“El daño no es su reforma, Presidente, el daño es lo que instruye”

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Opinionez viernes, 29 octubre, 2021 12:00 PM

Columna invitada

 

 

“Si quieres levantarte, levanta a alguien más”.

Booker T. Washington.

 

La discusión de la Miscelánea Fiscal 2022 terminó a golpes en San Lázaro. La causa: la reforma a la Ley del Impuesto sobre la Renta, que en su artículo 151 establece un nuevo limite a las deducciones que personas físicas pueden hacer respecto a los donativos que realicen en beneficio de las identificadas como organizaciones de la sociedad civil (OSC’s), al incluirlos ahora dentro del tope global de deducciones que pueden realizar las personas físicas por hasta un 15% de sus ingresos totales al año, donde se encuentran los gastos familiares, como lo son los médicos, educativos o los intereses hipotecarios.

Los donativos que se realizasen en beneficio de las OSC’s se encontraban en un rubro independiente, con un tope adicional del 7% de los ingresos acumulables que se podían deducir. Ya no. Ahora, con la reforma aprobada por ambas cámaras se deja un único parámetro: la persona física tendrá que optar entre deducir gastos familiares o donativos; la respuesta es obvia y el golpe al fomento de la filantropía, que de por sí es inexistente, resulta más que brutal.

Según el Centro Mexicano para la Filantropía (Cemefi), son alrededor de 9,500 organizaciones las registradas como donatarias autorizadas por el SAT que se verán afectadas por ésta medida, mismas que podrían dejar de percibir hasta un estimado de 8,000 millones de pesos por donativos para sus actividades asistenciales.

Pero el daño medular no lo constituye esta irracional reforma al ISR. En un México cada día más surrealista que abandona a pedazos el sentido común, que permite, tolera y solapa sin rubor alguno lo inimaginable de su clase política, el daño está en el mensaje de quien conduce nuestro destino.

El Presidente de la República declaró sobre esta iniciativa lo inimaginable: “La función de las empresas es pagar contribuciones, no invertir en obras sociales o filantropía”. En ese desplante, de un populismo ignorante e irrespetuoso con miles de personas que dedican su vida al prójimo, empujando proyectos que viven al día, se asoma una contradicción de vida (de quien llega a citar el evangelio en sus mañaneras), porque no se puede jugar a la polarización con aquellos que se encargan de lo que no se encarga el Gobierno, por incapacidad, desinterés o corrupción.

He sido testigo directo de como mujeres, hombres y familias en Baja California luchan día a día para mantener Casas Hogares, Asilos, Bancos de Alimentos, Orfanatos, sin un peso del gobierno, sin el más mínimo apoyo, todo lo contrario, fustigados y amedrentados con trámites administrativos donde solo encuentran trabas burocráticas y nada de facilitación, desde los requisitos de protección civil hasta las altas fiscales.

Se suman aquellas OSC’s al tanto de nuestra integridad, como lo son la Cruz Roja o los grupos de rescate o salvamento, o recientemente donde mexicalenses atendieron el llamado de organizaciones y empresarios para donar desde equipo médico hasta un Hospital entero para la pandemia.

¿Cómo reciben la afrenta presidencial estas personas? ¿Cómo hacemos para que su motivación, esperanza y ejemplo subsista si quien dirige a la República se atreve, no solo a imponer una reforma que los ahorcará aún más, sino lo más grave, que los sube injustamente al vehículo del cuestionamiento y confrontación con las hordas que siguen ciegamente lo que pontifica nuestro Presidente?

El mensaje es de una mezquindad política sin parangón, que muestra un desconocimiento hasta el tuétano de lo que es subsistir diariamente para el prójimo, para alimentar, vestir, educar, proteger niñas y niños, ancianos, enfermos, accidentados, con una entrega y amor dignos de un apostolado. Y lo más contradictorio: que son responsabilidad pública, no de particulares solidarios que ahora tendrán reducidas sus opciones de financiamiento por particulares.

Hace algunos años, en un programa de desarrollo económico impartido por el Instituto de Desarrollo Económico de Cetys Universidad junto con la Universidad de Oklahoma, un expositor estadounidense de la costa este, nos hablaba de los factores para que una comunidad pudiera ser considerada como exitosa en su fomento económico y resaltaba uno en particular: sus integrantes tenían que tener desarrollada, de manera mayoritaria, una cultura de filantropía, impulsada desde la niñez como disciplina y elemento de pertenencia de su ciudad, ya que esto la promueve.

Esa agenda, esa visión, esa esperanza integral, está hoy más lejos que nunca. Sigamos apoyando a los que más nos necesitan, en otros tiempos podremos fomentarlo en ajenos.

 

Héctor R. Ibarra Calvo es mexicalense, abogado postulante y catedrático de Amparo en Cetys Universidad. Ha sido regidor en el XXII y XXIII Ayuntamiento de Mexicali.

Correo: hectoribarra@idlegal.com.mx Twitter: @ibarracalvo

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