La caja chica grandota

Foto: Internet/Dagoberto Valdez
Opinionez lunes, 25 julio, 2022 12:00 PM

De Trez en Trez

 

 

 

“Dios me ponga donde hay que, de coger me encargo yo…”.

-Refrán español

 

Uno.- El Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Gobierno y Municipios del Estado de Baja California (Issstecali), es un claro ejemplo de cómo la mala administración y el saqueo constante e impune de gobernantes y funcionarios, puede hundir a una institución en una grave crisis económica y de servicios habiendo sido antes modelo en servicio y atención.

Creado en 1962, el Instituto de Servicios Médicos para Trabajadores Estatales (ISMTE), inició en 1963 como organismo público descentralizado, y a partir de 1971 cambió a Issstecali por decreto del gobernador Raúl Sánchez Díaz, atendiendo a empleados del Gobierno del Estado en cada municipio. Con mucho esfuerzo, trabajo y con sus afiliados aportando económicamente, funcionó muy bien durante buen tiempo; se distinguió por la calidad de sus servicios médicos, las prestaciones sociales y los medicamentos de patente que surtía a sus derechohabientes.

Sin embargo, los problemas empezaron por el año 2010, cuando los propios gobiernos dejaron de cumplir con sus aportaciones, y sí en cambio, se apropiaron de recursos económicos de la institución: lo tomaron como su “caja chica grandota” y lo han estado saqueando en forma constante e impune, a tal grado que han dejado de pagar salarios, pensiones, finiquitos y otras prestaciones económicas a los trabajadores estatales, argumentando que “no hay dinero”.

Fue en el sexenio de Francisco Arturo Vega de Lamadrid cuando esta crisis se agudizó, luego llegó Jaime Bonilla (“el problema de los maestros lo resuelvo en 15 minutos”) y ahora Marina del Pilar Ávila “intenta salvar” lo que queda de Issstecali, pero con poca suerte y con mecanismos obscuros que -en su caso- servirán de remedio temporal; también se le ocurrió su campaña “Aporto de corazón” para que los jubilados donen voluntariamente el 4% de su pensión.

Así, gobernantes y funcionarios panistas y morenistas con sus saqueos han hundido a Issstecali y culpan de ello a los jubilados y pensionados; nada más alejado de la verdad. Los gobernantes estatales, directores y otros funcionarios de Issstecali no pueden negar su responsabilidad; algunos señalados de abultar la nómina y con la complacencia de directivos sindicales, otorgar bases a sus familiares y allegados sentimentales, pasando sobre los trabajadores con más derechos.

Doz.- Y como si fueran tiempos de bonanza, el actual director de Issstecali, Dagoberto Valdez Juárez, no para de firmar convenios para atender en esa institución hasta a “Juan de los Palotes”; se da gusto apareciendo en los medios afiliando trabajadores a diestra y siniestra. Los empleados del Instituto Estatal de Baja California (IEEBC) son las “más reciente adquisición”.

¿Acaso no sabe el director del instituto del déficit existente? Francisco “Kiko” Vega desvió 1,432 millones de pesos destinados a Issstecali, seguridad pública y DIF (ZETA, 2 de marzo de 2018); Zulema Adams, alcaldesa de Tecate hasta 2021 y ahora diputada federal, dejó de cubrir aportaciones a la institución por más de 60 millones de pesos; lo mismo hizo el Ayuntamiento de Mexicali de Francisco Pérez Tejada: 200 millones de pesos fue el adeudo.

En octubre de 2021, La Junta de Gobierno de Issstecali aprobó condonar la deuda de los ayuntamientos de Tecate y Ensenada por un total de dos mil 497 millones 244 mil 447 pesos.

Trez.- Ante los evidentes malos manejos y el saqueo reiterado e impune que se ha hecho al Issstecali, es necesaria una auditoría externa para determinar el daño y los responsables de este, se les castigue y se recuperen los recursos; y no culpar a los jubilados y pensionados del quebranto y solicitarles (con tamaña desvergüenza) que “aporten de corazón”.

En Issstecali los servicios médicos son deficientes: las citas con especialistas se programan a 3, 6 o más meses, se suspenden cirugías, no hay equipo médico de calidad, existe desabasto de medicamento (el que hay es “patito”); y, por si fuera poco, las prestaciones económicas no se cubren a tiempo y pende sobre la institución la amenaza de desaparecerlo y hacer de él parte del IMSS-Bienestar, con todas las afectaciones que esto traería.

P.D.- “Jubilados donando, Issstecali condonando, estado y municipios despilfarrando…”.

 

Óscar Hernández Espinoza es egresado de la Facultad de Derecho por la UABC y es profesor de Cultura de la Legalidad y de Formación Cívica y Ética en Tijuana.

Correo: profeohe@hotmail.com

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