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viernes, octubre 27, 2023
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Aburto con la reja abierta

Mario Aburto Mart√≠nez ansiaba obtener el amparo directo que acreditara su inocencia en el asesinato de Luis Donaldo Colosio Murrieta, o que probase que fue torturado, o que quien le asesor√≥ legalmente no ten√≠a c√©dula profesional, para anular su condena de 45 a√Īos de prisi√≥n y recuperar su libertad. La verdad es que el homicida confeso del que fuera candidato presidencial del Partido Revolucionario Institucional (PRI) saldr√° pronto de la c√°rcel tras obtener la protecci√≥n de la justicia federal, pero no por los motivos reivindicatorios que √©l pretend√≠a.

Si bien, los magistrados del Primer Tribunal Colegiado en Materia Penal del Segundo Circuito acreditaron la existencia de algunas violaciones procesales, como una ‚Äúinadecuada defensa en su vertiente material y el juzgador natural omiti√≥ recabar diversas pruebas para mejor proveer‚ÄĚ en perjuicio del llamado ‚Äúasesino solitario‚ÄĚ, no se entr√≥ al fondo del crimen. Los resolutores de la protecci√≥n constitucional ordenaron al Primer Tribunal Colegiado de Apelaci√≥n dejar sin efecto la sentencia dictada en 1994 y que emita una nueva resoluci√≥n, la cual podr√≠a ser decretada antes de que termine octubre.


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El punto más relevante del amparo directo, por el cual Aburto Martínez se encuentra quizá a días, semanas o meses de recuperar su libertad, consiste en la orden de los magistrados al tribunal de apelación de efectuar la traslación normativa del delito de homicidio doloso que fue sancionado bajo las reglas del Código Penal Federal, vigente en 1994, al mismo tipo penal establecido en el Código Penal para el Estado de Baja California aplicable en esa época de la comisión del ilícito.

La diferencia de las sanciones previstas en ambas codificaciones es importante y se convierte en la clave para que Mario Aburto salga de la c√°rcel, aun volvi√©ndosele a declarar responsable del magnicidio. En el C√≥digo Penal Federal con el que se le juzg√≥, estaba prevista una pena de 20 a 50 a√Īos de prisi√≥n por homicidio calificado, de los cuales s√≥lo le fueron impuestos 42 a√Īos, con todo y el delito de portaci√≥n de arma de fuego sin licencia. En cambio, el c√≥digo bajacaliforniano en la materia castigaba el mismo delito contra la vida con la imposici√≥n de 16 hasta 30 a√Īos de prisi√≥n.

Es decir, al dictarse la nueva sentencia, en caso de ser condenatoria, s√≥lo puede alcanzar una pena m√°xima de 30 a√Īos de prisi√≥n por el delito de homicidio doloso, e incluso puede ser inferior a la m√°xima por tratarse de un hombre sin antecedentes penales y condena previa. El imputado estar√° alcanzando los 30 a√Īos privado de la libertad el pr√≥ximo 23 de marzo, por lo que ya no podr√≠a continuar encarcelado. Por su parte, cualquier sanci√≥n que se le imponga por la portaci√≥n del rev√≥lver marca Taurus, calibre 38 especial, utilizado en el homicidio, establecida entre seis meses y tres a√Īos de c√°rcel, se tendr√≠a por compurgada.


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Para que se d√© cumplimiento al amparo otorgado el 5 de octubre √ļltimo al quejoso, en este caso imputado, los magistrados requirieron a la autoridad responsable para dentro del plazo de cinco d√≠as h√°biles se anulara la condena, se realice la traslaci√≥n del tipo penal y se emita el nuevo veredicto; sin embargo, el 9 de octubre el Tribunal de Apelaci√≥n solicit√≥ una pr√≥rroga de 90 d√≠as h√°biles para dar cumplimiento al fallo protector debido, a la complejidad del caso y el c√ļmulo de violaciones procesales que se ordena subsanar. El Colegiado Penal concedi√≥ s√≥lo diez d√≠as h√°biles extras a los antes establecidos, por lo que el asunto se estar√≠a resolviendo entre el 30 y 31 de octubre.

Mario Aburto Martínez en Lomas Taurinas, 23 de marzo 1994, Foto: César René Blanco Villalón

EL MAGNICIDIO

A Mario Aburto se le imputa el homicidio doloso del candidato a la Presidencia de la Rep√ļblica por el PRI, Luis Donaldo Colosio Murrieta, cuando la tarde del 23 de marzo de 1994 finalizaba un mitin en la colonia Lomas Taurinas en Tijuana. El pol√≠tico, ex secretario de Desarrollo Social y aspirante a suceder a Carlos Salinas de Gortari en caso de ganar los comicios a celebrarse ese a√Īo, se dirig√≠a a su veh√≠culo para retirarse, pero dos disparos de arma de fuego se lo impidieron.

