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martes, septiembre 26, 2023
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Traficantes de ADN

Un gran bot√≠n: la base de datos con informaci√≥n gen√©tica que resguarda la Fiscal√≠a General de la Rep√ļblica. Un sospechoso: el excomisionado Nacional de B√ļsqueda, Roberto Cabrera Alfaro, acusado de robar datos para entregarlos a un laboratorio privado. Y un pa√≠s con morgues y panteones que desbordan cuerpos sin identificar. √Čsta es una cr√≥nica de c√≥mo se lucra con el dolor en un pa√≠s que duplic√≥ en tres a√Īos el n√ļmero oficial de desaparecidos; una historia de convenios opacos y laboratorios privados que buscan hacer negocio y un Estado, incapaz y corrupto, que les abre esa puerta.

Texto de Paula Mónaco Felipe y Wendy Selene Pérez


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Fotografía de Miguel Tovar Fierro

Con la colaboración de Luis Brito

 


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Reportaje realizado con el apoyo del Proyecto
Piloto de Periodismo de Investigación de la UNESCO.

Una muela. Una muela bastante grande, la del juicio, con pedacitos de sangre seca amarronada. √Čdgar Gonz√°lez Casillas, un m√©dico querido por decenas de pacientes en la sierra wix√°rika, la guard√≥ como un recuerdo de su crecimiento. A√Īos despu√©s, cuando se lo llevaron unos hombres armados el 7 de julio de 2013, en Tesist√°n, Jalisco, el diente se transform√≥ en un gran tesoro para su hermana Amanda.

Las piezas dentales son buenas para extraer el material gen√©tico y los cient√≠ficos han conseguido hacerlo incluso con restos prehist√≥ricos. Amanda guard√≥ ese tesoro hasta 2018, cuando se lo entreg√≥ a una mujer que dec√≠a ser representante de un laboratorio privado de gen√©tica. Ella le prometi√≥ que contrastar√≠a la muela con la mayor base de datos de identificaci√≥n en el pa√≠s, una que utiliza el Sistema √ćndice Combinado de ADN (CODIS), el software que el Bur√≥ de Investigaciones Federales (FBI) estadounidense le don√≥ al gobierno mexicano en 2009 como parte de la Iniciativa M√©rida para combatir al crimen organizado. La base est√° bajo el resguardo de la Fiscal√≠a General de la Rep√ļblica (antes PGR) y en la actualidad concentra m√°s de 69,300 perfiles gen√©ticos. ¬ŅC√≥mo una empresa privada tuvo acceso a estos datos?

El Estado mexicano ha ido recolectando informaci√≥n gen√©tica, desde 2004, de los parientes cercanos a las m√°s de 95 mil personas desaparecidas que se cuentan de manera oficial para poderlas identificar, informaci√≥n que ha ido a parar a dos grandes bases de datos: una que inici√≥ la Polic√≠a Federal y hoy tiene la Guardia Nacional y otra que inici√≥ la PGR y que contin√ļa la Fiscal√≠a. √Čsta, la m√°s importante, fue presuntamente copiada, filtrada, pirateada.

La misma mujer que se llev√≥ la muela de √Čdgar Gonz√°lez Casillas, ese 2018, cita a Ana Enamorado en una cafeter√≠a de Paseo de la Reforma, en la Ciudad de M√©xico. Sin conocerla y sin la presencia de expertos, como indican las leyes, le suelta de tajo que en una morgue de Michoac√°n hay un cuerpo que podr√≠a ser el de su hijo √ďscar, desaparecido en 2010. Quien abre esta posibilidad no es funcionaria ni ocupa cargo p√ļblico alguno. Pero cualquier indicio acelera el coraz√≥n de Ana: ¬ŅY si es verdad?, piensa. ¬ŅTendr√° acceso a esa certeza que anhelan miles en un pa√≠s con m√°s de cuatro mil fosas clandestinas y 52 mil cad√°veres todav√≠a sin identificar?

‚ÄúCalcinados, sobre todo. Nosotros trabajamos con este tipo de restos calcinados. Hemos obtenido resultados muy buenos‚ÄĚ. La voz de Mariana ilusiona a Edith P√©rez Rodr√≠guez, de San Luis Potos√≠, que recuerda la promesa de esa llamada de 2019. Lleva ocho a√Īos buscando a sus hijos Alexis y Jos√© Arturo, de diecis√©is y veinte a√Īos, y a tres familiares m√°s. Los desaparecieron en las carreteras de Tamaulipas, una regi√≥n donde los restos no se cuentan por n√ļmero sino en peso: son tan chiquitos que son muy dif√≠ciles de identificar. M√©xico no tiene la tecnolog√≠a, los laboratorios ni las m√°quinas para extraerles informaci√≥n gen√©tica a restos en esa condici√≥n, por eso los env√≠a a otros pa√≠ses, como sucedi√≥ con el caso Ayotzinapa. La promesa de analizar huesos calcinados, entonces, es muy valiosa.

‚ÄúHola Jorge. Linda tarde. Me gustar√≠a tener contacto contigo si es posible, por favor. Tengo un tema importante que comentar contigo‚ÄĚ, dice un correo electr√≥nico que recibe Jorge Ver√°stegui el 24 de enero de 2018, el d√≠a en que su hermano Antonio y su sobrino To√Īito cumplen nueve a√Īos de estar desaparecidos. ‚ÄúLlevo semanas y semanas buscando a tu familia para conseguir una autorizaci√≥n a trav√©s de la Fiscal√≠a, pero no lo he logrado‚ÄĚ. Mariana Garc√≠a Sosa le anticipa que identific√≥ restos que podr√≠an ser de sus familiares y menciona detalles secretos, avances de la investigaci√≥n ministerial que no son p√ļblicos. De eso le hablar√° en una cafeter√≠a, un d√≠a despu√©s.

Una mujer joven, simp√°tica y elegante es el rostro visible de Central ADN, un laboratorio que dice y demuestra tener acceso y copia de las bases de datos gen√©ticos del Estado mexicano, seg√ļn los documentos obtenidos para esta investigaci√≥n. Garc√≠a Sosa, quien se presenta sin su primer apellido, recorre los estados de Veracruz, Coahuila, Jalisco, Morelos y San Luis Potos√≠ contactando a familiares de desaparecidos y recolectando muestras para extraer ADN: saliva, gotas de sangre, huesos, dientes. Viaja pontificando. Te identificamos a tu familiar, nosotros sabemos d√≥nde est√°, tenemos amigos en la Procuradur√≠a, tenemos la mism√≠sima copia del banco gen√©tico nacional. De acuerdo con diecisiete testimonios recabados para esta investigaci√≥n, a las familias de las v√≠ctimas les asegura que su trabajo es humanitario y les promete hacer los estudios gratis, sin costo.

