Esquizofrenia, familia e insatisfacción

Fotos: Cortesía
Espectáculoz lunes, 15 noviembre, 2021 12:15 PM

Confrontando realidades y acariciando los límites de lo humano, “Yo Fausto”, ópera prima de Julio Berthely, toma los padecimientos mentales como eje dramático para narrar, emulando una tragedia griega, la historia de una familia fragmentada que condiciona su linaje. Personificada por Christian Vázquez, Carlos Aragón, Arcelia Ramírez, Amparo Barcia y Adriana Llabrés, la cinta llegará a salas de cine el jueves 18 de noviembre

Integrando cuestionamientos y reinterpretando el mito de la tragedia literaria de Goethe en tiempo actual, el filme mexicano “Yo Fausto”, de Julio Berthely y que retoma su título del legendario alquimista, mago y sabio del Siglo XVI, llegará a salas de cine el jueves 18 de noviembre, relatando “la historia de un joven perturbado por la condición mental de su madre (Arcelia Ramírez), que, cansado de vivir bajo el yugo de su padre (Carlos Aragón), abandona la carrera de medicina para marcharse a España a probar suerte, pero las circunstancias lo obligan a regresar, y de a poco, se ve envuelto por la desesperación, el tedio y la demencia”.

“La historia tiene una estructura de patriarcado, donde Fausto (Christian Vázquez) actúa conforme el padre dicta, él estudia medicina, pero es infeliz, por lo que busca su sueño y sensibilidad como fotógrafo en Barcelona, sacrificando la comodidad por la felicidad. En España conoce una modelo frustrada que por accidente queda embarazada, y al no tener solvencia económica, regresa a México por la ayuda paternal condicionada. La dinámica lo frustra a punto de detonar un ataque psicótico, por el cual es diagnosticado con esquizofrenia, lo cual hace complejo el futuro de él, su esposa e hijo, derivando un drama y tragedia final en la que hay una pérdida del control por completo”, relató a ZETA Berthely, cuyo filme fue reconocido con el Premio del Público en la Muestra de Cine Latinoamericano de Cataluña.

Respecto al guion, “tenía la necesidad de retratar la parte oscura de una familia, que independientemente de los lazos sanguíneos, existen fragmentaciones. Tomé la esquizofrenia como vehículo para explotar el drama, un padecimiento mental del que se habla poco por ser tabú, prefieren ocultarlo. La familia disfuncional la construí a partir de personajes que tienen sus propios conflictos, la esquizofrenia es el factor de cómo se desmorona el núcleo familiar”, abundó el cineasta.

Para la construcción de personajes, a los que se suman las interpretaciones de Amparo Barcia y Adriana Llabrés, Julio estudió los comportamientos de personas con el padecimiento, para a partir de cómo hablan, se mueven, respiran y reaccionan a los estímulos, darles vida en un rodaje completado entre Ciudad de México y Barcelona.

“Empecé a leer sobre la enfermedad, a entrevistar doctores y pacientes, y descubrí un mundo desgarrador e iluminador en el que nace mi película, que a su vez, es muy compleja a nivel de personajes, y llevarlos al mundo de lo verosímil con tantas dualidades. Fue mucho trabajo de mesa para el entendimiento de éstos. La película retrata la constante y eterna insatisfacción del ser humano, de esa búsqueda constante a partir del descontento; por otro lado, habla de los límites, de escapar de la realidad, de tu destino, y retornar a él. “En la cuestión narrativa, recurro al brinco de los tiempos como parte de la metáfora de la cabeza fragmentada de Fausto, como una inmersión al tren de pensamiento que, no es precisamente lineal, y eso llevará a la audiencia a tener que hilar piezas y momentos para entender lo que acontece, sumergirse en temporalidades y analogías que fotográficamente corresponden a los estados de ánimo de los personajes y la evolución dramática de la película, pasando de momentos luminosos a tonos azules, morados y rosas que acompañan la transformación y emociones de Fausto”, compartió Julio Berthely sobre su proyecto.

Entre el universo sonoro, la fotografía y el manejo de los tiempos, en “Yo Fausto” destaca la música original de Andrés Franco Medina Mora, quien guio la grabación del score por una orquesta sinfónica.

“La música es un tema muy importante en esta película, porque desde la escritura del guion ya estaba conceptualizada, tenía muy claro cómo quería musicalizar, dónde entrarían piezas de Wagner y Schubert. Fue un gran reto tener sello personalizado, como la mayoría de los filmes de Hollywood”, puntualizó Berthely, quien en enero próximo filmará su segundo largometraje, que abordará la relación entre una mujer torera (interpretada por Alejandra Herrera) y su padre.

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