En el lugar fue detenido por diversas personas Mario Aburto Mart√≠nez, joven michoacano, de 22 a√Īos cinco meses de edad, trabajador de una maquiladora en Tijuana, a quien se se√Īal√≥ como el sujeto que portaba un rev√≥lver calibre 38 especial y aproximadamente a las 17:05 horas se acerc√≥ al pol√≠tico sonorense para dispararle en dos ocasiones. El primer tiro fue a la cabeza y el segundo a la regi√≥n abdominal de Colosio, quien muy grave fue trasladado al Hospital General de la ciudad fronteriza, donde a las 19:45 horas se report√≥ su fallecimiento.

El imputado fue llevado a las instalaciones de la entonces delegaci√≥n de la Procuradur√≠a General de la Rep√ļblica (PGR) en Tijuana, donde rindi√≥ su declaraci√≥n ministerial la misma noche. Aburto confes√≥ que al momento de disparar al frente del candidato, fue empujado por una de las personas que se encontraban en el lugar, logrando efectuar dos disparos con el arma de fuego que portaba. Despu√©s aportar√≠a diversas versiones al encontrarse ante autoridades judiciales.

Por ejemplo, el 29 de abril de 1994, en declaraci√≥n preparatoria, el procesado dijo que, al sacar el arma, alguien le golpe√≥ su pie derecho, lo que le hizo levantar el brazo y entonces se le accion√≥ el rev√≥lver. Agreg√≥ que al momento que tirar√≠a el arma, una persona lo tom√≥ del pu√Īo y trat√≥ de levantarlo, como si tratara de dirigirle el brazo y durante el forcejeo se escuch√≥ un segundo disparo, fue cuando despu√©s de √©ste logra tirar el arma de fuego.

En una ampliaci√≥n de declaraci√≥n, el 1 de julio de ese a√Īo, Aburto vari√≥ la versi√≥n, al se√Īalar que despu√©s del primer disparo que hizo, le arrebataron el arma ‚Äúy se escuch√≥ un segundo disparo, pero despacio‚ÄĚ.

Inicialmente surgi√≥ una pol√©mica en torno a que el hombre detenido aquella tarde del crimen y el presentado posteriormente ante los medios de comunicaci√≥n y las autoridades judiciales no se parec√≠an y que habr√≠a sido una suplantaci√≥n, asunto que no fue demostrado de forma objetiva. Incluso, en todo momento Aburto reconoci√≥ haber llevado el arma al mitin, ya que supuestamente ten√≠a la intenci√≥n de venderla, pero al momento de estar frente al finado candidato portaba el artefacto b√©lico que dispar√≥ presuntamente ‚Äúpor accidente‚ÄĚ.

SENTENCIA Y AMPARO

El Juez Primero de Distrito en Materia Penal del Estado de M√©xico que llev√≥ el proceso por tan escandaloso caso, dict√≥ sentencia condenatoria el 31 de octubre de 1994, en la que declar√≥ penalmente responsable a Mario en la comisi√≥n del delito de homicidio calificado con premeditaci√≥n y alevos√≠a, previsto y sancionado por el C√≥digo Penal Federal, as√≠ como tambi√©n por el diverso il√≠cito de portaci√≥n de arma de fuego sin licencia. Por tales conductas le fue impuesta una pena de 42 a√Īos de prisi√≥n y se le absolvi√≥ de la reparaci√≥n del da√Īo.

El fallo inconform√≥ tanto al Ministerio P√ļblico Federal, al sentenciado y a su defensa oficial, partes que interpusieron el recurso de apelaci√≥n. El asunto fue conocido en segunda instancia por el magistrado del entonces Primer Tribunal Unitario del Segundo Circuito, quien radic√≥ toca penal 276/1994 y el 22 de diciembre de esa misma anualidad dict√≥ sentencia en la que modific√≥ la resoluci√≥n de primer grado para imponer al asesino de Colosio una pena de 45 a√Īos de prisi√≥n.

Tuvieron que transcurrir 26 a√Īos para que un defensor p√ļblico federal, movido por la Comisi√≥n Nacional de Derechos Humanos (CNDH), presentara una demanda de amparo directo en contra de la condena a Mario Aburto en abril de 2021, reclam√°ndose derechos fundamentales violados no s√≥lo en el aspecto procesal, sino al reclamarse actos de tortura despu√©s de la detenci√≥n e incluso durante la etapa judicial y su internamiento en el Centro Federal de Readaptaci√≥n Social N√ļmero 1 La Palma (hoy Altiplano) en Almoloya de Ju√°rez,  Estado de M√©xico. Tambi√©n se advirti√≥ que en la averiguaci√≥n previa se emitieron diversos dict√°menes periciales cuya ratificaci√≥n no se llev√≥ a cabo ante el juez penal de la causa.

El Primer Tribunal Colegiado en Materia Penal del Segundo Circuito con residencia en Toluca conoci√≥ del juicio de amparo directo 104/2021, donde la defensa p√ļblica del quejoso, solicit√≥ que el asunto fuera remitido a la Suprema Corte de Justicia de la Naci√≥n para que ejerciera su facultad de atracci√≥n y resolviera en definitiva. Sin embargo, el 31 de agosto de 2022, ministros de la Primera Sala del m√°ximo √≥rgano de justicia decidieron no hacer suya -de oficio- tal petici√≥n de atracci√≥n.

