Margo Glantz, Medalla Carlos Fuentes por la FIL

Foto: Cortesía Cortesía FIL Guadalajara-Eva Becerra
Cultura lunes, 13 diciembre, 2021 12:15 PM

“Que en esta etapa después de la pandemia me den una medalla con la significación que tiene, no solo por la figura de Carlos Fuentes sino por todo lo que significa alrededor y dentro de la FIL, para mí era como un galardón muy importante”, expresó a ZETA Margo Glantz. “Se entra muy fácil a las redes sociales, pero se entra muy difícilmente a la reflexión sobre lo que está pasando”, criticó

 

Una de las protagonistas de la 35 Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL), que se celebró del 27 de noviembre al 5 de diciembre, fue Margo Glantz, quien acudió sonriente y con la lucidez que la caracteriza a recibir la Medalla Carlos Fuentes 2021, en la apertura del Salón Literario, el domingo 28 de noviembre en el Auditorio Juan Rulfo de la Expo Guadalajara.

De manos de Silvia Lemus, viuda de Carlos Fuentes, Glantz (México, 28 de enero de 1930) recibió la condecoración por su trayectoria durante la FIL Guadalajara:

“Es un gran honor para mí recibir hoy, en el marco de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, y en este recinto llamado Juan Rulfo, la medalla Carlos Fuentes. Agradezco cumplidamente a quienes han decidido otorgarme este galardón, que asimismo celebra mi entrada a la novena década de mi vida”, expresó emocionada Margo Glantz.

“Agradezco por ello a mis queridos y admirados Raúl Padilla, Marisol Schulz, Laura Niembro y Silvia Lemus, quien a nombre de su esposo me entrega esta medalla. También quiero agradecerle a mi joven y talentosa amiga Gabriela Jáuregui haber aceptado presentarme”, complementó la autora de “Cuerpo contra cuerpo” (Sexto piso, 2020).

“Esta medalla es como una especie de coronación, muy importante, y me uno a un amigo y un gran escritor como Carlos”, señaló.

Durante su distinción en la FIL de Guadalajara, Margo Glantz también concedió una entrevista a ZETA, donde recordó la figura de Carlos Fuentes y su generación; rememoró las dificultades cuando empezó a publicar ficción y compartió algunas consideraciones sobre la fragmentación y digresión que caracterizan su obra.

 

LA MEDALLA CARLOS FUENTES

Margo Glantz ha recibido diversas distinciones durante la FIL Guadalajara. Por ejemplo, en 2003 ganó el Premio Sor Juana Inés de la Cruz por su novela “El rastro”; en 2010 mereció el Premio FIL de Literatura en Lengua Romances; y en 2021 alzó la Medalla Carlos Fuentes.

— ¿Por qué es tan especial la Medalla Carlos Fuentes para Usted?, inquirió ZETA a Margo Glantz.

“Carlos Fuentes fue uno de los más destacados miembros de mi generación; yo entré a esa generación tarde, él había escrito desde que yo tenía 20 años, él también; era una figura muy brillante, y yo lo seguía como profesora de la Facultad de Filosofía y Letras. Fuimos amigos de una manera más bien relativa; no fuimos amigos íntimos, pero durante muchas etapas de mi vida estuve vinculada a la vida de Carlos Fuentes”.

“En segundo lugar, para mí es muy significativo que la Feria Internacional del Libro de Guadalajara -que ya me ha galardonado otras veces, porque me dieron el Premio Sor Juana Inés de la Cruz por mi novela ‘El rastro’ y porque me gané el Premio FIL en 2010-, que en esta etapa después de la pandemia me den una medalla con la significación que tiene, no solo por la figura de Carlos Fuentes, sino por todo lo que significa alrededor y dentro de la FIL; para mí era como un galardón muy importante”.

“Por otro lado, me pareció muy significativo que coincidiera yo con el Premio FIL 2021 que le dieron a Diamela Eltit, amiga muy cercana, muy querida, con la que conviví mucho tiempo; ella fue la Agregada Cultural de Chile en México después de que cayó Pinochet, del 90 al 94. Ella fue muy importante para que me dieran el Premio FIL de 2010 porque fue miembro del Jurado; es una persona muy inteligente no solo como escritora, sino como pensadora, además es como muy conciliadora, muy inteligente en sus raciocinios, y ella definió muchas cosas en relación con mi escritura que funcionaba muy bien cuando ella fue Jurado. Entonces, se lo agradezco mucho”.

