“Los regímenes totalitarios de todos los signos ideológicos son creadores de mentiras”: Alberto Ruy-Sánchez

Foto: Enrique Mendoza
Cultura lunes, 15 noviembre, 2021 12:15 PM

“López Obrador está aprovechando al máximo los instrumentos autoritarios que existían en el sistema político mexicano para explotarlos en sus últimas posibilidades”, expuso a ZETA el autor de “El expediente Anna Ajmátova”, novela recién publicada por Alfaguara

Uno de los escritores mexicanos que ha abordado en gran parte de su obra a los autores soviéticos y su relación con el poder autoritario es Alberto Ruy-Sánchez, quien por estos días acaba de publicar “El expediente Anna Ajmátova”, editado por el sello Alfaguara, en el que cuenta la historia de la poeta rusa a quien Stalin le prohíbe escribir, incluso mata a su esposo Nicolai Gumilyov y encarcela a su hijo Lev.

Autor del volumen de relatos “Los demonios de la lengua”; de los libros de ensayo “Tristeza de la verdad: André Gide regresa a Rusia”, “Diálogos con mis fantasmas” y “Con la literatura en el cuerpo”; y de la novela “Los sueños de la serpiente”, Alberto Ruy-Sánchez incluye ahora en su bibliografía “El expediente Anna Ajmátova”, donde cuenta también la época autoritaria de Stalin y el asesinato de escritores.

Stalin, que gobernó la entonces Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) desde 1929 hasta su fallecimiento en 1953, prohibió a Anna Ajmátova escribir y asesinó a sus seres queridos más cercanos.

“Tal vez, Anna Ajmátova, junto con Dostoievski y Tolstoi, sea la gran escritora rusa. Ella fue una mujer que no fue asesinada por Stalin, decidió dejarla viva, mató a su primer marido (Nicolai Gumilyov), mató al tercero (Nicola Punin) y al hijo (Lev) lo metió a la cárcel. Anna Ajmátova es un claro ejemplo de la obsesión de un personaje autoritario con la poesía, porque Stalin fue poeta, y con una mujer”, expresó en entrevista para ZETA Alberto Ruy-Sánchez.

 

EL EXPEDIENTE

En la novela collage “El expediente Anna Ajmátova”, Alberto Ruy-Sánchez da voz a Vera Tamara Veridze, una escritora a quien Stalin le encomienda espiar a la poeta Anna Ajmátova, quien tiene prohibido escribir y, por supuesto, publicar.

A través de alrededor de 200 historias, anécdotas y otros relatos, Ruy-Sánchez cuenta cómo Vera se hace vecina y amiga de Anna para escribir los reportes para el régimen dictatorial, pero a poco a poco empieza a omitir o manipularlos en favor de Ajmátova, es decir, a ejercer su libertad aun a costa de su propia vida.

Háblanos de la Edad de Plata a la que pertenece Anna Ajmátova, grupo de intelectuales que primero fueron seguidores de Stalin, y luego perseguidos. Incluso, como recreas en “El expediente Anna Ajmátova” su primer esposo, Nicolai Gumilyov, fue asesinado en 1921 por Stalin.

“Este grupo, que se llamaba a sí mismo Acmeísta, surgió en esa primera época del Siglo XX como una reacción a las dos tendencias más importantes que había en su momento: el populismo -la literatura popular, demagógica, costumbrista, muy conformista, era muy popular, era la telenovela de la época-, y el simbolismo, considerada por ellos como demasiado abstracta, o sea, no se sentían tocados por esa literatura que hablaba de personajes mitológicos y todo lo convertía en símbolo. Ellos deciden seguir el ejemplo de Pushkin, un ejemplo para toda la literatura rusa moderna del Siglo XX, y una de las cosas que les encanta de Pushkin es que él fue un fanático, seguidor y utilizador de las culturas populares, sobre todo de los cuentos populares.

“Gumilyov comienza a hacer lo mismo que Pushkin y, como era un viajero, va a África, donde recopila cuentos populares africanos, los va integrando a su poesía, entonces su poesía se enriquece de una realidad que era completamente ajena a las élites rusas y que al mismo tiempo era muy concreta de las cosas que los rodeaban; y la otra gran influencia que tiene, es la literatura griega y romana, que era el tema de sus estudios secundarios y preparatorios. Gumilyov y Anna Ajmátova van tomando esta mezcla de dos vertientes para inventar una nueva manera de hacer poesía, que comparten ellos, pero cada uno tiene una voz distinta.

“La pregunta que se hace la narradora, Vera Tamara, es ¿por qué Stalin, que diario mata a mil o dos mil personas, decide no matar a Anna Ajmátova?, cuando la ama, pero también la odia, la admira, pero la detesta. Entonces, lo que decide Stalin es castigarla haciendo que mueran y sufran alrededor de ella todos sus seres queridos, su hijo (Lev) va a la cárcel 18 años; pero a ella no la mata, su venganza es que ella sea testigo de todo eso que le pasa a los suyos, lo cual, a largo plazo, se convierte en la posibilidad de que ella escriba mucho más allá de lo que su tirano le permite y que su poesía ahora nos llegue como un enorme regalo de la historia literaria”.

