Abuso doméstico y muerte: Brenda Lobo

Fotos: Cortesía.- Brenda Liliana Lobos Silva,, víctima de homicidio en su casa, blvd Bellas Artes 423 colonia Otay Nueva Tijuana
Edición Impresa lunes, 16 mayo, 2022 12:00 PM

 

La joven vivió en unión libre por tres años con un

psicólogo, lo denunció dos veces por haberla

golpeado, pero regresó con él y la FGE no investigó

el maltrato. En 2019 murió como resultado de una

presunta caída de un segundo piso, cuando estaba

en compañía de su pareja. Pese a presentar algunas

lesiones inconsistentes con la supuesta caída, como

la chica exculpó verbalmente a su pareja, la muerte

no se investigó como feminicidio. Tres años después,

finalmente pasaron la indagatoria a la Fiscalía de

Homicidios Dolosos

Brenda Lobo, licenciada en Administración de 39 años, trabajaba como contadora. Era menudita, medía apenas 1.60 metros, y murió con su pequeño y frágil cuerpo lleno de golpes y moretones.

La causa del deceso fue registrada como paro respiratorio, resultado de un traumatismo craneoencefálico, por “aparente caída de dos metros” y una hemorragia “entre el cerebro y los delgados tejidos que lo cubren”. El cadáver de la joven también tenía el páncreas congestivo, inflamado.

“Múltiples equimosis violáceas con periferia verde de 01 a 2.5 centímetros”, ocho hematomas, seis laceraciones, siete quemaduras, ocho contusiones, nueve fracturas o fisuras evidentes. De acuerdo con los dictámenes, las lesiones se localizaron atrás del oído izquierdo, otras en diferentes lugares en los brazos derecho e izquierdo, también en ambas piernas, algunas más a la altura de las costillas, en el tórax, en la espalda y a nivel de axila.

La Fiscalía General del Estado (FGE) de Baja California preguntó al médico forense José Ramón Escajadillo, responsable de la autopsia de Brenda Lobo, si todas las lesiones en el cuerpo habían sido causadas en el mismo evento traumático que causó su muerte, a lo que respondió: “Unas sí, otras no”, y explicó que por lo menos una en la pierna, había sido previa.

Al cuestionamiento respecto a si la hemorragia del páncreas se relaciona con el mismo evento que le provocó la lesión de la cabeza que concluyó con su muerte, el especialista contestó: “Lo más probable es que dicha hemorragia pancreática se relaciona a una contusión profunda y directa de abdomen, que presentó antes del traumatismo craneoencefálico (…) siendo poco probable que en una caída simple menor a dos metros se haya lesionado tanto la cabeza como el abdomen”.

Además, le inquirieron: “¿Es compatible con caída o agresión?”, a lo que el forense respondió: “Es compatible con cualquiera de las dos”.

Con su hija herida en el hospital, el padre de Brenda, Miguel Ángel Lobo Cázares, presentó una denuncia en contra de la pareja de la muchacha, el psicólogo Daniel Vázquez Montaño, por “violencia familiar equiparada y lesiones”, la cual se reclasificó a homicidio simple tras la muerte.

La madre detalló a los investigadores que la joven “…tenía una relación tóxica, y no quería que nos metiéramos en su relación”, y como ejemplo, advirtió que Vázquez la golpeaba, por eso Brenda lo denunció y se alejó de él en dos ocasiones, una en 2016 y otra en 2018, pero las dos veces volvió con Daniel.

Lugar de la presunta caída

El primer argumento para que el caso no fuera investigado como homicidio intencional, se dio inmediatamente después de la muerte de la víctima, cuando los agentes informaron de los detalles del cadáver desde el hospital, y advirtieron: “No es posible aplicar el protocolo de feminicidio debido a la manipulación a la que estuvo sujeta”. Estuvo cinco días en tratamiento, además, al ser cuestionada en el hospital, Brenda dijo que se había caído.

“Ella estaba manipulada por Daniel, ella lo defendía”, reclamó el padre, quien pidió una investigación que no deje lugar a dudas de lo que sucedió, y reclamó que no se haya dado hace tres años.