En un país incapaz de frenar la violencia, una muela puede ser una esperanza. Por eso hay quienes creen que lo que dice esta mujer es verdad.

Como un tesoro guard√≥ Amanda la muela del juicio de su hermano √Čdgar Gonz√°lez Casillas. Desde que fue desaparecido en 2013, ese pedacito de hueso se transform√≥ en su esperanza de encontrarlo, de identificarlo, aunque estuviera muerto. Entreg√≥ la muela a Central ADN, nunca se la devolvieron. Amanda sigue busc√°ndolo junto a sus compa√Īeras M√≥nica, Esperanza y Mar√≠a del Refugio, Cuca, integrantes de Por Amor a Ellxs. Fotograf√≠a: Miguel Tovar

 

RECOLECTAR

Vidriado, transparente como una gran pecera, el edificio es una construcci√≥n vanguardista que destaca en medio de un campo vac√≠o. El laboratorio de Central ADN, que p√ļblicamente se presenta como ADN M√©xico, se encuentra dentro del Centro de Innovaci√≥n y Desarrollo Agroalimentario de Michoac√°n, en la Antigua Carretera a P√°tzcuaro, en el estado donde Felipe Calder√≥n inici√≥ la militarizaci√≥n y que despu√©s de tres administraciones sigue contando miles de muertos. Los cristales que sirven como paredes dejan ver lo que hay dentro. √Āreas desocupadas y m√°quinas nuevas, relucientes. Un espacio impecable. Un cartel se√Īala que el entonces presidente Enrique Pe√Īa Nieto y el gobernador Leonel Godoy lo inauguraron en 2015.

Una ma√Īana de octubre de 2021 preguntamos por algunas pruebas que se anuncian en el sitio web, cuya portada es la foto de un militar estrech√°ndole la mano al personal m√©dico. Ofrece bases de datos de ADN para los estados. Su p√°gina dice que hacen ex√°menes humanos, veterinarios, forenses y de covid-19. Una recepcionista desocupada llama a una joven amable. Le consultamos si se pueden identificar restos √≥seos. Dice que por ahora no pueden porque est√°n intentando acreditarse, que significa obtener los permisos que por ley requiere todo laboratorio.

‚ÄĒ O sea, con el hueso, ¬Ņno se puede?

‚ÄĒS√≠ se puede, pero no tenemos avalada todav√≠a esa zona [del cuerpo] ‚ÄĒdice la muchacha, refiri√©ndose a los huesos.

El laboratorio de Central ADN está dentro del Centro de Innovación y Desarrollo Agroalimentario de Michoacán, en la Antigua Carretera a Pátzcuaro, a la salida de Morelia. Fotografía de Miguel Tovar.

 

Cualquier laboratorio forense necesita una acreditaci√≥n para analizar restos humanos. En M√©xico quien avala es la Entidad Mexicana de Acreditaci√≥n (EMA), aunque la m√°s prestigiosa es la estadounidense National Accreditation Board (ANAB). Tener acreditaci√≥n es garant√≠a de resultados confiables, adem√°s de requisito de la ley mexicana. Central ADN tuvo la acreditaci√≥n de la EMA en 2017 pero despu√©s, ya no. ¬ŅLas razones? EMA se neg√≥ dos veces a responder. En cambio, la de ANAB la tiene vigente hasta 2026. En el pa√≠s muchas de las morgues no cuentan con laboratorios de ADN y, entre las que tienen, la mayor√≠a no est√°n acreditados. S√≥lo est√°n avalados los laboratorios forenses de la FGR, la Guardia Nacional y trece servicios periciales estatales: Hidalgo, Ciudad de M√©xico, Coahuila, Quer√©taro, Baja California Sur, Chihuahua, Guanajuato, Jalisco, Puebla, Zacatecas, Aguascalientes, Chiapas y Yucat√°n. No tienen acreditaci√≥n algunas de las entidades con m√°s v√≠ctimas de violencia como Tamaulipas, Guerrero y Veracruz.

Mientras Mariana Garc√≠a Sosa recorre la rep√ļblica contactando a familiares, la empresa consigue contratos de identificaci√≥n humana con al menos tres estados, un convenio inusual con la entonces PGR, y su capital aumenta de cien mil pesos a 9.5 millones en ocho a√Īos. Ella no es la √ļnica integrante de la empresa: varios nombres y apellidos de peso en la pol√≠tica nacional aparecen en la lista de accionistas a partir de 2013, cuando se constituy√≥ Central ADN, S.A. de C.V. en la ciudad de Morelia, durante la presidencia de Enrique Pe√Īa Nieto.

Nombres y apellidos como Hugo Pablo Carlos Scherer Castillo, quien aparece como secretario de la sociedad mercantil en el acta constitutiva del Registro P√ļblico del Comercio. Este publicista con una larga historia en campa√Īas electorales y familiar de Julio Scherer Ibarra, el exconsejero jur√≠dico del presidente Andr√©s Manuel L√≥pez Obrador, ha trabajado lo mismo para la presidencia de Carlos Salinas de Gortari como para candidatos de los partidos pol√≠ticos PVEM, PRD, PRI y Morena. Es expareja de la hoy alcaldesa de √Ālvaro Obreg√≥n, L√≠a Lim√≥n; un dato fr√≠volo si no fuera porque Lim√≥n fue subsecretaria de Asuntos Jur√≠dicos y Derechos Humanos de la Secretar√≠a de Gobernaci√≥n entre 2012 y 2015, cuando comenzaron a aumentar las desapariciones, se promulg√≥ la Ley de V√≠ctimas y se estrenaba la primera gran base de datos con el software CODIS del FBI.

Pie de foto: Captura de pantalla del acta constitutiva de la empresa Central ADN S.A. de C.V., registrada en Morelia, Michoac√°n, en el a√Īo 2013.

Otro accionista es Diego Ulibarri G√≥mez, un veterinario que se especializa en caballos. Hasta octubre de 2021, el tesorero de la empresa era H√©ctor Marcos D√≠az-Santana Casta√Īos, exfiscal federal de delitos electorales en la contienda presidencial de 2018. En el acta de registro corporativo tambi√©n aparece el empresario michoacano Alfonso Fabriciano G√≥mez Sanz, heredero de una fortuna en hoteles, f√°bricas y negocios de construcci√≥n, pariente y socio de los Reyz√°bal, un clan del jet set de Espa√Īa. Ostenta el t√≠tulo in√©dito de c√≥nsul del Reino de Espa√Īa en Morelia ‚ÄĒotorgado por el Congreso‚ÄĒ y el 19 de julio de 2019 estuvo sentado en una larga mesa protocolaria en Palacio Nacional, una reuni√≥n de empresarios con el presidente L√≥pez Obrador.

