El Valle de Guadalupe está en riesgo de desaparecer; en 2037 ya no habrá tierras de cultivo, alertan

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Destacados lunes, 5 septiembre, 2022 1:50 PM

Bajo la iniciativa “Rescatemos al Valle”, diversos actores de la zona hacen un llamado a los tres órdenes de gobierno para poner freno a las actividades contrarias a la vocación agrícola que desde hace cinco años se han acrecentado, como antros, conciertos, centros nocturnos y fraccionamientos.

 

 

ENSENADA.- La esencia rural y agrícola del Valle de Guadalupe se encuentra en riesgo frente al embate de la urbanización (lotificación y venta de la tierra), conciertos masivos, bodas multitudinarias y la ausencia de estado de derecho que se han acentuado desde hace cinco años, con la enorme probabilidad de que si no se pone un alto inmediato desaparezca en el año 2037.

Al presentar la iniciativa “Rescatemos El Valle”, vitivinicultores, enólogos, chefs y científicos lanzaron hoy lunes 5 de septiembre  un llamado a los gobiernos federal, estatal y municipal para salvar al Valle de Guadalupe de convertirse en una ciudad, destruyendo su vocación agrícola, que lo ha posicionado como uno de los lugares más icónicos de México.

Los participantes hicieron énfasis en que durante los últimos cinco años estas empresas han deforestado al menos mil hectáreas de conservación y producción que ahora se usan para antros, grandes foros de conciertos y casas privadas, pero advierten que aún viene lo peor.

Entre 2014 y 2019 se perdió 18 por ciento de tierra agrícola en El Valle y el futuro luce aún más desolador, porque de las 5 mil 445 hectáreas cultivables que había en 2017, el Instituto Municipal de Investigación y Planeación (IMIP) de Ensenada prevé que quedarán menos de la mitad (2 mil) en el año 2027.

El mismo pronóstico estima que para el año 2037 no quedará una sola de esas tierras de cultivo que han puesto a dicha zona del estado en el panorama vitivinícola nacional e internacional, alertaron.

“En términos generales se identifica como causa principal de la problemática en El Valle de Guadalupe al crecimiento descontrolado de los asentamientos humanos, que trae como consecuencia efectos directos sobre el agua, el suelo, la agricultura, la comunidad y el paisaje”, expresaron.

Subrayaron que la edición del Programa Sectorial de Desarrollo Urbano-Turístico de los Valles Vitivinícolas (PSDUT), publicada en 2010 con el explícito propósito de “conservar la tierra agrícola en un 95% durante los próximos 30 años”, fue un fracaso. En diciembre 2018 se publicó una nueva versión, actualizada; y entre una y otra publicaciones el área decretada “de conservación” se redujo 424%, mientras el polígono total bajo jurisdicción del Programa es ahora 81% más pequeño.

La depredación actual no sólo atenta contra el patrimonio cultural y paisajístico de una bio región única, sino que está perdiendo también la ventaja competitiva de la zona, la más importante del país con 75% de la producción nacional de vino, la cual contribuye con 1% del PIB agrícola, emplea directamente a 4 mil 500 personas e indirectamente a más de 10 mil, además de la participación de mujeres en más del 40% del empleo total generado.

Recordaron que meses atrás la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente clausuró el Foro APM por desmontar 16 hectáreas de vegetación en zona agrícola y de conservación; pero la empresa de música y entretenimiento Bandamax celebró recientemente en su portal de Internet la apertura de la Arena Valle de Guadalupe para finales de 2022, con capacidad para 9 mil personas.

Otro negocio es el Anfiteatro del Valle con capacidad para 7 mil personas, que organizó un concierto de Francisco Céspedes el 14 de mayo pasado. Además de esto, se han abierto más de cinco antros en El Valle de Guadalupe, una cosa que, dijeron, sería inaudita en cualquier otra región vinícola en el mundo, desde Mendoza hasta Burdeos.  

La derrama económica generada por el enoturismo en Baja California significa 3 mil 600 millones de pesos y una recaudación de impuestos de 165 millones de pesos, como reflejo de un incremento importante del consumo del vino per cápita en México, que pasó de 250 mililitros en 2002 a 964 mililitros en 2018. Se calcula que hasta 2019 -reciente fecha de medición- el Valle de Guadalupe fue visitado por unas 850 mil personas.

Además del llamado a los tres órdenes de gobierno, propusieron generar una nueva denominación jurídica federal para proteger el patrimonio agrícola del país, una denominación biocultural que proteja al campo y su cultura como se protege también a las áreas naturales. Esto permitiría que a través de esta figura jurídica se protegiera a comunidades rurales y productos agrícolas a lo largo y ancho del país tal como son, además de la vid, el café, el chocolate, la vainilla, los árboles frutales de fruta endémica, el agave y otros muchos productos y regiones.

Propusieron leyes federales que protegen el uso agrícola del suelo en El Valle de Guadalupe, el nombramiento de El Valle de Guadalupe como una “zona de belleza natural y cultural”, como lo establece la Ley de Preservación del Patrimonio Cultural del Estado de Baja California en su artículo 5 y, sobre todo, la aplicación de las leyes y reglamentos que actualmente protegen a esta región agrícola, pero que han sido ignorados por autoridades y empresarios.

“No queremos ser otro Tulum”, concluyeron los vitivinicultores. En la rueda de prensa virtual participaron la vitivinicultora Natalia Badán; el presidente del Consejo Estatal de Productores de Vid de Baja California, Fernando Pérez Castro; la académica Ileana Espejel; el presidente de Provino, Mauricio Cantú; el chef Jair Téllez; Claudia Turrent de Por un Valle de Verdad; y Santiago Cosío y Keiko Nishikawa, director General y directora de Relaciones Públicas de Bodegas de Santo Tomás.

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