Tras dos a√Īos y medio de analizar el proceso y la sentencia enderezada en contra del considerado asesino de Colosio Murrieta, los magistrados del Tribunal Colegiado Penal resolvieron conceder el amparo y protecci√≥n de la justicia de la Uni√≥n en favor del condenado, aplicando el ‚Äúprincipio de mayor beneficio‚ÄĚ, por lo cual, aunque se determina que debe anularse la sentencia condenatoria y juzg√°rsele conforme al delito de homicidio del C√≥digo Penal para Baja California (fuero com√ļn), esta violaci√≥n procesal debe ser reparada por el Tribunal Colegiado de Apelaci√≥n (fuero federal), por lo que ‚Äúno ser√° necesario devolver el expediente al juzgado de Distrito‚ÄĚ.

LA TORTURA

A instancias de la CNDH, en el juicio de amparo directo se exhibi√≥ copia certificada del dictamen ‚Äúm√©dico-psicol√≥gico basado en el Manual para la investigaci√≥n y documentaci√≥n eficaces de la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes‚ÄĚ practicado a Mario Aburto Mart√≠nez para que fuesen tomados en cuenta al momento de dictar sentencia en el juicio de garant√≠as y acreditar que fue violentado f√≠sica y emocionalmente por sus captores para autoincriminarse.

En el caso se estudi√≥ la ampliaci√≥n de declaraci√≥n formulada por el imputado con fecha 29 de abril de 1994, cuando expres√≥ que fue conducido a un lugar ‚Äúen el que pudo escuchar las olas del mar, iba vendado de los ojos, esposado de las manos, amarrado de los pies y envuelto en un colch√≥n, y se dispusieron a torturarlo hasta que se cansaron, forz√°ndolo para que les diera informaci√≥n y le dijeron que tambi√©n su madre estaba siendo torturada y que ser√≠a abusada; asimismo, lo amenazaron con cortarle un dedo y matar a su familia‚ÄĚ.

En la diversa ampliaci√≥n de declaraci√≥n de 1 de julio del mismo a√Īo, el justiciable dijo no haber manifestado algunas cuestiones ‚Äúporque se encontraba intimidado‚ÄĚ; adem√°s, que √©l refiri√≥ que el segundo disparo no hab√≠a salido de su pistola, pero ellos le dijeron que si dec√≠a eso, lo matar√≠an a √©l o a su familia.

Pese a lo anterior, al resolver el amparo directo, magistrados del Tribunal Colegiado Penal estimaron que no se tienen las condiciones e indicios suficientes para determinar si existi√≥ la tortura alegada por el quejoso, en su vertiente de violaci√≥n de derechos humanos que impacte en el debido proceso, debido a que ‚Äúno se cuenta con una investigaci√≥n completa, exhaustiva e imparcial ordenada por el juzgado de procesos o el tribunal de segundo grado, que permita conocer si efectivamente acaecieron los malos tratos denunciados, lo cual vulnera los derechos del quejoso, en espec√≠fico, su derecho humano a no ser juzgado con pruebas obtenidas mediante tortura, o bien, bajo sospecha de tortura‚ÄĚ.

Vale mencionar que en otro juicio de amparo (indirecto, 232/2022), el Juez Segundo de Distrito en Materia Penal en la Ciudad de M√©xico, concedi√≥ la protecci√≥n constitucional en marzo de 2023 a Mario Aburto para que la Fiscal√≠a General de la Rep√ļblica (FGR), a trav√©s de una comisi√≥n especial, determine si fue o no torturado en cualquier etapa desde 1994 a la fecha, resultado que deber√≠a rendir la dependencia federal en el plazo de seis meses, los cuales vencieron el 30 de septiembre. Sin embargo, el juez de Amparo concedi√≥ a la fiscal√≠a una pr√≥rroga de dos meses, que fenece el 1 de diciembre, para que se cumpla con el fallo protector.

Aburto Mart√≠nez se encuentra a la espera de que las resoluciones de ambos amparos, directo e indirecto, sean ejecutadas por las autoridades responsables. El hombre considerado autor intelectual y material √ļnico del magnicidio de Luis Donaldo Colosio se encuentra recluido desde hace tres a√Īos en el Centro Federal de Readaptaci√≥n Social (Cefereso) N√ļmero 12 en Ocampo, Guanajuato, despu√©s de transitar desde 1994 por el Cefereso N√ļmero 1 de Almoloya; desde octubre de 2004, en el extinto Cefereso 2 de Puente Grande, Jalisco; y desde julio de 2012, en el tambi√©n desincorporado Cefereso 6 de Huimanguillo, Tabasco, ultimas prisiones donde se ha manifestado un deterioro en la salud del prisionero.

Autor(a)

Luis Carlos S√°inz
Luis Carlos S√°inz
Reportero desde 1989 en W Radio, Promomedios Radio, TV Azteca, Canal Ocho, Grupo ACIR, Ocho Columnas, Associated Press y ZETA; Consejero Editorial en Mural 2010-2011. Autor del libro Rejas Rotas.
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