 

UNA CAÍDA

El domingo 30 de junio de 2019, Brenda habló por teléfono con su amiga y compañera de trabajo Ana Patricia, con quien ya había platicado de los golpes que recibía de su pareja sentimental. Esta detalló a los investigadores, que la víctima acostumbraba a vestir suéteres de manga larga y bufandas incluso en tiempo de calor, y en algunas ocasiones al moverse, los golpes quedaban al descubierto.

En el telefonema, Brenda le comentó que ese día su pareja le había reclamado cuando la vio que se estaba arreglando para salir a comer con otros amigos, así quedó consignado en el expediente con Número de Caso 0204-2019-30351.

A esa hora, también le dijo que ella ya había comido, pero decidió pasar a comprar cerveza y alimentos para llevarle al hombre, para compartirlos con él y contentarlo.

Entonces, la pareja vivía en la calle Bellas Artes de Otay Nueva Tijuana, en un departamento con acceso independiente, ubicado arriba de la casa de la madre del terapeuta. Los inmuebles están construidos atrás de un negocio.

Cerca de la media noche de aquel domingo, la madre del psicólogo escuchó mucho ruido y, cuando se asomó, la mujer de su hijo estaba tirada en el patio. A las 00:34 horas del 1 de julio, la estaban internado en la clínica del IMSS.

La versión investigada por la FGE indica que, tras haber bebido y casi a la media noche, la joven se dio cuenta que su gato estaba en el techo del segundo piso y decidió subir a buscarlo, y para hacerlo, usó una escalera de madera de apenas cinco peldaños -la cual está muy lejos del primer piso-, ubicada a un lado de una ventana del departamento de la segunda planta.

La pequeña escalera no luce segura, está aparentemente atrancada sobre una barda y colocada sobre un medio techo de madera a la altura de segundo piso, que a su vez está instalado, a menos de un metro, sobre un porche de madera que protege la planta baja.

Cuando Brenda cayó, llamaron al 911 y la urgencia fue atendida por elementos de la Cruz Roja, e informaron, la encontró en el piso del patio, y no respondía a los llamados.

“Su esposo manifestó que la víctima se cayó del techo”, tratando de bajar a su gato.

Pero a decir del paramédico, Daniel Vázquez Montaño, el reportante, “…estaba muy raro y su versión en ese momento no quedó clara, pues inicialmente dijo que la víctima estaba arriba del techo, y después dijo que no”, y al tratar de indagar un poco más, ya no quiso decir nada, y a cada pregunta que se le hacía, sólo pedía “ya llévensela”, relató el socorrista Luis Rosas, quien posteriormente aclaró que desde que llegó al lugar del incidente, hasta que llevó a la víctima al hospital, no habló con ella.

Como en teoría se trataba de un accidente, Brenda estaba muy lastimada, pero viva y requería atención, por lo cual la trasladaron para valoración médica.

Posteriormente, durante la investigación, le preguntaron al paramédico por los golpes, y conforme a su experiencia, “… las heridas no corresponden a una persona que haya caído del segundo piso”.

Mientras que en el informe que la Cruz Roja entregó a la FGE destaca dos hechos:

– La víctima “se encuentra en estado de ebriedad y familiares refieren se cayó del techo por perseguir al gato, más nadie es testigo de caída”.

– En el espacio donde pide “posición y orientación, dónde y cómo se encontró al paciente”, está vacío.

El 8 de julio, tres días después de la muerte y ocho de la caída, el policía ministerial Eduardo Sánchez Gutiérrez fue enviado a la casa de la pareja a inspeccionar el lugar, y reportó “búsqueda de cámaras y testigos con resultados negativos”.

 

EL TERAPEUTA

“Mi hija estaba casada, iba a pláticas matrimoniales y fue cuando Daniel se metió y la convenció de divorciarse, y se fuera a vivir con él”, relató ante elementos de la Agencia Estatal de Investigación, la madre de la fallecida.

Brenda lo conoció cuando estaba casada y tenía problemas de pareja con su esposo, ambos fueron a consulta con el terapeuta, pero el psicólogo empezó a contactar en privado a Brenda, así el matrimonio finalmente terminó, y la joven se fue a vivir con Vázquez, expuso la familia Lobo, quienes aseguran haberle advertido que la forma en que empezaron la relación dejaba claro que el hombre no era ni buena persona, ni buen profesional, lo que provocó que se distanciara de sus padres.