Adem√°s, Central ADN incorpora los capitales de otras empresas: la inmobiliaria Grupo Arquimio, Prados Camelinas, Legalex y Cr√©dix GS, que son propiedad de la familia G√≥mez Sanz. Lo mismo Grupo Cantabria y Hergo Am√©rica. Los datos est√°n en el Registro P√ļblico de Comercio.

 

Domicilio de oficinas de Central ADN en Morelia. La empresa no está en el directorio del edificio pero sí están algunas empresas incorporadas a la sociedad mercantil. Fotografía: Miguel Tovar.

 

Este laboratorio de oficinas vidriadas y empresarios poderosos ya ha tenido varios contratos con algunas fiscalías.

Una primera huella aparece en Morelos: en octubre de 2016, el fiscal estatal Javier P√©rez Dur√≥n firma con ellos el contrato UPAC/SER133/2016 para realizar 149 pruebas de identificaci√≥n humana a partir de huesos. Una cl√°usula ins√≥lita dispone que Central ADN almacenar√° una copia de los datos gen√©ticos por cinco a√Īos en su propio software ‚ÄĒAlteaDB, de origen espa√Īol, especializado en datos gen√©ticos, del que esta empresa pregona ser la √ļnica distribuidora en M√©xico‚ÄĒ y s√≥lo los borrar√°n si la fiscal√≠a lo solicita por escrito. El monto por cada muestra es de 5,780 pesos; es decir, una suma total de 999,048 pesos. Aunque no lo aclara el documento, fuentes que piden anonimato dicen que los restos corresponden a personas enterradas de manera irregular en Tetelcingo, Morelos.

Una segunda huella en San Luis Potos√≠: un acuerdo firmado a finales de 2016 con el director de Servicios Periciales de ese estado, Alberto Rogelio Ortega Madrid, seg√ļn documentos p√ļblicos en la Plataforma Nacional de Transparencia, donde se indica que Mariana Garc√≠a Sosa, en nombre de su empresa, capacitar√≠a al laboratorio estatal en materia forense de manera gratuita. Tres meses m√°s tarde, en un acto p√ļblico Garc√≠a Sosa revela que el procurador Federico Arturo Garza Herrera don√≥ la base de datos de material gen√©tico a Central ADN y le da las gracias. De acuerdo con sus palabras, la empresa ya ten√≠a cuarenta mil perfiles gen√©ticos de personas no identificadas, obtenidos de ocho instancias estatales y de la PGR. Eso qued√≥ asentado en la prensa local.

Familias encuentran restos en Morelos durante una brigada de b√ļsqueda en noviembre del 2021. Fotograf√≠a: Miguel Tovar.

Adem√°s, consiguieron otros contratos con la fiscal√≠a de Coahuila. V√≠a adjudicaci√≥n directa, entre noviembre de 2016 y octubre de 2018, el estado les pag√≥ 4.1 millones de pesos para la identificaci√≥n de restos humanos, la mayor√≠a, con un alto grado de calcinaci√≥n. El fiscal para desaparecidos durante los tres contratos es Jos√© √Āngel Herrera Cepeda. Seg√ļn el documento obtenido por transparencia, acordaron que la empresa se quedar√≠a con una copia de los datos de los perfiles gen√©ticos durante un a√Īo, como ocurri√≥ antes en Morelos, en su software AlteaDB. La relaci√≥n comercial acab√≥ mal: Central ADN reclam√≥ que la fiscal√≠a le deb√≠a pagos y amenaz√≥ con no devolver ni los huesos ni las muestras tomadas a familiares, un esc√°ndalo que tambi√©n document√≥ la prensa local.

¬ŅCu√°ntos contratos m√°s obtuvo Central ADN en los estados? Dif√≠cil saberlo: en decenas de solicitudes de informaci√≥n que se realizaron por transparencia, excepto Coahuila, las fiscal√≠as y procuradur√≠as del pa√≠s negaron haber firmado con esa empresa, incluso Morelos y San Luis Potos√≠.

 

ENGA√ĎAR

Treinta personas, familiares de desaparecidos, están reunidas en un salón del DIF Guadalajara que ellas mismas consiguieron prestado una tarde de verano de 2018. Mariana García Sosa llega con varios kits para realizar muestras genéticas que no les cobrará, si bien las tomas y el procesamiento cuestan entre cuatro y diez mil pesos. Los familiares no desconfían porque el contacto se hace por medio de una conocida activista en la causa de los desaparecidos. La estrategia de Central ADN es ir detrás de las líderes de los colectivos, las madres más entronas y confrontativas. Así lo ha hecho en todos los estados: primero busca a una mamá, que la contacta con otra y esa otra con más y se va ganando la confianza de familias de desaparecidos en todo el país.

María del Refugio Torre, Esperanza Chávez Cárdenas, Amanda González Casillas y Mónica en entrevista, una tarde de octubre de 2021. Son integrantes del colectivo Por Amor a Ellxs. Fotografía: Miguel Tovar.

En el sal√≥n Garc√≠a Sosa les pide los nombres de sus familiares desaparecidos, las fechas de los hechos, los n√ļmeros de expedientes, y les hace firmar un consentimiento. Los datos los almacena en un sobre grande, uno por cada familia, cada uno con un c√≥digo. Toma las muestras de saliva usando guantes blancos. Usa reactivos de pl√°stico negro que tienen una especie de algod√≥n duro que se abre y se cierra; la saliva la mete en un tubo y le pone una etiqueta. Cuando se va, guarda los sobres en un sofisticado portafolio negro.

Una de las personas que entrega su ADN es M√≥nica, quien pide omitir su apellido. Es una mujer de unos cincuenta a√Īos, de mirar intenso y car√°cter combativo que busca a su hijo y a su esposo desaparecidos. ADN M√©xico y sus emisarios les prometieron:

‚ÄĒQue ese laboratorio ten√≠a acceso directo a la plataforma de ADN de la PGR y que pod√≠an hacer confrontas directas con los resultados que nos hab√≠an tomado para poder detectar si alguno de nuestros familiares estaba dentro de esa plataforma.

M√≥nica rememora tres a√Īos despu√©s y enciende un cigarro.