“Por otro lado, me parece una coincidencia muy feliz que a ella le hayan dado el Premio Carlos Fuentes (2021) hace dos meses y que a mí me den [la Medalla Carlos Fuentes], cuando le dan a ella el Premio FIL 2021, que a mí me lo dieron hace 10 años; ella fue la que leyó mi texto laudatorio y que al mismo tiempo estuviéramos juntas en la FIL Guadalajara, yo con la Medalla Carlos Fuentes y ella con Premio FIL. Entonces, para mí  fue muy impactante por todas estas coincidencias”.

Foto: Cortesía FIL Guadalajara-Bernardo de Niz

 

LA GENERACIÓN DE MARGO GLANTZ Y CARLOS FUENTES

Escuchar a Margo Glantz es también reconocer a una generación gloriosa de autores mexicanos y latinoamericanos, por nacimiento o nacionalización, nacidos en las primeras tres décadas del Siglo XX, que gozan del reconocimiento. Con una memoria prodigiosa, Glantz recrea su generación en la entrevista para ZETA.

— ¿Cómo conoció Usted a Carlos Fuentes? ¿Fue primero a través de su obra ‘Aura’ o en persona?

“‘Aura’ la publicó en el 60 y yo lo conocí en el 59. Lo conocí porque él llegaba al restaurante de mis padres donde yo a veces ayudaba, estaba yo en la caja y enfrente de la caja, del mostrador donde se recibía toda serie de cosas, había un stand muy grande de revistas extranjeras; y además Carlos vivía cerca y venía muy seguido a revisar esas revistas, así lo conocí”.

“Pero al mismo tiempo, Carlos era muy amigo de muchos amigos íntimos míos con los que organizamos en el 59, ellos sobre todo, un periódico que era crítico políticamente del gobierno de López Mateos (1958-1964); era director Carlos Fuentes y varios intelectuales muy importantes. Ya todos murieron, como Luis Villoro, Víctor Flores Olea, Francisco López Cámara, Jaime García Terrés; yo estaba todo el tiempo con ellos. Además, el Pen Club se organizó; la presidenta era Julieta Campos, amiga mía muy íntima, habíamos estado juntas en París. Entonces, digamos, había una convivencia casi cotidiana con Carlos. Luego se fue espaciando, pero tuve muchas ocasiones de estar con Carlos… en fin, lo conocí mucho, era de mi grupo”.

— Usted es de la misma generación de los autores del boom; Carlos Fuentes nació en 1928, Usted en 1930. ¿Por qué Usted no publicó en los 50 y 60?

“No publiqué porque no había escrito todavía, porque no había encontrado la forma de escribir y porque la forma que tenía yo de escribir no era muy aceptada; ahora soy así absolutamente, es decir, todo mundo ya escribe como yo, pero cuando yo empecé a escribir y a publicar ficción en el 77, cuando ya todos mis compañeros habían publicado desde los 20 años, yo tenía 47 (en 1977). Era yo amiga de todos ellos, estuve dirigiendo el Instituto Mexicano Israelí y todos ellos participaban: Monsiváis, Revueltas, todos ellos”.

“Pero cuando publiqué nadie me quiso publicar. Tuve que pagar a cuenta de autor mis dos primeros libros (‘Las genealogías’ de 1981 y ‘Síndrome de naufragios’ de 1984) porque a nadie le gustaba lo que yo escribía; a los editores les parecía que era invendible. Entonces, como yo decidí que ése era el tipo de escritura que a mí me interesaba, me lancé a publicar a cuenta de autor, luego hice suscripciones y vendí mis libros para poder pagarme la imprenta y todo lo demás; luego ya me empezaron a publicar”.

“Cuando hice ‘Las genealogías’ (1981) fue primero un folletín en el periódico Unomásuno. Había una editorial que se acababa de fundar, que era Martín Casillas Editores; les interesó mi libro, entonces yo lo organicé, lo reestructuré y lo publicamos como ‘Las genealogías’, pero en el periódico se llamaba ‘Las genealogías’. Empezó en el periódico como folletín y acabó estructurándose de una manera distinta y ganó el primer premio que yo gané, que es el Magda Donato”.

