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miércoles, febrero 21, 2024
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El hubiera sí existe: “Vidas pasadas” (Reseña)

“Si dos extraños caminan en la calle y su ropa se roza entre sí, es porque entonces debieron de haberse conocido en vidas pasadas”, la ópera prima de Celine Song abre con una interrogante implícita en una palabra: “In-Yun”. Destino. Relaciones interpersonales. En específico, la relación entre Nora Moon/Na Yeong y Hae Sung, amigos y amores de la infancia cuyos caminos se alejan cuando la familia de Nora emigra a Canadá.

En el amplio universo cinematográfico de las películas románticas, Song aprovecha para distinguir su obra al mostrar una historia semiautobiográfica de amor contemporáneo, que explora los “hubieras” y la conciliación con los destinos no concretados, mediante un largometraje que exige la intuición del espectador y una trama dividida en tres temporalidades y dos latitudes paralelas (Estados Unidos y Corea del Sur).


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Lo anterior es respaldado gracias a las interpretaciones de Greta Lee como “Nora”, y Teo Yoo como “Hae Sung”, quienes convencen y logran la empatía con el espectador, tanto en el segundo acto y una posible situación amorosa surgida en la virtualidad, como en la expectativa del reencuentro en persona, para lo cual funciona la intervención de un tercer personaje (John Magaro como “Arthur”).

Aunque sencillo y claramente millenial, el argumento de la película supera las expectativas que se plantean desde los minutos iniciales, y resuena en todo público adulto, valiéndose de una fotografía en 35 mm para generar el ambiente de nostalgia. De esta manera, “Vidas Pasadas” llega a los cines mexicanos un año después de su estreno en el Festival de Sundance, como una de las películas que vale la pena para el acervo emocional. (Andrea López González).


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Autor(a)

Redacción Zeta
Redacción Zeta
Redacción de www.zetatijuana.com
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