Cortesía

 

A PROPÓSITO DE AUTORITARISMOS

Especialista en la relación de los intelectuales rusos con el poder dictatorial de Stalin, Alberto Ruy-Sánchez también analizó en la entrevista para ZETA el autoritarismo del Presidente Andrés Manuel López Obrador:

“Todos los autoritarismos son diferentes, pero todos tienen rasgos comunes. La estudiosa más profunda de los rasgos esenciales del autoritarismo es Hannah Arendt; en su libro ‘Los orígenes del totalitarismo’ mostró lo que tenían en común el fascismo y el estalinismo, un autoritarismo de extrema izquierda y un autoritarismo de extrema derecha, lo cual demuestra que el autoritarismo y el totalitarismo es un fenómeno que atraviesa todo el espectro biológico, una característica humana que no la detiene ninguna ideología; y que, al contrario, las ideologías que crean la idea de transformación, que se sustentan en cambiar al mundo para mejorar, esconden con mucha frecuencia -cuando están movidas por un líder y apoyadas por las masas- un proyecto esencialmente autoritario.

“El autoritarismo de Putin, Trump, Bolsonaro y López Obrador, los cuatro tienen rasgos comunes, uno de ellos es la transideología; segundo, el crear una idea de una realidad superior que justifica todos los abusos; el tercero, es un protagonista que se presenta como el gran abusador, ‘pero es por tu bien’, es una figura incluso patriarcal”, refirió el autor.

“Siri Hustvedt señaló cómo estos cuatro autoritarios, Putin, Trump, Bolsonaro y López Obrador, se negaron a usar cubre bocas y ella lo señaló como un rasgo de machismo, es una sensación de que se vulnera su masculinidad y eso tiene que ver con el rasgo autoritario y con el deseo de una imposición autoritaria suprema. Los regímenes totalitarios de todos los signos ideológicos, con estos personajes, son creadores de mentiras; eso es fundamental. Los creadores de mentiras sistemáticas no sólo producen que la gente crea mentiras, sino que produce en la gente el desconcierto de no saber qué es verdad, porque quieren creerle a su amo”.

¿En qué momento o etapa se encuentra el gobierno de Andrés Manuel en cuanto su autoritarismo?

“López Obrador se encuentra en el momento de retomar el impulso de la esencia del sistema político mexicano. Cuando Mario Vargas Llosa dijo ‘Esto es una dictadura perfecta’, yo estaba ahí; Mario Vargas Llosa le dijo a Octavio Paz: ‘Esto es una dictadura perfecta porque los intelectuales están cooptados’. Y Octavio le dijo: ‘Nuestra responsabilidad intelectual es comprender la naturaleza verdadera del sistema, este sistema no es una dictadura, es un corporativismo autoritario’. Es decir, que reúne todas las fuerzas políticas, sindicatos obrero-patronales, sindicatos informales y los votos comprados con programas de bienestar, que en aquella época era ‘Solidaridad’ con Carlos Salinas de Gortari”, comparó.

“Entonces, López Obrador está aprovechando al máximo los instrumentos autoritarios que existían en el sistema político mexicano para explotarlos en sus últimas posibilidades, lo que incluye saber que el partido en el poder no es un partido, es el administrador del sistema político de corporativismo autoritario. El PRI nunca fue un partido, siempre fue el administrador del sistema; Morena no es un partido, es el administrador del sistema político, encargado de intimidar y corromper a todas las fuerzas sociales; estamos en ese momento, en el período de querer anular todas las autonomías y de querer ir pronto más allá de lo que había antes, por ejemplo, tratar de anular las autonomías universitarias”, advirtió.

Otra de las características de los regímenes autoritarios, es la criminalización de las disidencias:

“El autoritarismo nazi fue muy rápido, pero una de las primeras cosas que hizo Hitler fue criminalizar las disidencias acusadas de tener privilegios. Lenin, en 1921, dio la orden de criminalizar la disidencia de todos aquellos que le reprocharan que sus fábricas no eran eficientes, porque Lenin dijo ‘No importa que ahora no sean eficientes, si son fieles’; entonces, lo que hizo fue el primer juicio masivo y mató a 68 personas en lo que llamó ‘el complot de los ingenieros’, que en realidad era inexistente, era gente que quería mejorar la producción en las fábricas. Es muy interesante, porque toda esa gente que fue aniquilada era partidaria de la Revolución, pero quería que produjera más y mejor, y ahí estaba incluido el esposo (Nicolai Gumilyov) de Anna Ajmátova, que no era ingeniero ni nada, pero Lenin dijo ‘Hay que incluir a algunos inocentes para que el castigo sea ejemplar’, y los fusilaron”.

En torno al gobierno de AMLO, Alberto Ruy-Sánchez concluyó:

“El asesinato de periodistas, la complicidad del crimen organizado, el asesinato de mujeres, todo tiene que ver con lo que parece una indolencia del poder para ejercer la ley, pero que en realidad es la lógica de ‘lo malo que pasa a todos éstos me viene como anillo al dedo’. Lo más importante es reforzar las autonomías”.

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