“La gramática no es binaria”: Concepción Company

Foto: Cortesía Academia Mexicana de la Lengua
Cultura lunes, 27 septiembre, 2021 12:00 PM

Durante su conferencia magistral “Gramática, lenguaje incluyente y desigualdad de género”, dictada el 17 de septiembre en la Feria Internacional del Libro de Coahuila, la lingüista Concepción Company Company argumentó que “la gramática no es binaria”, a propósito de que en los últimos años los usuarios y promotores del llamado “lenguaje inclusivo” tienden a desdoblar algunas palabras del español en género masculino o femenino como, por ejemplo, “queridas todas, queridos todos”, “niñas y niños”, “ciudadanas y ciudadanos”, “todas y todos”, “las diputadas y los diputados”, “las y los jóvenes”, etcétera; o por el contrario, usan la “e” como supuesta marca de inclusión en palabras como “todes”, “nosotres”, “compañere”.

«La gramática no es binaria: los femeninos no son “a” y los masculinos no son “o”; eso ya hay que quitárselo de la cabeza. La biología sí es binaria: hombres y mujeres en el mundo», expresó Company.

Investigadora emérita del Instituto de Investigaciones Filológicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), directora adjunta de la Academia Mexicana de la Lengua y miembro de El Colegio Nacional, Concepción Company insistió en que el género gramatical no necesariamente debe coincidir con el sexo del referente o de la persona a la que se refiere:

«El género gramatical y el sexo del referente, no tienen nada que ver. ¿A qué me refiero con esto? Género gramatical y sexo del referente -la persona a la que me estoy refiriendo- no tienen por qué coincidir: un hombre puede decir “soy una víctima” y una mujer puede decir “soy una víctima”; “víctima” es femenino, nos guste o no. “La humanidad” es femenina, hombres y mujeres. “El jurado” es masculino, hombres y mujeres. Es decir, no coincide para nada, porque es arbitrario, es un hecho heredado de nuestros tatarabuelos. Y no queremos estar cambiando cada mañana: “hoy amanezco muy dominguero, hoy voy a hablar con el lenguaje incluyente”».

Doctora en Letras con especialidad en Lingüística Hispánica por la UNAM, Company ejemplificó cómo los usuarios del “lenguaje incluyente” sólo lo emplean en situaciones o referentes positivos:

«El lenguaje incluyente sólo se usa para referentes positivos, es todo bonito, todo lindo: “estimadas todas, estimados todos”; “queridas todas, queridos todos”; “las y los jóvenes en edad de votar” -esto es del INE de hace unos meses-; “las diputadas y los diputados”. La cosa es que (el lenguaje incluyente) nunca se emplea con referentes que son negativos ni con elementos negativos. Yo nunca he visto una noticia que diga: “las violadoras y los violadores de la ley serán castigados, o castigadas y castigados”;  “las y los homicidas gozan de impunidad en este país”, eso no se dice; “fueron detenidos un halcón y una halcona”, tampoco se dice; “esta pandemia ha causado mil muertas y mil 300 muertos”. No sé ustedes, pero yo nunca le he oído al subsecretario de Salud (Hugo López Gatell) dar cifras de masculinos y femeninos».

La filóloga aclaró que menos del 5% de las palabras en español permite el desdoblamiento gramatical, en masculino y femenino:

«Hay una pequeñísima zona de la lengua española, que no sobrepasa el 4.7 (%), que permite variar de género según el referente, como “amigo, amiga”, “niño, niña”, “queridas, queridos”, “perro, perra”, “oso, osa”, “ladrón, ladrona”, “violador, violadora”, etcétera; no llega ni al 5% de todo el léxico del español».

Asimismo, en torno al uso de la “e” como supuesta marca de inclusión, discurrió: «Las feministas, como saben, la usan (a la e) como indicación de inclusión y de equidad: “nosotres”, “todes”, “compañere”; anda por todas partes esa “e”. Pero no hay, yo no lo he encontrado, en indefinidos, estos indefinidos de generalización, como “cualquiere”, “los alumnes”, “los otres”. ¿Cuál es la efectividad real en equidad del empleo de esta “e”, de esta estrategia de “compañere”? Pues ninguna, la verdad, porque la gramática es una rutinización, es una herencia de rutinas adquiridas».

En cualquier caso, la lingüista lamentó la presión social y política que supone el intento de imponer el “lenguaje incluyente” por parte de la agenda política y algunos grupos sociales: «Estamos entrando en unos niveles de presión y de adoctrinamiento ideológico con el lenguaje incluyente, que asusta. Lo que sí estamos asistiendo es una presión social y política para usar el lenguaje incluyente muy alta, a un ideario, a una ideología basada en el lenguaje que a mí me parece bastante peligrosa, porque la presión es altísima. La presión política está llegando a niveles de estar marcados negativamente si no hacemos eso, eso sí es peligroso, porque eso se llama dictadura a través del lenguaje».

Company advirtió: «El lenguaje incluyente es una cortina de humo, es peligrosa, porque tranquiliza conciencias sin soluciones reales, invisibiliza el problema de fondo que es una gran inequidad y no produce cambio social real. En la última FIL que hubo presencial (2019), yo propuse que se sacara de la agenda política el lenguaje incluyente, para que avanzáramos en la verdadera lucha feminista; y bueno, ¡las feministas se me fueron encima!».

Para concluir, sentenció: «El lenguaje incluyente es mucho ruido, y ruido peligroso, porque estamos abocando todo en este problema y muy pocas nueces en los hechos. El verdadero problema es el de la desigualdad, esta inequidad social, gran discriminación por sexo, muchos feminicidios; es vergonzante para nuestro país, una tremenda violencia machista».

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