente su oficina, a Alejandro Gertz Manero lo perseguía la petición de una renuncia al cargo que por nueve años le fue conferido.
Las críticas hacia su actuación, además de las ya mencionadas, incluyeron un activismo político a favor del poder, encabezando una persecución ministerial contra la oposición a Morena y algunos de sus integrantes, o favoreciendo a aquellos que colaboraban con la causa morenista en cualquiera de sus ámbitos de poder.
Con la llegada de Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos, Gertz Manero se transformó en un tramitador de extradiciones y, motivado por la expresidencia de la República, en un defensor de los derechos humanos de Ismael Zambada García, el Mayo, detenido en julio de 2024 en los Estados Unidos, luego que fuese llevado a aquel país por su ahijado Joaquín Guzmán López.
A la fecha, respondiendo a los intereses de la Presidenta de la República, Claudia Sheinbaum Pardo, a los ánimos investigadores del secretario de Seguridad y Protección Ciudadana del Gobierno Federal, Omar García Harfuch, Gertz Manero trabajaba activamente en las investigaciones por huachicol y huachicol fiscal que desde las entrañas de la Secretaría de Marina se estructuraron, así como en la indagación de ciertos políticos morenistas que han sido sancionados o señalados por el Gobierno de los Estados Unidos por sus ligas con los cárteles mexicanos, y dando seguimiento a los muchos delitos que esa institución investiga en el País; es decir, por el momento, a diferencia del pasado, su renuncia no era solicitada.
El mismo jueves 27 de noviembre, cuando por la mañana la Presidenta negó estar enterada o haber solicitado la renuncia del fiscal Gertz Manero, por la tarde, él presentó su carta de dimisión al Senado de la República, desde donde, dicen los morenistas, salió primero el rumor y después la confirmación, de la petición de la salida voluntaria del fiscal.
Es claro que, en el presidencialismo mexicano, bastante más hacendado en la era de Morena en el país, el Senado no actuará por cuenta propia, sin seguir la directriz de la Presidencia de la República; por eso es poco probable que la salida de Gertz Manero sea una acción unilateral de la Cámara Alta, con todo y que la Presidenta haya declarado en la mañana que no tenía conocimiento, que no había solicitado la renuncia (ciertamente esa es una facultad del Senado).
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Inmediatamente tras darse a conocer la renuncia de Gertz Manero, trascendió de manera oficial al interior de la FGR la llegada en calidad de sustituta de la abogada Ernestina Godoy, hasta ese entonces asesora jurídica de la Presidencia de la República, lo que refuerza la idea de que la salida del fiscal se fraguó en Palacio Nacional.
Personal de la FGR fue informado que a partir del viernes 28 de noviembre la encargada de la titularidad de la institución procuradora de justicia en México sería Ernestina Godoy Ramos, cuya permanencia a largo plazo sería tomada en el Senado de la República una vez que se cumplan los tramites del procedimiento oficial para la designación de quien será la primera mujer fiscal general de la República, aunque no la primera mujer titular de la procuración de justicia en México, dado que en la época calderonista esa posición la ocupó la abogada Marisela Morales Ibáñez.
Con la llegada de Ernestina Godoy Ramos a la FGR, la Presidenta Claudia Sheinbaum toma de lleno el control de la procuración y la prevención de la justicia y la seguridad en el País, al rearmar el equipo que en la materia le acompañó cuando era Jefa de Gobierno de la Ciudad de México. Efectivamente, Omar García Harfuch era el secretario de Seguridad de la CDMX, al tiempo que la procuradora (posteriormente sería nombrada fiscal) fue Ernestina Godoy Ramos. Ambos funcionarios acompañaron a la hoy mandataria nacional los seis años que sirvió como gobernante de la Ciudad de México.
La dupla Sheinbaum, de la justicia y la seguridad, de nueva cuenta está completa para hacer frente a complicados escenarios de inseguridad y violencia que vive México, que combinan política con narcotráfico y fuerzas armadas, ante un deficiente papel de la Guardia Nacional, creación del expresidente Andrés Manuel López Obrador y entregada de lleno a la facultad del Ejército Mexicano.
Con Gertz Manero fuera de la jugada, la Presidenta de la República ya no tendrá pretexto para no dar los resultados óptimos en materia de seguridad y combate al crimen organizado. La salida del fiscal y la llegada de Godoy representan el primer cambio real de Sheinbaum Pardo sobre la herencia política y gubernamental de Andrés Manuel López Obrador, quien propuso e impulsó a Alejandro Gertz Manero para ser fiscal general de la República por nueve años (es decir, hasta el año 2027). Sería el propio exfiscal quien confirmara en una carta que trascendió en redes sociales, su retiro, dado que la Presidenta de la República lo ha propuesto “como Embajador de México en un país amigo”.
Ahora con el escenario creado por ella, primero para la CDMX y ahora para el País, la Presidenta Claudia Sheinbaum ha dado su primer paso sola en el Gobierno Federal, y el compromiso de la procuración de justicia y el combate a la inseguridad, quedan enteramente en sus manos… con todo y que la justicia debe alcanzar a todos, a los extraños, y de manera particular a los propios, como los tabasqueños que laboraban para un cártel, los marinos que conformaron uno, los políticos que tienen ligas con el crimen organizado. Ahora sí que a todos.







