Migrantes

Fotos: Ernesto Eslava
Opinionez lunes, 20 septiembre, 2021 12:00 PM

El ser humano es migrante por naturaleza.

El hombre nació nómada. No fue sino hasta mucho después de su aparición en la faz de la tierra, cuando hubo razones para hacerse sedentario, al haber descubierto las ventajas de sembrar y de tener animales en cautiverio.

Aun así, cuando las condiciones lo propiciaron, migró en la búsqueda de mejor calidad de vida.

Mientras que cada vez son menos las personas que nacen, crecen y mueren en un mismo lugar, millones se mudan, principalmente por razones elementales, como la sobrevivencia misma; pero muchos otros también porque quieren vivir en otra parte o por razones de esparcimiento.

Para quienes nos hemos desarrollado en una región creada por migrantes, nos parece de lo más natural convivir con personas venidas de todas partes del país y del mundo.

Los llegados con buenas intenciones -la inmensa mayoría- han aportado en mayor o menor medida algo positivo, que ha enriquecido las ciudades que se han destacado por el producto del trabajo más que por las bondades de su geografía, en algunos casos llena de retos, los cuales se han ido superando uno a uno hasta convertir a su nueva casa en un lugar atesorado por sus destacados moradores.

En el caso de Baja California, y en especial a sus ciudades más conocidas, la contribución de los migrantes es innegable, creando un mosaico multicolor como escenario de pujanza económica, increíble gastronomía, arte, actividades lúdicas, participación ciudadana y liderazgo ejemplar.

A los bajacalifornianos nos resulta de lo más natural conocer y referirnos a personas de todo tipo de orígenes, ya sea del extranjero o del país. Así lo hacíamos antes, pero el concepto se ha ido actualizando, para bien y para mal.

Lo negativo es la aparición y hechos violentos producto de delincuentes venidos de otras latitudes, que han contribuido a que las estadísticas por hechos criminales se eleven; además de que la situación, en especial de las ciudades fronterizas, se ha tensado al máximo cuando diversas conductas y actitudes de grupos extranjeros han generado diversos problemas, incluyendo fuertes roces en la relación de México con su vecino geográfico de la parte alta del mapa, como lo son los Estados Unidos de Norteamérica.

Lejos de que el tema se haya resuelto, crece nuevamente la preocupación de los habitantes de dichas ciudades; sobre todo de la fronteriza Tijuana, ya que se ha venido hablando una vez más de que habrán de llegar caravanas de migrantes.

Lo que hace recordar eventos no muy lejanos, los cuales dieron lugar a imágenes de gran crudeza que dieron la vuelta al mundo, cuando personas de origen centroamericano intentaron ingresar por la fuerza a los Estados Unidos, motivando el cierre temporal de la frontera de México con San Ysidro, California y la aparición nunca antes vista de movilizaciones policíacas por parte de los norteamericanos, alterándose el ambiente de normalidad que los fronterizos habíamos conocido por siempre.

Tras las experiencias vividas en aquel entonces, así como las acciones que en su momento se desarrollaron por los gobiernos de los mexicanos y anglosajones, así como de las autoridades locales, sin olvidar la generosa reacción de los pobladores de Tijuana y de sus organizaciones sociales, es menester aprender de ese reciente pasado para que lo que está ocurriendo en el actual campamento migrante se resuelva de la mejor manera posible, y de la eventual llegada de nuevas caravanas, ya sea al país o a la región.

Dijimos que llegan para bien y para mal, habiendo explicado lo último, pero no olvidamos todo lo bueno que la migración ha dejado a nuestra nación y a nuestro estado, esperando que, como siempre, el saldo final sea positivo.

Todo es cuestión de migrantes.

 

Alberto Sandoval ha sido educador de adultos, profesor de bachillerato y servidor público. 

Correo: AlbertoSandoval@AlianzaCivil.Org Internet: http://albsandoval.blogspot.com/  Facebook: Alberto Sandoval. Twitter: @AlSandoval 

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