‚ÄĒCa√≠mos porque nos dijeron que se iba a confrontar con la base de datos nacional.

Sentadas alrededor de la mesa de una cafeter√≠a, a unos kil√≥metros de la Glorieta de los Ni√Īos H√©roes, el ic√≥nico monumento renombrado como ‚Äúde las y los Desaparecidos‚ÄĚ, est√°n Mar√≠a del Refugio Torre, Esperanza Ch√°vez C√°rdenas, Amanda Gonz√°lez Casillas y M√≥nica. Una tarde de octubre de 2021 conceden esta entrevista. Son integrantes de Por Amor a Ellxs, colectivo que ha impulsado cambios legislativos, ha realizado informes y ha confrontado a los gobernadores. Ante la falta de acceso a las morgues, que se encuentran saturadas, ellas mismas han elaborado cat√°logos de se√Īas particulares con las fotos, que les filtran, de los cuerpos que van llegando. Como ellas no pueden ver lo que hay en las oficinas de servicios periciales de otros estados, ah√≠ Garc√≠a Sosa les promete ayuda, les dice que tiene informaci√≥n de cuerpos sin identificar de otros lugares.

Criptas sin nombre en el Panteón de Mezquitán en Guadalajara. Con más de 15,000 personas desaparecidas, Jalisco es el estado con más ausencias en México. Fotografía: Miguel Tovar.

 

‚ÄĒNos hizo creer que en Michoac√°n y Baja California Sur hab√≠a posibles positivos [una coincidencia familiar] ‚ÄĒdice Esperanza, una mujer de ojos claros, originaria de Guadalajara. Busca a su hermano Miguel √Āngel, un abogado exitoso que desapareci√≥ en 2014 en una zona de clase media alta.

A todas les repite lo mismo y empiezan a desconfiar. Peor ocurre con Verónica Espinoza, también integrante del colectivo:

‚ÄĒUn d√≠a llega una se√Īorita de un laboratorio y me dice que ella me sacaba mi ADN porque estaba buscando personas para eso. Y que ten√≠a la oportunidad. Adelante, sac√≥ mi ADN y me lo entreg√≥; tambi√©n el de mi ni√Īa y mi nieta ‚ÄĒcuenta por tel√©fono. Tiene cincuenta a√Īos, es exempleada de una f√°brica de electr√≥nica. Ha tenido diabetes, depresi√≥n y otros problemas de salud desde que su hijo Manuel Alejandro fue desaparecido, presuntamente, por polic√≠as de Veracruz el 11 de marzo de 2011, a sus veintid√≥s a√Īos, en tiempos del gobernador Javier Duarte.

García Sosa le toma la muestra durante una reunión del colectivo en el Parque Rojo, donde pasan muchos autos y hay una parada de tren.

‚ÄĒNo fue en un laboratorio‚ÄĒdice Ver√≥nica‚ÄĒ. Hasta yo dije: ‚Äú¬ŅC√≥mo?, ¬Ņaqu√≠?‚ÄĚ. Tra√≠a una bolsa y sac√≥ todo nuevo, eso s√≠, me consta que sac√≥ todo nuevo. Me pinch√≥ el dedo y en un cartoncito donde ven√≠an unos circulitos, ah√≠ puso las gotitas de la sangre.

Un mes despu√©s Garc√≠a Sosa la cita en un caf√©, le entrega un informe de resultados y le dice que, seg√ļn los registros en su base de datos, hay dos cuerpos en Veracruz y Puebla que tienen 80% de coincidencia con su ADN. Ver√≥nica y sus compa√Īeras comienzan a organizar el velorio, a juntar dinero. Pero la mujer ya no llama.

La empresaria vuelve en un mes, revisa su laptop y le dice a Verónica que no, que no hay ninguna identificación relacionada con ella. Un golpe devastador.

La oferta de muestras gratis de Central ADN en Guadalajara tiene una contracara: les piden que hablen bien del laboratorio ante el Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses, la morgue estatal, y que usen su influencia para conseguir citas con funcionarios p√ļblicos que pueden negociar contratos. En esas reuniones lo comprenden todo.

‚ÄĒElla estaba vendiendo su trabajo ‚ÄĒdicen‚ÄĒ, fuimos usadas.

Jalisco, el estado con más desapariciones, era un botín para la empresa que buscaba contratos. Como también lo fueron Veracruz y Coahuila.

Jorge Ver√°stegui tiene una historia similar. Llega puntual a un caf√© Le Pain Quotidien de la Ciudad de M√©xico, donde lo cita Garc√≠a Sosa el 25 de enero de 2018. Es un veintea√Īero, habla con acento norte√Īo y cuida sus palabras porque es abogado. Aunque desconf√≠a, asiste porque la mujer habla de la posibilidad de identificar a su hermano y sobrino desaparecidos y le menciona detalles del expediente confidencial, algo que le parece raro. Le dice que Central ADN tiene un contrato con la Fiscal√≠a de Coahuila para identificar restos √≥seos muy degradados que, supuestamente, s√≥lo su laboratorio puede procesar en M√©xico.

‚ÄĒMe explica detalles que no tendr√≠a que conocer, como d√≥nde hab√≠an localizado los restos. Porque se supone que, ellos, como laboratorio, s√≥lo tendr√≠an acceso a las muestras de referencia o al material que la fiscal√≠a les otorga. Para evitar estas cosas, incluso no romper la secrec√≠a de la investigaci√≥n. Pero, al parecer, la Fiscal√≠a les dio acceso al expediente completo y ella ten√≠a nuestros datos.

Jorge Ver√°stegui busca a su hermano To√Īo y a su sobrino To√Īito desde 2009. Mariana Garc√≠a Sosa lo cit√≥ en una cafeter√≠a de Ciudad de M√©xico para decirle que estar√≠an muertos y que ella pod√≠a ayudarle a identificarlos.

 

FDesde muy joven, Jorge ha recorrido instancias p√ļblicas y se ha enfrentado con las autoridades. Ha sido una voz que incomoda. Justo por eso cree que se acercaron, para intentar cooptarlo.

Otros familiares en Coahuila tuvieron problemas con Central ADN. A Julio S√°nchez Pasillas y Georgina Aranda les inform√≥ una amiga cercana que el laboratorio hab√≠a identificado dos huesos, un diente y una mand√≠bula, de su hija Thania, que desapareci√≥ el 21 de enero de 2012 cerca de Torre√≥n, cuando iba rumbo a una fiesta. Ten√≠a veintid√≥s a√Īos. La empresa hab√≠a analizado los restos recuperados en el ejido Santa Elena como parte de uno de los contratos firmados con la Fiscal√≠a, que les autorizaba √ļnicamente a extraer ADN, no a confrontar con otras muestras. Georgina dice que Garc√≠a Sosa se lo inform√≥ a una mam√° buscadora y as√≠ la noticia empez√≥ a regarse. Cuando la amiga le dio la noticia por tel√©fono, las compa√Īeras del colectivo llamaron a un sacerdote.

