Gobernadora de anuncios

Columnaz lunes, 16 mayo, 2022 12:00 PM

Marina del Pilar Ávila Olmeda, gobernadora de Baja California,  lleva 194 días prometiendo mucho y haciendo “poquitos”.

Cierto, la joven doña Marina es simpática, su juventud la hace agradable a la vista, es muy compartida de su vida personal en redes y en los actos públicos, de sonrisa fácil y dada al apapacho ciudadano. La gente la siente cercana.

Su agenda está llena todos los días, a veces con actos en varios de los cinco municipios existentes y dos en gestación, lo cual muestra que le gusta el trabajo en calle.

El detalle es que su ardua presencia en terreno, no equivale a beneficios palpables para sus gobernados. Tras seis meses y medio, la mamá del pequeño Diego José, quien incluso gobernó desde su casa en enero pasado, tras darlo a luz, ha vivido de anunciar ambiciosos proyectos, para los cuales incluso no tiene la viabilidad financiera completa, como Respira o los avances en sus principales políticas de bienestar, con los que se repite.

En forma de mera promesa, recicla los compromisos. Para Respira hizo un anuncio estatal, luego otro por cada municipio y ahora empezó por obras o programas, como el jueves 12 de mayo, que “anunció” la rehabilitación del acceso a Mexicali por Avenida Calzada del Sol, en beneficio de más de 250 mil personas. Una de las siete obras para la Capital bajacaliforniana, lo que significa que le faltan otros seis anuncios.

Ávila se comprometió a aumentar la movilidad y el flujo vial en las ciudades hasta en un 50%, pero los proyectos de solución presentados hasta ahora, contiene más buenas intenciones que realidades. ¿Sería peor si la mandataria no hiciera nada? Seguro:

1) La construcción de carriles no solucionará el problema vial de los municipios, como lo están asegurando, inflando los logros potenciales.

2) Sólo beneficiará zonas específicas, pero lo mejor que conseguirán los nuevos carriles, será beneficios temporales, al pasar los cuellos de botella o puntos de congestionamiento vial unos kilómetros más adelante, donde el número de carriles se vuelvan a reducir.

Pero de esos cientos de millones en obra publicitados en múltiples ocasiones, es poco lo que han palpado los californios, se han conformado con la inauguración de la nueva Sala de Lactancia en Mexicali en el Edificio del Gobierno del Estado; la oficina de Enlace del Instituto de la Juventud del Estado (Juventud BC) en el Centro Estatal de las Artes de Tijuana; el arranque de la construcción de dos Salas Civiles en Playas de Rosarito; o la rehabilitación de la carpeta asfáltica, el drenaje sanitario y el mobiliario urbano en la calle Azueta del Centro Histórico de Mexicali, que es parte de Respira.

Conformando con los resultados de las recién adquiridas patrullas estatales moradas, quienes presumen en boletín tres decenas de atenciones por violencia, cuando las policías municipales atienden 450 órdenes de restricción por mes, la mayoría en Tijuana.

El segundo caballo de batalla de la gobernadora, en términos de anuncios, han sido los avances en las políticas de bienestar -que ganan simpatías y votos-, de las cuales se ha escuchado y leído constantemente durante tres meses. Lo único que cambia -y no siempre- son las cantidades invertidas.

Apenas el 11 de mayo, Ávila volvió a hablar del tema de manera general, y recordó la inversión de 360 millones de pesos entregados a personas con discapacidad; 309 millones de pesos destinados a la Tarjetas Violeta; 250 millones a ejercer durante el año en el programa Pancita Llena, Corazón Contento y 41.3 millones de pesos en Ilumina tu Día.

Pero hay promesas que la titular del Poder Ejecutivo estatal no ha cumplido, como investigar el desaseo presupuestal de su antecesor, Jaime Bonilla Valdez, y la posible corrupción en diversos contratos como el de Fisamex en los cobros de agua, o a La Cosmopolitana en la alimentación de reos, entre otros.

A la fecha, Marina sólo ha denunciado por los presuntos delitos de abuso de autoridad, coalición de servidores públicos, falsedad y peculado de 12 mil millones de pesos, contra Bonilla y otros seis funcionarios. Eso sucedió en marzo.

Por lo contrario, este mes de mayo, la mandataria parece unirse al club de la opacidad, porque decidió dar continuidad a otro contrato leonino que violó y sigue violando los procesos administrativos ordenados por la Ley de Adquisiciones, impactando  las finanzas estatales desde tiempos del panista Francisco Vega, comprometiendo millones de pesos en el pago por cámaras de vigilancia y equipo tecnológico con Seguritech, empresa que ya le vendió impunemente a los bajacalifornianos, equipo obsoleto y con sobreprecio.

Total, que los hechos muestran que en medio año, llegó el momento de poner puntual atención a las acciones y resultados de la simpática gobernadora, de vigilarla y exigirle más realidades y menos anuncios, menos actos de autopromoción y una mayor transparencia.

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