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viernes, septiembre 4, 2026
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Elecciones amañadas

Viejito va a votar. Luego de emitir su sufragio, se acerca al personal a cargo de la casilla y tímidamente pregunta:

— Disculpen, ¿alguno de ustedes puede decirme si mi esposa ya votó?

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“¿Cómo se llama su esposa?”.

— María Rosa Pérez Castillo.

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“Efectivamente, ya votó, pero… ¿ustedes no viven juntos?”.

— No. Ella murió hace 15 años, pero como en cada elección viene a votar, ¡quisiera verla!

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Autor: Anónimo de Morena.

Retrasado

Señor Presidente, tiene usted un retraso mental notable.

“¿Notable? ¡Vaya, eso sí es noticia! Y todo el mundo pensando que hago todo a propósito…”.

Autor: Otro anónimo de Morena.

Confesiones políticas

— Padre, confieso que he pecado. Ayer le pegué a un político.

“Querida, estoy aquí para escuchar tus pecados, ¡no tus servicios a la comunidad!”.

Autor: Un ciudadano común.

Deducción lógica

Dos amigos se encuentran por la calle, uno de ellos es matemático, quien le pregunta otro:

— Oye, Pepe, ¿qué es eso de la lógica?

“A ver, por ejemplo, Mariano. ¿Tú tienes una pecera en casa?”.

— Sí.

“Entonces, es lógico que te gustan los peces”.

— Ajá.

“Entonces, lógicamente, te gustan los animales”.

— Claro.

“Por lo tanto, te gusta el más bello de los animales: la mujer”.

— ¡Claro!

Al cabo de unos días, Mariano se encuentra con otro amigo suyo, y le pregunta:

— Oye, Luís, ¿tú tienes una pecera en casa?

“No”.

— Entonces eres gay…

Autor: Un homofóbico.

La postura del pez

Dos amigos conversan:

— Pues la postura favorita de mi mujer en la cama es la del pez.

“¿La del pez? Esa no la conozco”.

— Sí, se da la vuelta y ¡nada!

Autora: La ex mujer.

El único que ladra

¿Cuál es el único pez que ladra?
El lenguau.

Autor: Un pescador.

Dos ladrones

Dos ladrones están robando en un almacén de pescado. Un policía ve que cae una lata del tejado y exclama:

“¡¿Quién está ahí?!”.

El primer ladrón responde:

“¡Miau!”.
El policía piensa para sí:

“Ah, es un tonto gato”.

Al cabo de un rato cae otra lata de pescado y el agente vuelve a preguntar:

“¿Quién anda ahí?”.

Y el segundo ladrón, un verdadero tonto, contesta:

“¡Soy otro gato!”.

Autor: Un ratero.

Breves y ebrios

— ¿De dónde vienes?

“Del salón de belleza”

— Y qué, ¿no había luz?

***

— Papá, ¿tienes preferencias entre mi hermano y yo?

“Estás loco, muchachito; para mí son absolutamente iguales, tú y mi campeón”.

***

Eres lo último en lo que pienso cuando me duermo y lo primero que pasa por mi cabeza cuando me despierto. Te amo, mi hermoso celular.

***

— ¿Cómo es tu amor por mí?

“Cuenta las estrellas del cielo”.

— Ah, ¿es infinito?

“No, ¡una pérdida de tiempo!”.

***

— Mamá ¿ya viste la camioneta de mi novio?

“Pero ¡es el camión de la basura!”.

— Mamá, ¡SIEMPRE LE BUSCAS DEFECTOS A MIS NOVIOS!

***

— Cantinero, deme otra copa.

“Señor, ¿no ha bebido ya suficiente?”.

— ¡No! Y deme una copa de Suficiente para probar.

***

— Amor, te tengo una noticia.

“Yo también te quiero decir algo…”.

— Gané la lotería, ¡somos millonarios!

“Term… ¡Qué bien, mi amor!”.

***

— Vieja, tu cara me es familiar…

“Cállate, tonto. ¡Soy tu madre y estás borracho!

***

“Cada vez que bebo, me vuelvo más guapo. Llego a mi casa y mi mujer me dice ¡Ay, qué lindo!”.

***
Un borracho abre la puerta de su casa con un supositorio, un vecino lo ve y le advierte:

— Oiga, está tratando de abrir la puerta con un supositorio.

“No puede ser, ¿dónde habré metido la llave?”.

***

Un borracho llega a casa y enfrenta a su mujer:

— Cariño, te tengo dos noticias: una buena y otra mala.

“A ver…”.

— Dejé la bebida, ¡pero no sé dónde!

***
Un borracho lleva una botella de ron a su esposa.

— Toma, cariño, este regalo es para ti.

“Sabes que no tomo esa basura”.

— Sólo quiero que le des una probadita.

“¡Ay, qué asquerosidad!”.

— Ya lo probaste. ¿Ves el sacrificio que tengo que hacer para tomar?

***
Dos amigos en un bar:

— Cuando mi mujer se dé cuenta por mi aliento que he bebido otra vez, me mata.

“Haz como yo: para que no te huela el aliento, cuando te pregunte, ¡contéstale con la boca cerrada!”.

***

La esposa enojada:

— Dime, desgraciado, ¿qué ganas tomando?

“Nada. ¡Yo tomo sin fines de lucro!”.

***

Un borracho llega a su casa manchado de lápiz labial y su mujer lo increpa:

— ¿Qué es esto?

“No me vas a creer, ¡me asaltó un payaso!”.

***

Otra esposa reclama al marido borracho:

— Cuando nos casamos, prometiste que no volverías a beber nunca y que serías otro hombre.

“Es verdad, pero es que al nuevo hombre ¡le gusta la bebida más que al anterior!”.

Autor: Reside en Playas de Tijuana.

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