‚ÄĒEl sacerdote habl√≥ y dio unas palabras, hizo una oraci√≥n, le hizo bendiciones a Thania, pero a m√≠ no me ca√≠a el veinte; yo estaba sorprendida, no pod√≠a hablar. Haga de cuenta que ten√≠a un pedazo de hielo en mi coraz√≥n, que yo no lo cre√≠a.

Julio S√°nchez Pasillas y Georgina Aranda son pap√°s de Thania, de 22 a√Īos, desaparecida en Coahuila. Mientras Central ADN ten√≠a un contrato con la fiscal√≠a para toma de muestras de extracci√≥n de ADN, la familia se enter√≥ por terceros que hab√≠a sido identificada una muela de su hija y una mand√≠bula, esta √ļltima result√≥ ser de un perro.

Dos peritajes independientes que realiz√≥ el Ministerio P√ļblico ‚ÄĒdice Georgina‚ÄĒ mostraron que la mand√≠bula era de un perro y los huesos eran de dos hombres distintos.

La muela sí dio positivo, pero su madre no la considera una prueba contundente:

‚ÄĒSi es una muela, le doy gracias a Dios porque s√© que mi hija est√° viva. A m√≠ me faltan cuatro muelas y todav√≠a sigo dando guerra.

Más familias consultadas narran casos parecidos: citas en cafeterías, promesas de identificaciones fallidas, ilusiones.

Algunos piensan distinto. Personas como Silvia Ortiz, la l√≠der de Grupo Vida, una de las organizaciones de v√≠ctimas en Coahuila, respaldan a esta empresa. Ella trabaj√≥ de cerca con Central ADN y con Garc√≠a Sosa porque los considera un buen laboratorio, capaz de identificar el tipo de restos que recuperan en su estado: trozados, quemados, degradados, del tama√Īo de una u√Īa.

‚ÄĒLa capacidad del laboratorio de Coahuila para identificar los restos era bastante nula. La Polic√≠a Federal, la m√°s equipada, no s√≥lo ten√≠a restos del estado, sino de todo el pa√≠s y ten√≠a saturaci√≥n. Por eso se decide contratar a este laboratorio ‚ÄĒdice la mam√° de Stephanie S√°nchez Viesca Ortiz, desaparecida en 2004, a los quince a√Īos.

Algo similar opina Lucy D√≠az, l√≠der del Colectivo Solecito, en Veracruz, aunque desconoce el entramado que une a Central ADN. Ah√≠, seg√ļn la prensa local, Mariana Garc√≠a Sosa y su laboratorio tomaron muestras gen√©ticas gratuitas a familiares de personas desaparecidas y donaron otras tantas a la Fiscal√≠a de Jorge Winkler ‚ÄĒhoy pr√≥fugo de la justicia‚ÄĒ. En el predio Colinas de Santa Fe se hab√≠an descubierto 156 fosas clandestinas y la morgue estaba rebasada con restos sin identificar.

‚ÄĒEn ese tiempo Mariana [Garc√≠a Sosa] estaba tratando de ganarse un mercado ah√≠. Yo no lo ve√≠a mal porque, evidentemente, la identificaci√≥n tambi√©n va a tener que salir de cosas privadas.

Algunos familiares consultados en Veracruz, donde no hubo contrato, aseguran que García Sosa les dijo que los perfiles genéticos los conseguía de la Comisión Nacional de Seguridad.

 

COPIAR

Tres computadoras Lenovo Thinkcentre S4000Z entran al Laboratorio de Biolog√≠a Molecular de Servicios Periciales de la entonces PGR, el m√°s importante del pa√≠s en materia de identificaci√≥n gen√©tica. Es s√°bado 16 de octubre de 2016, un d√≠a no laboral. Al interior de R√≠o Consulado 715-721, de la Ciudad de M√©xico, hay movimiento. Entran estos equipos de escritorio por la firma de un convenio entre una empresa privada y una funcionaria p√ļblica: Central ADN, representada por el veterinario Diego Ulibarri G√≥mez, y Martha Acela Valdez Gonz√°lez, directora del Laboratorio de Biolog√≠a Molecular. En el documento no hay firmas de testigos ni del Coordinador de Servicios Periciales.

El acuerdo 15/10/2016-15/5/2017 dice que todo ser√° gratuito: nadie pagar√° por nada, que las computadoras se usar√°n para una demostraci√≥n de AlteaDB, que la prueba durar√° siete meses, periodo en el que las Lenovo estar√°n conectadas desde el laboratorio de la PGR a una red privada ‚ÄĒque controla la empresa‚ÄĒ y que cuando la muestra termine las m√°quinas no ser√°n devueltas. Junto a las computadoras ingresa el personal de la empresa privada pero no se mencionan sus nombres.

¬ŅPor qu√© ingresar computadoras al lugar donde se resguarda la mayor y m√°s importante base de datos del Estado mexicano, con informaci√≥n confidencial? ¬ŅPor qu√© hacer una prueba con un software privado si ya se contaba con el CODIS del FBI, uno de los m√°s reconocidos a nivel mundial?

Las Lenovo se instalaron en el laboratorio de gen√©tica m√°s importante del pa√≠s que gobernaba entonces Pe√Īa Nieto. El secretario de Gobernaci√≥n era Miguel √Āngel Osorio Chong; el subsecretario de Derechos Humanos era Roberto Campa Cifri√°n; la titular de la PGR era Arely G√≥mez; mientras que en la Comisi√≥n Nacional de Seguridad (CNS) estaba Renato Sales Heredia. Y, finalmente, un nombre importante: Roberto Cabrera Alfaro, coordinador de Estrategias del Sistema de Seguridad P√ļblica, quien ser√≠a el primer titular de la Comisi√≥n Nacional de B√ļsqueda (CNB) entre marzo de 2018 y enero de 2019.

Llamamos a la exfuncionaria Valdez Gonz√°lez para consultarla sobre este acuerdo firmado por ella.

‚ÄĒNo, no, no. No tengo nada qu√© decir. Eso caus√≥ muchos problemas y realmente no funcion√≥ ‚ÄĒdice por tel√©fono.