Daniel Vázquez Montaño tenía 40 años cuando murió Brenda, y al ser entrevistado en el hospital, como parte del registro del internamiento, dijo que su escolaridad era “profesional”, con Maestría en Administración, y su ocupación, terapeuta familiar. También tiene una ex esposa con la que procreó un hijo menor de edad.

Se refirió con un “alcoholismo activo semanal”, y al ofrecer datos de Brenda, refirió que llevaban tres años en unión libre, y que la mujer había gestado un aborto espontáneo a las ocho semanas de evolución en mayo de 2019, poco más de un mes previo a su muerte.

En internet y redes sociales, el psicólogo, promueve: “Ayudo a Mis Clientes a Superar Sus Retos y a Mejorar Sus Vidas y Relaciones”, y ofrece terapia para parejas, coaching personal, orientación para adolescentes y terapia personal. En LinkedIn se presenta como “Terapeuta familiar y de pareja de enero de 2009 – actualidad, 13 años 5 meses (lo publicó el año pasado); docente en CUT Universidad (sept. de 2009 – oct. de 2011, 12 años 2 meses)” y gerente en HSBC de julio de 2006 a enero de 2009. Con habla en inglés, español y un poco de alemán.

La versión de él, es que Brenda se cayó cuando fue a buscar al gato.

 

DENUNCIAS DE ABUSOS, NO INVESTIGADAS

De acuerdo con lo dicho por el terapeuta del área de servicio social del IMSS, Brenda y Daniel empezaron a vivir juntos en 2016.

El 8 de agosto de ese año, la chica llegó golpeada a su casa, los padres le pidieron que lo denunciara, se presentó en la FGE e “iniciaron el expediente 0204-2016-06667”, hechos que fueron corroborados y están documentados en la fiscalía.

“Sin embargo, volvía con él y no daba seguimiento a las denuncias”, recordó la madre de Lobo ante las autoridades.

En 2018 de nuevo recibió golpes, esa vez, fue primero con la hermana, de nuevo la convencieron de presentar la denuncia, “el Número de Caso 26477”, pero decidió no continuar la acusación.

La hermana de la víctima declaró que Brenda “dijo que le pegaba en la cabeza sopapos y en pareas del cuerpo que no eran visibles”.

En enero de 2021, ZETA se reunió con personal de la fiscalía de zona, encabezada por Hortensia Noriega y el entonces fiscal central, Hiram Sánchez, quienes reconocieron la existencia de las mencionadas denuncias, pero argumentaron que no dieron seguimiento en ninguna de las dos ocasiones, porque Brenda no regresó a corroborar la denuncia, ni a hacerse los exámenes psicológicos necesarios para acreditar el proceso.

Como la fiscalía bajacaliforniana recibe un promedio de 450 denuncias de abuso familiar por mes, y tiene poco personal, se concentran en las personas que sí dan seguimiento.

En marzo de 2021, el Congreso de la Unión aprobó reformas al Código Penal Federal para que el delito de violencia familiar se persiga de oficio.

 

HOMICIDIO DOLOSO

Durante dos años y seis meses, la indagatoria del caso se mantuvo clasificada como homicidio culposo, una carpeta abierta y sin avances. Las últimas entrevistas se habían hecho en el mes de noviembre de 2019.

Tras 30 meses sin respuestas, la familia decidió hacer público el caso en enero de 2022, en aquel momento, la FGE encabezada por el ex fiscal Guillermo Ruiz, informó que ordenó un peritaje de criminalística, que la carpeta seguía abierta, pero aún no encontraban elementos suficientes para investigar el caso como homicidio doloso o feminicidio.

“Incluso si la maltrataba, en este momento no hay elementos para probar que su pareja la empujó o la golpeó antes de que cayera”, indicó el entonces fiscal central, poco antes de dejar su cargo.

La petición de justicia se reiteró el mismo mes de enero, al nuevo fiscal general, Ricardo Iván Carpio Sánchez.

A finales de abril, más de tres meses después, ZETA fue informado que, tras revisar en fotos las características de las lesiones y el informe forense, la carpeta de Brenda Lobo, casi tres años después, está siendo investigada como presunto homicidio doloso.

Como primera diligencia, habían ordenado una reconstrucción de hechos con apoyo del paramédico y el forense, pero tras dos semanas, no se ha realizado porque “no han coincidió las agendas”. La familia Lobo sigue esperando justicia.

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