— ¿Eso significa que los agentes literarios y los editores tenían una preferencia por publicar a los hombres y un rechazo para publicar obra de las mujeres?

“Yo creo que a pesar de que los editores -algunos- pueden descubrir autores importantes nuevos, generalmente pugnan muchos de ellos por lo más conocido, por lo más tradicional, porque es más lógico que encuentren lectores, y obviamente las editoriales viven de los lectores. Entonces, publicar una cosa excesivamente experimental y nueva, como lo que yo hice… que al principio era bastante mediocre, creo yo, aunque escribí algunos textos importantes, pero en general no eran tan maravillosos; era maravilloso el experimento y el concepto del proyecto. A mí me pareció muy importante el proyecto. Creo que no se logró definir perfectamente el proyecto en mis primeros textos, pero era una especie como de tentar el camino, ir probando lo que iba a ser. Entonces, digamos, era difícil para los editores publicarme. Aunque, por ejemplo, Joaquín Mortiz publicó cosas muy importantes, como José Agustín y (Gustavo) Sainz; pero como que estaban más en el tópico del tiempo, lo que la gente esperaba en ese momento, y como que lo mío desesperaba”.

ENTRE LA FRAGMENTACIÓN Y LA DIGRESIÓN

La fragmentación y digresión caracterizan la obra de Margo Glantz. Entre sus libros más recientes se encuentran “Yo también me acuerdo” (2014), “Y por mirarlo todo, nada veía” (2018) y “Cuerpo contra cuerpo” (2020).

— ¿Cuál es el argumento de la fragmentación y la digresión? ¿Tienen que ver con las figuras retóricas, la memoria, la oralidad?

“‘Yo también me acuerdo’ es a partir de un libro de Joe Brainard -que es un escritor americano de la generación de Andy Warhol- que Sexto Piso me publicó, y que también lo hizo George Perec, el francés. Entonces, me pidieron que hiciera esa tradición, pero yo utilicé muchos elementos de lo que estaba trabajando en el Twitter y Facebook, sobre todo Twitter; me parecía que había que hacer una reflexión muy profunda sobre las redes sociales.

“Las redes sociales permiten la falta de pensamiento porque vienen tan seguido las cosas y al mismo tiempo se confunden los niveles de lo que está pasando, y se parecen, iguales todas, que a mí me parecía importantísimo hacer una reflexión no teórica, sino práctica a través de la escritura; y en esa reflexión hay una fragmentación que llega verdaderamente al extremo. Es la fragmentación, de la fragmentación, de la fragmentación que se vuelve polvo; pero con ese polvo de toda la fragmentación se construye un universo, que es el del libro. Eso es muy importante. Yo creo que en ese libro se logra; ahora, es un libro que exige que la gente piense, pero como hay tantos pensamientos que se van disparando uno tras otro, a la gente le cuesta trabajo entrarle. A mí lo que me parece importante es que se entra muy fácil a las redes sociales, pero se entra muy difícilmente a la reflexión sobre lo que está pasando”.

 

EL CAMINO DE LA LITERATURA

Hija de Jacobo Glantz (1902-1982) y Elizabeth Shapiro (1902-1997), Margo Glantz nació en México el 28 de enero de 1930. Hacia el final de la entrevista para ZETA, reflexionó también sobre el significado de la literatura en su vida y sobre la pandemia.

— ¿Qué ha significado la literatura para Usted?

“Nací en la literatura. Mi padre era poeta muy importante; era un poeta en otro idioma, el idish, que yo no entendía y nunca me lo aprendí, pero tenía una biblioteca importante, se preocupó porque leyéramos mis hermanas y yo. Entonces desde muy niña, en cuanto tuve uso de razón, los libros fueron fundamentales para mí; digamos, era como lógico seguir el camino de la literatura: hice la carrera de literatura, hice un doctorado en Francia, y empecé a enseñar literatura en la Facultad de Filosofía y Letras, donde llevo más de 60 años. Era muy importante para mí, pero escribir literatura me costó más trabajo”.

“Tengo muchas cosas por escribir. La pandemia me ha apendejado; no he encontrado la forma de expresarme a partir de la pandemia, aunque he hecho muchas cosas durante, pero son más bien virtuales y orales que escritas. No estoy muy segura que la pandemia se acabe (y pronto); yo, personalmente, me urge escribir lo que quiero escribir”, concluyó.

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