Escueta, apurada, responde a una llamada para esta investigaci√≥n. Es una bi√≥loga con m√°s de veinte a√Īos de experiencia en temas forenses; ha sido perita y funcionaria de la procuradur√≠a, una mujer interesada en bases de datos, como lo habl√≥ extensamente en su propuesta y comparecencia como aspirante a dirigir la CNB en 2018. El acuerdo con Central ADN se hizo justo en un momento de ajetreo en la PGR y cambios en el √°rea en Servicios Periciales, con Jorge Alberto Z√ļ√Īiga Malv√°rez como interino, despu√©s de la renuncia de Sara M√≥nica Medina Alegr√≠a, cuestionada por validar la verdad hist√≥rica del caso Ayotzinapa. Despu√©s de Z√ļ√Īiga, qued√≥ a cargo Anselmo Apodaca, desde diciembre de 2016 hasta diciembre de 2019.

Mariana García Sosa, la accionista del laboratorio que peregrina por el país y promete a familiares acceso a las bases de datos del Estado mexicano que deberían ser secretas, accedió a responder una entrevista. Primero, por correo; después prefirió hablar por teléfono.

‚ÄĒA lo mejor no les va a sumar mucho hablar conmigo porque hay cosas que, por confidencialidad, no voy a poder decir ‚ÄĒresponde la mujer de cuarenta y pocos a√Īos‚ÄĒ. Tengo al gobierno encima de m√≠. Est√° corriendo un proceso legal.

‚ÄĒ¬ŅA qui√©n tienes encima de ti?

‚ÄĒDigamos que el gobierno est√° viendo qu√© hago con todo este tema.

Quien autoriz√≥ la entrada de estas computadoras, seg√ļn Garc√≠a Sosa, fue Z√ļ√Īiga Malv√°rez, y confirma:

‚ÄĒLo que hicimos fue un ejercicio con algunos perfiles donde les pusimos las computadoras. Se les capacit√≥ para que ellos hicieran las b√ļsquedas, no nosotros, sino que ellos operaran todo, por seguridad.

Dientes y huesos son las partes del ser humano que sobreviven al paso del tiempo. De ellos se puede extraer ADN, la informaci√≥n √ļnica de cada ser humano. Con ellos se puede dar nombre a un cuerpo, a√ļn d√©cadas despu√©s. Fotograf√≠a: Miguel Tovar

Al preguntar por el destino de las Lenovo, la FGR nos dice que siguen instaladas ahí. La respuesta confirma lo que sabe García Sosa:

‚ÄĒLas Lenovo y las computadoras que se usaron en esa ‚Äúdemo‚ÄĚ jam√°s salieron de la Fiscal√≠a, siempre se quedaron ah√≠.

Y la informaci√≥n qued√≥ en una nube. ¬ŅQui√©nes han tenido acceso a ella? Al respecto, no hay certezas, pero s√≠ un juicio en curso.

Roberto Cabrera Alfaro, el primer comisionado de b√ļsqueda, est√° vinculado a proceso y acusado de ejercicio indebido de la funci√≥n p√ļblica ‚ÄĒviolaci√≥n al art√≠culo 214 del C√≥digo Penal Federal‚ÄĒ, un cargo que podr√≠a significar una condena de doce a√Īos de prisi√≥n. La Fiscal√≠a Anticorrupci√≥n lo investiga por presuntamente haber entregado a un particular (Central ADN, S.A. de C.V.), sin convenio ni pago, la copia de una base de datos gen√©ticos que tuvo en su poder mientras dirig√≠a la CNB en 2018. De acuerdo con diferentes fuentes oficiales, los datos ah√≠ filtrados ser√≠an del banco gen√©tico de la FGR.

Documentos consultados en el Consejo de la Judicatura Federal muestran que la causa judicial lleva al menos un a√Īo en tribunales, aunque hasta ahora se hab√≠a mantenido en secreto. Y quien cuida ese silencio es el abogado Javier Cruz Angulo, defensor de Cabrera Alfaro: ‚ÄúNo hay entrevistas ni se otorgar√°n mayores datos‚ÄĚ, respondi√≥ por mensaje de WhatsApp.

Cabrera Alfaro es un abogado de 48 a√Īos. Escal√≥ en cargos p√ļblicos en √°reas de seguridad y an√°lisis de datos desde 2002, siempre bajo el mando de Renato Sales Heredia. En su puesto de alto funcionario en la CNS se ocup√≥ de temas como personas desaparecidas, b√ļsqueda y contacto con familiares de v√≠ctimas. Desde 2013 fue enlace con la Embajada de Estados Unidos en M√©xico y las agencias estadounidenses del Servicio de Control de Inmigraci√≥n y Aduanas (ICE), la Agencia antidrogas (DEA), as√≠ como el FBI, quien le entreg√≥ un reconocimiento por su cooperaci√≥n cuando estuvo a cargo de la Coordinaci√≥n Nacional Antisecuestros.

En enero de 2019, antes de dejar su puesto, Cabrera Alfaro inform√≥ que la CNB ten√≠a una base de datos con cincuenta mil perfiles gen√©ticos, pero la nueva administraci√≥n denuncia que no la recibi√≥ en el traspaso de funciones. Adem√°s, la CNB no tiene entre sus atribuciones tener un banco gen√©tico. ¬ŅDe d√≥nde salieron esos datos? En palabras de Alejandro Encinas, subsecretario de Derechos Humanos de Gobernaci√≥n, el caso es grave ‚Äúporque se trata de un bien p√ļblico que tiene reservas de ley en el manejo de los datos personales‚ÄĚ, dice en entrevista. Al respecto, la actual comisionada Karla Quintana responde por tel√©fono para esta investigaci√≥n, dispuesta a hablar pero con reserva: ‚ÄúMe interesa la investigaci√≥n period√≠stica que est√°n haciendo, pero no puedo dar detalles porque la investigaci√≥n ministerial est√° en proceso. Ojal√° su investigaci√≥n pueda aportar elementos‚ÄĚ.

A diciembre de 2021, la FGR sólo investiga al excomisionado Cabrera Alfaro. Ni a otros funcionarios ni a la empresa Central ADN. A nadie más.

Desaparecen las personas, los nombres en las morgues y hasta las bases de datos con su información. Desaparecer en México es un verbo infinito.

 

VENDER

‚ÄĒYo tengo una base de perfiles gen√©ticos de cad√°veres ya identificados y se la puedo vender porque necesito recuperar lo que gast√©.

Quien habla y ofrece su producto es Mariana Garc√≠a Sosa, seg√ļn el relato de una fuente an√≥nima que lo sabe de primera mano. Ocurre un d√≠a de octubre de 2018: falta poco para que L√≥pez Obrador asuma la Presidencia y Encinas recibe a familiares de personas desaparecidas. Dice el funcionario:

‚ÄĒSostuvimos una reuni√≥n durante la transici√≥n. Lleg√≥ esta persona [Garc√≠a Sosa]. Me hizo el ofrecimiento de una base de datos gen√©ticos, que se me hace una situaci√≥n sumamente irregular, porque implica tener consentimiento de las personas que forman parte de esa base de datos y, por supuesto, que un documento o un archivo de esa naturaleza no puede comercializarse ‚ÄĒconfirma Encinas.

Revira la socia de Central ADN:

‚ÄĒ No, no [fui a] ofrec√©rsela, jam√°s se la ofrec√≠.

‚ÄĒ¬ŅC√≥mo fue entonces?

‚ÄĒLe avis√© lo que se hab√≠a logrado juntar a trav√©s del primer comisionado [Cabrera Alfaro], porque yo me enter√© de que el primer comisionado no estaba avisando de lo que ten√≠a. Entonces, en una reuni√≥n que me invitan los familiares de desaparecidos, yo le expongo a Alejandro Encinas lo que tengo, con la finalidad de entregarlo.

Una mujer joven, simpática y elegante es el rostro visible de Central ADN. Mariana García Sosa ha recorrido los estados de Veracruz, Coahuila, Jalisco, Morelos y San Luis Potosí tomando pruebas de ADN a familiares de víctimas y consiguiendo contratos para su laboratorio.  Fotografías: tomadas de Internet

 

Lo que ella plantea como casi un regalo, para identificar a los desaparecidos de M√©xico, otras fuentes ‚ÄĒconfidenciales por seguridad‚ÄĒ lo recuerdan como una oferta de venta. Y hubo m√°s de una. Tambi√©n se reuni√≥ con Karla Quintana cuando ya era comisionada Nacional de B√ļsqueda, pero ella dice que no acept√≥ quedarse con la informaci√≥n. Y aun antes, en 2017, su laboratorio le hab√≠a lanzado otra oferta a Roberto Campa Cifri√°n, subsecretario de Derechos Humanos entre 2015 y 2018.

‚ÄĒA m√≠ me llamaba la atenci√≥n que muchas de estas bases de datos eran oficiales. En ese momento, mi pregunta era ¬Ņc√≥mo pod√≠a un ente privado acceder a esa informaci√≥n? Y entonces, simplemente, no le di importancia y no tuve m√°s comunicaci√≥n ‚ÄĒdice Campa Cifri√°n en entrevista.

Encinas desconocía el convenio entre Central ADN y la PGR pero anticipa que debe revisarse.

‚ÄĒHaber accedido a la base de datos CODIS incluso puede vulnerar lo que era el convenio de colaboraci√≥n con el gobierno de Estados Unidos y la Iniciativa M√©rida.

Una base de datos gen√©ticos es m√°s que n√ļmeros. Son personas que buscan: muestras de sangre y saliva de madres, hermanos, esposas, hijos. Son perfiles gen√©ticos: la informaci√≥n que guarda un hueso o un diente en cada una de sus c√©lulas. La esperanza de la permanencia, de no olvidar, de encontrar.

Y más valen la saliva, la sangre, los huesos, entre tanto que se ha perdido, en un país con morgues saturadas sin aire acondicionado y cuerpos en el piso; con miles de fosas, campos de exterminio y camiones cargados de restos donde a las familias les entregan pedazos de cuerpos en bolsas negras de basura, cadáveres equivocados o cenizas sin la certeza de que sean las del ser querido. La situación es tan severa que la ONU eligió a México como destino de la primera visita internacional en materia de desaparición forzada en noviembre de 2021. En las conclusiones sostienen que las desapariciones siguen siendo generalizadas y la impunidad es casi absoluta.

En este caos forense, el pa√≠s junto con organismos internacionales alistan un Mecanismo Extraordinario de Identificaci√≥n Forense. Es decir, un camino de posibles soluciones que incluye la contrataci√≥n ‚ÄĒo no‚ÄĒ de empresas privadas.

El n√ļmero oficial de personas desaparecidas en el pa√≠s es de m√°s 95 mil, pero no todas las familias denuncian. Imagen de la Sexta Brigada Nacional de B√ļsqueda de Personas Desaparecidas realizada en Morelos, en noviembre de 2021. Fotograf√≠as: Miguel Tovar

 

Y mientras, en el negocio de la muerte, los laboratorios privados sacan cuentas: hay cerca de cien mil personas desaparecidas y para cada identificación se requieren tres pruebas genéticas. En costos actuales, estamos hablando de 40 y 50 dólares por cada muestra de referencia y entre 400 y 500 dólares por analizar cada resto. El botín es gigantesco: multiplicar cien mil desaparecidos por tres pruebas, en cada caso, arroja una cifra tan alta que las calculadoras marcan error si se cuenta en pesos. En dólares son cerca de sesenta millones.

Suena el tel√©fono de M√≥nica, la mujer que busca a su hijo y esposo desaparecidos en Jalisco. Es un mensaje que repite el mismo libreto: ‚ÄúNuestro laboratorio se llama Genolife. Le busco con la intenci√≥n de que puedan apoyarme, busco poder vincular con los grupos adecuados para poder ofrecerles nuestro laboratorio para pruebas gen√©ticas, perfiles de ADN, procesamiento de datos gen√©ticos‚ÄĚ.

Otros laboratorios privados aparecen en el limbo forense sin regulaciones, sin auditorías, sin leyes.

‚ÄĒEst√°n en la cacer√≠a de poder hacer su negocio ‚ÄĒresume M√≥nica.

Llegan nuevos mensajes, precios, ofertas.

 

 

[[RECUADROS]]

 

La red de la empresa

Central ADN se fund√≥ en 2013, en Morelia, Michoac√°n, pocas semanas despu√©s del regreso del PRI, con el presidente Enrique Pe√Īa Nieto. Tiene dos direcciones en Morelia y una en la Ciudad de M√©xico, en Polanco, y tres sitios de internet: Central ADN (centraladn.com), Somos ADN (somosadn.com) y ADN M√©xico (adnmexico.net) que es el nombre comercial de su laboratorio de pruebas. El primer presidente de Central ADN fue Alfonso Fabriciano G√≥mez Sanz, pero en la actualidad aparece Jaime Ra√ļl Aceves Hungar con ese nombramiento. En febrero de 2018 surgi√≥ una empresa similar a Central ADN, llamada Biotecnol√≥gica Somos ADN, S.A. de C.V. Los accionistas son casi los mismos: el publicista Hugo Pablo Carlos Scherer Castillo, el veterinario Diego Ulibarri G√≥mez y el empresario Alfonso Fabriciano G√≥mez Sanz. Entre otros miembros nuevos, se uni√≥ un genetista espa√Īol de nombre Manuel Rey. Mariana Garc√≠a Sosa, esta vez, no est√° incluida..

 

 

Las bases de datos

No hay en México una base de datos genéticos exclusiva para buscar a personas desaparecidas. Los bancos genéticos existentes almacenan, comparan y confrontan registros de ADN que provienen de delincuentes convictos, escenas del crimen, restos humanos no identificados y personas desaparecidas. Todo junto.La primera base nacional se creó en 2004, durante el gobierno de Vicente Fox, por recomendación de la ONU. En septiembre de 2009, en el marco de la Iniciativa Mérida, Estados Unidos donó el software CODIS que usa el FBI, si bien se comenzó a usar hasta 2012.

Por ley, la FGR resguarda esta gran base de datos que env√≠an las procuradur√≠as, fiscal√≠as y morgues a Servicios Periciales de la Fiscal√≠a. En la actualidad contiene 69 300 perfiles gen√©ticos, seg√ļn una respuesta por transparencia. Desde 2010 existe otra base de datos, de la Divisi√≥n Cient√≠fica de la extinta Polic√≠a Federal (PF), un archivo que se hered√≥ a la Guardia Nacional (GN) y cuyas muestras son, en su mayor√≠a, de familiares de personas desaparecidas, que se han ido recolectando a petici√≥n de los colectivos de b√ļsqueda. La base tiene 15,741 perfiles gen√©ticos ingresados hasta ahora, seg√ļn una respuesta v√≠a ley de transparencia. El 1 de octubre del 2021 la GN adjudic√≥ un contrato por casi 2.2 millones de pesos para el arrendamiento de una base de datos gen√©ticos a Log√≠stica y Tecnolog√≠as para Laboratorios, S. A. de C. V., una empresa ubicada en la ciudad de Mexicali. Las pruebas que toma la GN se env√≠an a los servicios periciales locales y al federal para que ayuden en la identificaci√≥n de personas desaparecidas; los resultados no se entregan a los familiares.

 

 

 

Hugo Pablo Carlos Scherer Castillo

Es publicista, asesor electoral y productor de cine. Es familiar de Julio Scherer Ibarra, exconsejero jur√≠dico del presidente Andr√©s Manuel L√≥pez Obrador. En el acta constitutiva de Central ADN aparece como secretario de la sociedad mercantil. En una asamblea extraordinaria a finales del 2020, los socios de Central ADN aprobaron la propuesta para transferir a Productora de Contenidos Inmersivos 115, S.A. de C.V., la totalidad de las acciones de Scherer Castillo, equivalente a 2 250 millones, y reconocerle su car√°cter de socio de la entidad que tiene como apoderada a Valentina Scherer Navarro. Adem√°s de esa compa√Ī√≠a, por fuera de Central ADN, el publicista registr√≥ tambi√©n en 2019 la empresa Tenedora de Proyectos 115, donde comparte el 50% de las acciones con Julio Javier Scherer Parey√≥n, el hijo del exconsejero jur√≠dico de AMLO.

 

Mariana García Sosa

Es la cara visible de Central ADN. Cuando entr√≥ a la empresa aport√≥ 750 mil pesos, de acuerdo con las actas en el Registro P√ļblico del Comercio; ahora cuenta con 2.5 millones de pesos en acciones. Aparte, tiene la empresa Helix-ID, creada en 2017; uno de sus apoderados es V√≠ctor Rodr√≠guez Neria, tambi√©n apoderado legal de Central ADN. Al igual que otros socios, mantiene un perfil bajo en redes sociales, sin cuentas visibles de Twitter, Facebook ni Instagram. Ante las familias de v√≠ctimas de desaparecidos omite el apellido Garc√≠a.

 

Alfonso Fabriciano Gómez Sanz

Empresario michoacano, es pariente y socio de los Reyz√°bal, un clan de la alta sociedad en Espa√Īa y ostenta el t√≠tulo de C√≥nsul del Reino de Espa√Īa en Morelia gracias a un decreto de ley en el Congreso de la Uni√≥n de 2005, cuando Manuel Bartlett era senador. En el acta constitutiva de Central ADN aparece como presidente. Adem√°s es socio de un c√ļmulo de empresas inmobiliarias, de construcci√≥n y de cr√©dito, algunas incorporadas al capital de Central ADN.

 

H√©ctor Marcos D√≠az-Santana Casta√Īos

Exfiscal electoral durante las presidenciales de 2018: el Congreso lo eligi√≥ para sustituir a Santiago Nieto despu√©s de que el gobierno de Pe√Īa Nieto lo corriera durante la investigaci√≥n del caso Odebrecht. Es profesor de la UNAM y del IPN.

Entr√≥ a Central ADN en agosto de 2020 con un capital de casi dos millones de pesos y su empresa WeConnect ADN S. A. de C. V., que tiene entre sus prop√≥sitos administrar bases de informaci√≥n gen√©tica. Renunci√≥ a Central ADN en octubre de 2021, seg√ļn consta en un acta ingresada al Registro P√ļblico de Comercio. Antes de irse firm√≥ contrato de compraventa de acciones (1,890,000 pesos) con la Productora de Contenidos Inmersivos 115, cuya apoderada es Valentina Scherer Navarro.

 

Diego Ulibarri Gómez

Es veterinario especializado en caballos y empresario. Tiene 49 a√Īos y es originario de Morelia. En su perfil de LinkedIn aparece como director corporativo de Central ADN y Somos ADN. Firm√≥ el convenio de la PGR cuando entraron tres computadoras Lenovo que se instalaron en el Laboratorio de Gen√©tica Molecular m√°s importante del pa√≠s. Su hermano Salvador Ulibarri G√≥mez, egresado de la Universidad Iberoamericana, es socio de Grupo Cantabria, incorporado a Central ADN

Reportaje realizado con el apoyo del Proyecto

Piloto de Periodismo de Investigación de la UNESCO

Texto de Paula Mónaco Felipe y Wendy Selene Pérez

Fotografía de Miguel Tovar Fierro

Con la colaboración de Luis Brito

Edición: Francisco Sandoval y Guillermo Sánchez Cervantes.

Autor(a)

Redacción Zeta
Redacción de www.zetatijuana.com
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